Libros

La novela de Santa Cruz

Reseña de Santo vituperio, la novela que más alegrías le dio a Homero Carvalho, y que acaba de reeditarse (3600) para la FIL La Paz.
domingo, 18 de septiembre de 2016 · 00:00
Martha Cuba Cronkleton Literata peruana

 

"Mientras Inés de las Muñecas era asesinada en una sombría calle de San Lorenzo de la Sierra, Julián Paz Sanabria encendía el computador para continuar escribiendo un artículo periodístico”.

Desde la primera vez que leí esta línea, supe que Homero Carvalho tenía un proyecto interesante en sus manos: un asesinato, un periodista escritor, y una ciudad: San Lorenzo de la Sierra que no es otra que la ciudad de Santa Cruz. La importancia de la ciudad en la novela Santo vituperio es innegable: ella no es sólo telón de fondo o espacio donde se desarrollan los hechos, es prácticamente un personaje.

El hecho de que un escritor dirija su atención a una ciudad en particular no es algo nuevo en el siempre cambiante mundo de la ficción: John Dos Passos o James Joyce hicieron de Nueva York y Dublín verdaderos temas literarios. Como ellos, Homero Carvalho decide brindarle homenaje a una ciudad específica, y el resultado es esta novela, a la que podríamos llamar la novela de la Santa Cruz actual, de la Santa Cruz contemporánea.

El lector rápidamente se sentirá atraído por la cantidad de información ofrecida acerca de esta ciudad: abundan las descripciones de bares, calles, edificios y monumentos, sin olvidar uno que otro apunte histórico. Sin embargo, no hay duda que los cafés de la avenida Monseñor Rivero, bautizada en la novela como Monseñor Barlozzi, son los protagonistas.

Caracterizados por una personalidad propia que promueve la tertulia, el diálogo y la comunicación, los cafés se convierten en lugar de reunión de los más variados personajes: solitarios, viajeros, turistas, kollas en comisión, parejas de enamorados, consultores, vagos y ociosos, y por supuesto toda la gama de las "hadas”: las despechadas, las amargadas, las divorciadas, las separadas… Tampoco debemos olvidar la inclusión de ilustres intelectuales de la ciudad, muchos de los cuales podrán ser reconocidos por el lector: Gabriel Daguer, poeta admirador de Dante Alighieri; Pablo Oshinaga, escritor vallegrandino; Luisa Talarigo, poetisa italiana, así como aquella jovencita apellidada San Lorenzo a la que se le ha ocurrido decir que las lorenceñas son unas leonas en la cama. Personajes todos que, de alguna manera, nos permiten acercarnos al imaginario citadino de los lorenceños.

Se trata pues de un retrato que logra cautivarnos por encima de la historia misma. ¿Pero de qué historia estamos hablando? Porque aún no he hecho referencia a la trama, ¿verdad? Pues bien, es la historia de un periodista escritor, Julián Paz Sanabria que decide realizar un experimento: comprobar si los cafés pueden convertirse en generadores de mitos. 

El mito elegido: que Inés de las Muñecas, una mujer de vida alegre conocida por su culo endemoniado, luego de asesinada, esté haciendo milagros en San Lorenzo de la Sierra. La posibilidad de que una prostituta, una mujer sin escrúpulos y de pasado dudoso, pueda llegar a ser considerada como santa, genera las más variadas reacciones. Desde el fervor ciego de los más desvalidos que presurosos compran fotografías, bustos del rostro de la santa en cerámica, calendarios o estampitas; pasando por la discusión intelectual en el marco de una mesa redonda organizada por el Comité Cívico pro San Lorenzo, hasta el rechazo directo de las devotas más ilustres de la ciudad, todas ellas representantes de importantes organizaciones católicas. 

La Iglesia por su parte, no queda fuera de la fiesta: el Vaticano le autoriza a instalar una red gratuita de internet para que de esta manera los fieles católicos, en vez de recurrir a la santa de la calle, puedan averiguar, cuál es el santo que necesitan: Santa Genoveva, por ejemplo, alivia el hambre de los pobres; San Gerardo soluciona los riesgos de embarazo; San Charbel ayuda a los cardíacos; San Jorge a aquellos que han contraído enfermedades venéreas; San Leonardo protege a los presos, mientras que Santa María Magdalena ayuda a las prostitutas. Ah, y para aquellos que sufren de desavenencias en el matrimonio, está San Pedro.

Y es aquí, en la respuesta de la ciudad al fenómeno de Inés de las Muñecas, donde nos damos cuenta que Santo Vituperio no se limita a ser una mera representación descriptiva de los aspectos físicos y geográficos de la ciudad de Santa Cruz. 

Se trata más bien del escenario donde pugnan los sueños y pesadillas, los anhelos, los impulsos y miedos, la hipocresía, la falta de solidaridad, y hasta la hostilidad de sus pobladores. Una ciudad que se mece entre la tradición y la modernidad, rural y cosmopolita a la vez. Es esta geografía, la interior, y no la física, la que logra develarnos a la ciudad en toda su complejidad.
 
Santa Cruz, o más bien debería decir San Lorenzo de la Sierra, queda reflejada con profundidad insospechada, en una impresión que nos enseña a mirar con otros ojos que los convencionales, que los de siempre, a esta ciudad que no es otra cosa que una ciudad de la posmodernidad.  

Confieso que tuve mis dudas cuando en uno de los capítulos encontré algún pasaje que hubiera podido ser considerado como una clara y evidente muestra del hoy en día cuestionado realismo mágico. Horror de horrores, justo cuando un joven grupo de escritores latinoamericanos afincados en Estados Unidos nos anda diciendo por allí que ese tipo de escritura está out, que la actual narrativa latinoamericana es otra, me tropiezo en esta obra de Homero... 

Después de todo vivimos hoy en día en un mundo racional que rechaza todo aquello que no se puede verificar, y que nos ha obligado a creer que ya no podemos vivir sin todo lo que la tecnología de punta nos puede ofrecer: celulares, DVD, y el famoso e indispensable internet. Sin embargo, Carvalho decide, a pesar de todos y de todo, no olvidarse del lado fantástico de las cosas, y conservar ese ingrediente tan particular que hace que nuestra vida se convierta también en un milagro. Al incorporar ese ingrediente mágico, nos recuerda, que en nuestros países aún se puede ser maravillosamente real y dramáticamente globalizado.

¿Cuál es ese ingrediente? ¿Qué resultados tiene el experimento de Julián Paz Sanabria? ¿Logra Julián crear un mito urbano tal como se lo había propuesto? ¿Se convierte Inés de las Muñecas en una santa a pesar de su pasado alegre? ¿Por qué la asesinaron? ¿Quién la mató? Muchas preguntas y ninguna respuesta porque no crean que se las voy a dar. Para eso tendrán que leer la novela de Homero Carvalho: Santo vituperio.

 

4
1

Otras Noticias