Libros

Un policía motorizado se pasea por Iris

Adhemar Manjón también participó en la presentación de Las visiones, con su lectura personal de un par de cuentos. El tercer “anfitrión” de Edmundo aquella noche, Maximiliano Barrientos, también se encargó de un relato en específico, y ese texto se publicará la siguiente semana.
domingo, 7 de agosto de 2016 · 00:00
Adhemar Manjón Escritor

 

Hay en Las visiones, de Edmundo Paz Soldán, dos cuentos que tienen su origen en canciones de la banda indie argentina El mató a un policía motorizado. Uno es Los pájaros arcoíris, que, como se explica en la nota al final del libro, surge a raíz del desafío a escribir una historia a partir del tema Yoni B, incluido en el disco La dinastía Scorpio de 2012; el otro cuento es El próximo movimiento, en este, la referencia es más explícita, ya que la canción de la que surge se titula Mi próximo movimiento, que se encuentra en el EP Día de los muertos de 2008.
 
Con unas cuantas líneas de esas composiciones, Edmundo demuestra su oficio de narrador, al crear dos relatos muy bien resueltos.

Además de esas canciones, en el cuento Dragón hay referencias a los temas El día del huracán ("Viajábamos por el cielo entintado esperando el apocalipsis”) y Día de los muertos, ambos también de Día de los muertos; y aparece por ahí algo de la canción Vienen bajando, del EP Un millón de euros, de 2006. También se menciona una parte de esta canción en el cuento El ángel de Nova Isa.

Por supuesto que las canciones citadas en este libro encajan perfectamente con lo que le sucede a los habitantes de Iris. Las historias de Las visiones están cargadas de personajes con delirios místicos y paranoia, causadas en muchos casos por el uso de drogas ("Radiante estrella que algún día acabarás con nos, mirá tu pueblo Xlött, me arden las manos”, dice un excombatiente en medio de su tratamiento de rehabilitación en Dragón). 

Además, la banda argentina juega también mucho con las alusiones a la ciencia ficción, tanto en la literatura como en las películas, especialmente las del cine clase B, es decir, mejor banda sonora para este libro no puede haber.

Particularmente, me interesó El próximo movimiento, más que todo porque "adapta” -podríamos decir- mi canción favorita de El mató… Aquí, Edmundo construye la historia de un soldado que decide que no puede seguir con su agobiante vida normal en Iris, en la que constantemente  tiene enfrentamientos con los rebeldes irisinos, y toma cartas en el asunto. Jerom, nombre de este soldado, que antes acabó con la vida de otras personas desde su puesto de francotirador, encuentra adecuado resolver su angustia existencial al estilo de esa triste leyenda estadounidense llamada Charles Whitman. 

Y ahora estoy arriba de mi casa con un rifle, dice el coro mántrico de la canción de El mató… y en el cuento de Edmundo, Jeromse sube al techo de una casona, a la luz de la luna gigante y con un riflarpón en las manos, para empezar a liberarse de esa angustia a través de los disparos, mientras se dice a sí mismo "llega la muerte desde el cielo”, que es el coro de una canción que cantaban él y sus compañeros para darse ánimos en los enfrentamientos, y yo pienso que acá Edmundo alude a esos mantras de El mató… y luego, mientras Jerom está ahí arriba, pensando en ese próximo movimiento -aunque sabe que no habrá escapatoria y que lo mejor es seguir su labor justiciera- Edmundo pasa a narrarnos qué fue lo que lo llevó a esto, y el lector de pronto se encuentra ante una víctima más de los conflictos bélicos. 

Después dejamos a Jerom en el techo y vemos el trabajo de sus compañeros shanz que ahora están tras de él, conocemos a sus víctimas y a una operadora de drones que, contra su voluntad, pero tampoco sin otra opción, es la encargada de poner fin a situaciones de este tipo. 

El cuento muestra eso, personajes que están atrapados en ese mundo infernal, pero que lo asumen como lo único que tienen, aunque a veces hay maneras de salir de allí. 

Edmundo me comentó que al momento de escribir este cuento le rondaba mucho en la cabeza el coro de la canción I’drather be high, de David Bowie, que habla de otro oficial del ejército de igual manera agotado de todo, aunque, a diferencia del pobre Jerom, este dice que preferiría estar drogado o muerto que disparándole a la gente que lo rodea. Aunque por ahí es cuestión de tiempo y cambia de idea.

 

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