Carlos Decker-Molina

El Tabano: una novela de 1897

domingo, 28 de octubre de 2018 · 00:00

Carlos Decker-Molina, Periodista

Me pasa casi siempre, cuando leo una novela en la que se cita otra novela suelo buscarla y leerla; en algún texto Antonio Muñoz Molina citó La caligrafía de los sueños de Juan Marsé, la leí y le di la razón: “es estupenda”.

Hace unas semanas terminé de leer Solenoide de Mircea Cartarescu, lo declaré mi Nobel personal de 2018. El autor rumano cita en la página 23 la novela El Tábano y reitera el nombre de la autora Ethel Lilian Voynich a lo largo de la novela. Cartarescu sugiere que la novela El Tábano fue muy leída en el Este comunista.

Investigué quién era la escritora. Irlandesa, hija de dos académicos, padre matemático y madre filósofa y feminista. Pianista a los 10 años, forzada por una enfermedad eruptiva y un tío tiránico que la obligó a la música, recibió a los 18 una herencia y se dedicó a la música. Entre 1882-85 se acercó a la política, en ese tiempo no pocos intelectuales abrazaron tesituras de izquierda y ella no fue una excepción. Aprendió ruso y fue institutriz en San Petersburgo, se vinculó con el movimiento Narodnik (viene de un vocablo ruso equivalente a populismo).

Cuando retornó a Londres conoció a un revolucionario huido de Siberia que es el que le dio su apellido Voynich, un comerciante de libros de viejo. Terminan viviendo en Nueva York.

Hay otro hombre, Sidney Reilly, un aventurero, nacido ruso y agente de los servicios británicos de inteligencia con él hace un viaje a la Florencia de aquellos años. El agente habría declarado a un amigo (que es el que revela el desliz) que “desnudó su alma a su amante”.

Ethel escribió entonces su primer libro, el desliz de Florencia no aparece, pero, su personaje llamado El Tábano tiene unas experiencias terribles en América latina que estarían inspiradas en los relatos del amante.

La novela

Lo interesante de El Tábano es que no se desarrolla en Rusia ni en Inglaterra sino en Italia del siglo XIX, como trasfondo histórico está la ocupación austríaca y la preparación revolucionaria del grupo llamado “La joven Italia”. Figuran tres personajes importantes, Gemma, Arturo y un obispo. La joven y Arturo son ingleses. Arturo es engañado por sus amigos y su confesor, es apresado y sufre torturas en la cárcel, a la salida de la prisión Gemma lo abofetea porque corrió la voz de que Arturo había traicionado al movimiento revolucionario, nadie sabía que el verdadero traidor era el obispo, su confesor, además, su padre biológico.

Arturo deja una carta y tira el sombrero en el mar para hacer creer que se ha suicidado. Después de años nadie recordaba a Arturo, entonces entra en escena El Tábano, una paráfrasis de Edmundo Dantés, (El Conde de Montecristo)

La diferencia entre Arturo y El Tábano era el profundo catolicismo del primero y ateísmo militante del aventurero. El Tábano tenía una horrible cicatriz en la mejilla, con un brazo tullido, cojo pero muy inteligente y mejor leído que todos los revolucionarios de “La joven Italia” donde milita Gemma, la joven inglesa amiga de aquel Arturo de su juventud. Gemma es viuda.

El Tábano transforma con sus panfletos la vida política, prepara la guerra revolucionaria con ayuda de contrabandistas y comerciantes, está siempre muy cerca de Gemma a quien considera una mujer inteligente y valiente, ella lo respeta, pero El Tábano le infunde miedo.

La misión más importante que tenía el aventurero era enfrentar al obispo aparte de la revolución. Sólo él sabía las razones.

El estilo corresponde a la escritura de finales de los 1800, lineal, imágenes románticas, diálogos extensos y detallados, saltos en el tiempo demasiado rápidos, cabalga entre el romanticismo y el realismo socialista, permiten una lectura agradable, recuerda los folletines que personalmente leía en los 50 en una revista argentina llamada Leoplán.

El Tábano significó la fama y el reconocimiento universal para Ethel Lilian Voynich, aunque la autora no sabía del éxito del libro sobre todo en Rusia y después en la URSS. Luego de la revolución de octubre, El Tábano se convirtió en un libro icónico, fuente de inspiración para heroicas acciones incluso durante la Segunda Gran Guerra. Sólo en la URSS se vendieron dos y medio millones de ejemplares. Y en otros lugares de Europa no hubo nadie anticlerical y revolucionario que no leyó El Tábano.

El libro muestra lo complicado de las relaciones humanas en situaciones extremas, expone también, aunque menos nítidamente, la influencia de la prensa en los conflictos sociales.

No sé si El Tábano fue leído en América Latina, no he encontrado rastros, supongo que la atrevida crítica a la doble moral de la Iglesia católica y algunas frases como: “Creía en usted, como creía en Dios. Dios es una cosa hecha de barro que yo puedo deshacer con un martillo; y usted me ha engañado con una mentira”, no permitieron su difusión.

El libro salió a la luz en los Estados Unidos y luego en Inglaterra. En una consulta con el personal de Amazon, tienda online en la que adquirí un ejemplar digital, El Tábano se sigue vendiendo no en cantidades apreciables, “tenemos una venta sostenida”.

Adlai Stevenson, un político y estadista demócrata de los EEUU logró en 1956 que la URSS pagara los derechos de autor a Ethel Lilian Voynich quien recibió 15.000 dólares.

Escribió siete novelas, pero ninguna con el éxito de la primera, fue llevada al cine en dos ocasiones, la primera una versión muda y la segunda con música de Dmitre Shostakovich, compuso El Tábano suite y fue estrenada en 1956.

Ethel Lilian Voynich fue una escritora muy querida en la URSS, la astrónoma Tamara Mijailova Sminova cuando descubrió un asteroide en 1970 lo bautizó como 2032 Ethel en homenaje a la escritora que murió a los 96 años en 1960. Un pariente suyo intentó escribir una biografía, pero, las circunstancias han hecho que la autora de El Tábano no tenga biografía.

Si quieren recordar un mundo de aventuras, anticlerical y revolucionario con amores de por medio busquen El Tábano es como el reverso de la anticomunista: La noche quedó atrás.

Valorar noticia

Otras Noticias