Mirabiliario

domingo, 17 de julio de 2016 · 00:00
Gantier Gantier

Soy, entre millones, un átomo grande,
pequeño universo con juegos de estrellas
bullendo en mi sangre.

Soy, al mismo tiempo, células que mueren,
células que nacen.

Soy un universo pequeño y gigante.
Soy un universo cercano y distante.

Y…lo peor de todo: soy inexplicable.
Soy, al mismo tiempo, mi padre y mi madre.

El uno me dice que nací una tarde,
buscando infinitos de luces y estrellas
casi inalcanzables.
Mi padre me exige que brille con ellas,
que busque la gloria, grabando mi nombre
con tinta imborrable.

Mi madre, en silencio, me dice que calle.

Mi padre es un lienzo; es cien pergaminos;
es muchas medallas y un busto de bronce
mostrado en las calles.
Mi padre ha crecido sin nunca quedarse.
Lo conocen todos. Su nombre está escrito
con letras doradas en los estandartes.

Mi madre, en silencio, se murió una tarde.

Mi padre ha llevado nuestro apellido
a muchos lugares.
Me dice que vuele; me dice que vaya
en pos de oropeles, de voces muy altas
lanzadas por radios, por televisores,
por libros muy gruesos de tapa elegante.

Mi madre, en las sombras, se murió una tarde.

La gente, en la calle, me grita radiante:
"¡Tu Padre! ¡Tu Padre! ¡Ese sí que es hombre!
¿Y tú? Tú ¿qué has hecho?
¿Eres algo? ¿Alguien?”
Yo, yo, a veces, respondo: "Hago lo que puedo;
sólo soy don nadie”.

Pero, desde adentro, en la noche oscura
la voz del silencio me acuna entre sueños
y una mano suave me cierra los ojos,
calienta  mis manos.
No exige quimeras. No me pide nada.
Vela entre las sombras mi cuerpo cansado.
Está junto a mí sin decir palabras.

¿Tal vez es un ángel detrás de mi almohada?
La voz de los perros, que ladran lejanos,
parece decirme que se murió un día,
un día de julio, ya entrada la tarde.

Los médicos dicen que la mató el cáncer.


Gonzalo Gantier (1930-2016) Poeta sucrense. (G. Ch. C.)

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