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Sobre Hilda Mundy: Obra reunida

Para seguir enriqueciendo el debate, pero, sobre todo, las lecturas y la celebración de las recientes publicaciones de la autora orureña.
domingo, 20 de noviembre de 2016 · 00:00
Rocío Zavala Virreira Literata

 

El proyecto de inclusión de Hilda Mundy como autora de una de las 200 obras más importantes de nuestra historia en la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia, no podía estar exento de dificultades en un camino de interacción con varios de los numerosos actores de este proyecto editorial, el más importante de la historia del país -a recordar sin moderación-. 

Para tratar del libro Hilda Mundy: Obra reunida (2016) hay que hablar de su antecedente: Hilda Mundy: guerre, après-guerre et modernité. Écriture d’avant-garde dans la Bolivie des années 30 (2013)1. Esta investigación, disponible en línea desde comienzos de 2016, fruto de diez años de trabajo sobre la autora de Pirotecnia, siempre se planteó, como tarea primera e ineludible, el redescubrimiento de su producción periodística, dispersa y desconocida hasta hace poco. 

Ha sido este propósito el motor de mis investigaciones, con la certeza de ser el único medio valedero para salir de la etapa conjetural a la que nos enfrentaba la autora de un solo libro sin parentezcos evidentes en la literatura boliviana, y de una muestra limitadísima de su producción periodística. Larga y ardua fue la investigación hemerográfica, pero se hizo, y dio como resultado la reunión de 118 textos reprografiados, de los cuales, 102 son nuevos respecto a los 109 conocidos que conforman Pirotecnia y Cosas de fondo. 

La bibliografía de mi tesis disponible en internet, da cuenta mediante las referencias de rigor, de tales 118 textos. Este corpus permitió la elucidación de temas centrales: el género literario, la heteronimia, las filiaciones literarias, entre otros que desembocan, claro, en la poética mundyana; la misma que -mediante una escritura del yo y de la puesta en escena del cuerpo- habla de ligereza, de juego y deportes, de digestión y cuerpo ligero, pero también de alcohol y de fuego; y en otro capítulo, de la noche (Zavala, 2013: 281-470). 

La BBB me propuso la redacción del estudio y la edición de la obra de Hilda Mundy en febrero de 2015. Para mí, lo dije y lo escribí: un honor y un placer. Camino dificultoso, no obstante, y discontinuo. El proyecto consideraba entonces sólo Pirotecnia y Cosas de fondo, y yo que no veía publicación sin inclusión de mi nuevo corpus, presenté en abril de 2015 un proyecto ambicioso.
 
Además de lo publicado contenía, por una parte, un capítulo sobre la heteronimia dentro de un proyecto global de paratextualidad; y, por otra parte, un archivo iconográfico con las fotografías de los textos del nuevo corpus. 

Sin conocer verdaderamente el espíritu de la BBB, estaba yo planteando un texto más para especialistas y seguramente en dos tomos; pero, por lo menos oficiosamente, me lo aceptaron.
 
Por razones que no incumben a la literatura (sino a una reestructuración institucional de la que sólo tuve idea hasta mi llegada a Bolivia en agosto pasado) estas tratativas se vieron interrumpidas en mayo 2015 y sólo se reanudaron en enero del presente año. Con una comunicación más fluida que agradezco a Plural Editores, el proyecto se perfiló con bases mejor definidas: un libro de información relevante, pero accesible al mayor número de lectores(as) posible. Estas nuevas tratativas retomaron la idea de la obra conocida y tuve que insistir nuevamente en lo ineludible del corpus periodístico. 

La aceptación final por parte de la BBB conllevaba una neta limitación del número de páginas. Abandoné así cualquier posibilidad de inclusión fotográfica, principalmente: el archivo iconográfico de los textos redescubiertos, así como fotografías diversas sobre la recepción de los escritos de Hilda Mundy en La Patria, La Mañana (donde destacan los comentarios de Geo Bernard Chopp), igualmente en Revista de Bolivia. 

Respecto al tema de la heteronimia que, siempre por extensión, no pude incluir: yo he hablado de la actriz inglesa, la verdadera Hilda Mundy, desde 2004 en mi tesis de maestría (disponible desde entonces en el Cedoal). Pero sólo he podido explorar el tema (el acceso por internet a documentos sobre la actriz era mínimo en esa época) a través de un primer viaje a Londres en 2005. 

En el British Film Institut recabé información sobre la actriz de cine, pero mediante una filmografía que comenzaba en 1935, cuando la boliviana firmaba sus textos como tal desde 1934. Así, más que el entusiasmo heurístico, fue la certidumbre de un proyecto poético total -en el sentido vanguardista de abarcamiento de artes diversas- la que me llevó a investigar en el Victoria and Albert Museum de Londres y sus colecciones nacionales de artes escénicas. Así pude comprobar, no sólo que nuestra Hilda Mundy es la inglesa, sino también descubrir un mundo de diálogo hipertextual en el texto-hipertexto de la orureña. El capítulo "Le moi profond et ses masques” (2013: 313-338) desarrolla esta temática también respecto a los seudónimos: María Daguileff, Anna Massina, Madame Adrienne, Tito Livio, Eryx, Kamon, Lutino y Dumila, presentes en mi corpus de investigación.

La aparición de Bambolla Bambolla (La Mariposa Mundial) de agosto en relación con Obra reunida de septiembre de este año, sorprende por la proximidad de las fechas y las conjeturas sobre las coincidencias. A mí también me sorprende la coincidencia de una parte de los textos y de la información. Pero yo no puedo hablar sobre una investigación que no hice. En lo que me concierne: mis trabajos de investigación, académica y científicamente enmarcados, se encuentran disponibles y constituyen antecedentes, eventualmente esclarecedores de toda polémica.

Finalmente, la tesis de 2013 me ha permitido realizar el estudio y la edición de 2016. Estos últimos, por lo expuesto, constituyen una publicación que los lectores bolivianos hubieran podido leer desde agosto o septiembre de 2015 (como se estaba conviniendo). Pero no fue así y es importante establecer los antecedentes. Y pasar a lo que importa.

Y en ese sentido me alegro: una lectura rápida de los nuevos textos de Bambolla Bambolla me ha confirmado que los mismos enriquecerán grandemente la difusión en español de los temas enunciados en mi tesis. Y la interacción de ambos libros enriquecerá otras investigaciones.
 
Debemos alegrarnos todos, y sobre todo, ese número grande de lectores que tiene y tendrá a su alcance, por bellas artes institucionales, la obra reilonamente densa e hipersemántica de Hilda Mundy.

 1 Tesis de doctorado, Universidad Charles de Gaulle, Lille 3, Francia.

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