Fernanda Verdesoto Ardaya

La era de la estupidez: Los maderfakers

La autora escribe sobre la más reciente obra de teatro La Cueva, dirigida por Kike Gorena.
domingo, 28 de octubre de 2018 · 00:05

Fernanda Verdesoto Ardaya,Literata e investigadora sobre teatro

Creo firmemente que si un adolescente ha pensado remotamente en tener hijos es para poder armar una banda de rock. Para eso, habría que procrear tres o cuatro veces, y por fin la banda estaría completa, una banda sin nadie que j*da, ni que arme procesos judiciales. En familia, la banda no se separa por “motivos irreconciliables”.

No podemos olvidar las grandes alianzas fraternales como Van Halen, AC/DC, Radiohead y, por qué no, The Beach Boys y The BeeGee’s. Pero no es el caso de la banda familiar en Los maderfakers (Kike Gorena). Son gente horrible. En serio.

En un principio, creí estar encontrándome con una nueva versión de la dinámica de los Jackson 5, pero en paceño y metalero (aunque yo creo que es más bien una familia punk); y no. Los maderfackers (Teatro La Cueva) no es una obra sobre la música, ni la industria musical. Es “un tratado sobre la estupidez” (Kike Gorena, 2018). Y ya que vivimos en pleno siglo XXI y que la boludez está naturalizada, es un respiro ver esta obra.

El alivio proviene no de que me valido a mí misma al ver el nivel de idiotez del otro, sino porque me dio a entender de una buena vez por todas que la estupidez global existe. Un mundo donde hay que explicarle al prójimo que el racismo está mal, donde a cualquiera le dan un título porque sabe escribir su nombre y no se ahoga al respirar, y donde existen los maderfakers en todos sus niveles y categorías.

Café, TV y Rockn’ Roll

Esta es una familia completamente desconectada y sin madre. Son todo lo que no quisiéramos ser. Apá (quien cada día se va alejando más de sus hijos), tres hermanos y una única hija (la Teruquita) que entre todos sus anti-valores, es la que un poquito más alto lleva el nombre familiar. Hay poco amor y poco o nada de tolerancia entre ellos, son una pequeña anti-familia.

No obstante, su único vínculo familiar es la música. Con música en vivo y con una muy divertida banda sonora (Eres hijo y Gordo p*to son hitazos), la obra muestra a la familia que en realidad es anti-familia, muestra que no hay valor y no hay derechos. Pero la música está allí. Son un poco metaleros, y son un poco punk (me dio la sensación de sentir un ritmo heredado de Los Saicos y los Ramones). Son un poco punk porque son contestatarios, pero entre ellos. Son distorsionados y violentos, una familia muy normal.

Y también son un poco cumbia. El Pescado, el último miembro Ad Honorem de esta familia, ya que es novio de la Teruquita, nos muestra esto. Sin importar lo que digan, dentro de cada metalero hay un pequeño duende que le hace sacudir la melena ante temazos como La isla del sol, No me arrepiento de este amor o Mi cucú a las 4:00 en un bar de mala muerte.

Si hay algo que Los maderfackers me hizo dar cuenta es que no importa lo espantosa que pueda ser una persona, a veces la música puede hacerlo mejor o, mínimamente, humano. Tal vez, la música pueda arrancarnos lo horrible.

Gofundme y el poder del Vblog

En la obra, tenemos a una familia no-tan-normal que cumplió el sueño adolescente y formó la banda. Y, sin embargo, no cumplió el sueño adulto y no tienen dónde caerse muertos. Allí es donde recurren a las nuevas tecnologías para poder subsistir: el internet.

Luigi (el vocalista de la familia), es un youtuber de pocas vistas y pocos likes que realiza versiones caseras de Jackass que eventualmente acaban mal pero por mal hechas. No obstante, después de todo, ¿qué es más interesante ¿Ver el tutorial de cómo plancharse el pelo o la chica que se quema el cabello con la plancha y se larga a llorar y a chillar por dicho accidente Claramente, el segundo video tiene más vistas, porque la boludez atrae y la boludez vende.

Paralelamente, la familia recurrió a la versión refinada de change.org o gofundme.com para realizar un pedido caritativo como comunidad metalera a los noruegos (que por algún motivo creemos que lo tienen todo). ¿Y por qué no Siempre creemos que gran parte de la vida de los noruegos (o los suecos, o losfinlandeses) sirve para pagar los gastos de los pobres sudamericanos tercermundistas. En esta obra, vemos a Luigi, Tony y Cristiano que están en plena producción de un video con el fin de conmover a los escandinavos y así seguir viviendo mientras siguen mirando las 14 horas diarias de TV. Son gente horrible, pero son gente real. Lo que me llamó más la atención al ver esta obra es que es que la gente boba estaba allí, en los personajes sobre el escenario.

Entender que maderfakers hay en todos lados y en la comunidad metalera también. Esto me causó cierto impacto al darme cuenta que a mí también me gusta sacudir la cabeza ante este género musical de vez en cuando. De repente, la estupidez ya no eran los miles de comentarios en portales de noticias de Facebook, ya no era el show de las Kardashians… estaba allí mismo, en el escenario, en el cotidiano de una familia de maderfakers. Fue allí que me di cuenta que la estupidez es un caballo de Troya.

Los maderfackers es la sensación de que ante la frivolidad tal vez sea mejor enchufarse un disquito de Tool, dormir y esperar que no nos lleve la corriente.

Ficha técnica
Dirección y dramaturgia Kike Gorena.
Elenco Erika Andia B, Miguel Valverde, Mauricio Toledo, Alejandro Viviani, WinnerZeballos y Kike Gorena.
Diseño de Arte Carlos del Águila.
Diseño de afiche y fotografía Alejandro Loayza Grisi
Producción de escena Carolina López.
Próximas funciones 31 de octubre, 3 y 4 de noviembre, a las 20.00, en Teatro NUNA.

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