Historia

Los aportes de Carlo Ginzburg

El historiador italiano dictará una clase magistral en la UPEA este martes. Ofrece una revisión de su libro Tentativas Zenón Quispe, decano del Área de Sociales de esa universidad.
domingo, 07 de octubre de 2018 · 02:00

Zenón Quispe Fernández Decano del Área de Sociales Universidad Pública de El Alto

Mi deseo es emprender un pequeño viaje descriptivo respecto al valor que hallo en Tentativas, la obra del historiador Carlo Ginzburg, quien visitará este próximo martes la Universidad Pública de El Alto (UPEA). Se trata desde mi punto de vista de un texto que tiene pertinencia para la Carrera de Historia de la UPEA, que se sitúa en un espacio muy peculiar del mundo académico, donde procuramos formar y formarnos como historiadores aymaras, alteños e indios.

Esto último no se trata de un exabrupto, es lo que nos diferencia como carrera académica, de otras instituciones que también se dedican a la historia. Precisamente por eso quisiera recorrer los territorios transitados por Carlo Ginzburg y su obra. Cabe resaltar que no describiré los principales caminos, muchas veces me detendré en temas secundarios, todo es cuestión de pertinencia, todo también se define por el modo en que leo esta obra que rebasa cualquier expectativa.

Considerando además que El queso y los gusanos (1976), sólo por poner un antecedente, tuvo la virtud de trascender los espacios de la historia especializada y dejando de circular entre los cenáculos de los especialistas pasó a formar parte de la tradición histórica y metodológica latinoamericana.

Nos consta que no sólo historiadores especializados en la vieja Europa lo leen, también en Latinoamérica, además de especialistas provenientes de la antropología, la sociología y entre ellos muchos estudiantes provenientes de disciplinas más diversas.

Ginzburg, además de ser modesto en la descripción de su obra y remitirse a los estudios de caso que suelen ser especializados, muestra un camino metodológico que posibilita encontrar la confluencia entre la microhistoria y experiencias globalizadoras de las épocas que describe. Es que en las historias mínimas están contendidas las dificultades, emociones y experiencias de la colectividad.

¿Cuáles son las causas de su popularidad? Podría decirse, y a nuestro entender con toda razón, que al plantear un nuevo modelo de historia crítica con pertinencia para la revisión de historias subalternas Ginzburg ofrece a la colectividad un modo de ver y analizar diversas realidades desde lo local. Mérito más que sobresaliente, aquel de posibilitar estudiar críticamente esos corpus de la historia que siempre estuvieron relegados a un segundo plano.

Sobresale que analizando casos particulares se pudo hacer una propuesta singular y al mismo tiempo universal. De una obra de esta dimensión fue que nacieron diferentes propuestas y a su esfuerzo los historiadores debemos una de las vetas investigativas más intensas de nuestra historia intelectual.

Ginzburg logra algo interesante cuando, por medio de sus investigaciones, se percata de que es posible el salto de la microhistoria a la macrohistoria, como ya lo habíamos sugerido antes. Por eso, tener a esta personalidad en Bolivia, pero particularmente en El Alto, es algo que la comunidad de historiadores archivará en lo profundo de su memoria.

Un aspecto que sobresale en la propia reflexión autocrítica de Ginzburg es que procura conjurar su éxito metodológico, nada más ver cómo se negó a usar la categoría “paradigma indiciario” para comprender la humildad con que se enfrentó al éxito de una de sus tantas propuestas.

Decía que la obra de Ginzburg es pertinente para Bolivia y especialmente para El Alto, porque todo lo trabajado y propuesto en su obra permite pensar algunas analogías. Por ejemplo, Ginzburg indagó y analizó la historia de vida de Costantino Saccardino: un hebreo convertido, que trabajaba como bufón y destilador, que al finalizar sus días fue quemado por herético por el Santo Oficio de Bolonia en 1622.

La reconstrucción de ese fragmento de la historia italiana, que es en realidad un ejercicio de microhistoria, logró hacernos ver cómo una historia particular entronca con la historia global de ese momento histórico. Esa experiencia se vuelve en un filtro para ver otras experiencias y comprender la dimensión global de la situación de la población, su vínculo con el poder y la justicia, la movilidad de las poblaciones e incluso las prácticas religiosas dominantes.

A menudo me interrogo sobre la necesidad de hacer la historia de un agricultor migrante a la ciudad, que se volvió artesano y terminó siendo un obrero mal pagado de negocios administrados por potentados negociantes de La Paz o El Alto que vienen de su misma experiencia migratoria. Acaso esa historia no daría cuenta de todo el entramado social que hizo a la vida social de la Bolivia del siglo XX, no daría cuenta de las condiciones de la migración y tantas cosas que ocurren en la cotidianidad y que se pueden ver en su microhistoria. Al mismo tiempo, ¿eso no posibilitaría comprender la estructura de lo social, lo nacional y el modo cómo se reclutan ciudadanos? Por eso la circulación de los libros de Ginzburg, son necesarias desde mi punto de vista.

Otro aporte sobresaliente de Ginzburg es todo el esfuerzo que hace para evadir las historias globalizantes o asumir a los grandes procesos históricos como la conclusión de proyectos. Al contrario, este intelectual ofrece detenernos en lo particular, en la desagregación, porque finalmente en las pequeñas experiencias se puede ver cómo suelen enraizar la complejidad de lo real. En síntesis: descubre al individuo dentro de la historia. Pese a los esfuerzos por traslapar ese aporte a la lectura de las ideologías, nuestro invitado se esfuerza por reivindicar al individuo; se trata de ello, el individuo dentro de la historia, mucho más allá de las estructuras sociales, ambientales o culturales. Supongo que el diálogo con Ginzburg será muy útil para poner en revisión algunas de las certezas que se suelen tener sobre los indios aymaras, el ejemplo más visible es lo comunitario. Ahí me pregunto, ¿cómo se puede redescubrir al individuo dentro del ayllu o en la comunidad?

Más allá del determinismo geográfico, más allá de asumir que la cultura determina al sujeto, la prerrogativa lacaniana del que el sujeto está sujetado, la propuesta de Ginzburg nos invita a ver a los individuos actuando dentro de sus circunstancias. Repensar lo comunitario entonces se vuelve en un ejercicio vital, que lo comenzaremos a pensar en compañía de un gran autor, y no estoy pensando en el sencillo ejercicio de negarlo, sino de reescribir lo comunitario viendo a los individuos dentro. Allí, una nueva mirada metodológica será imprescindible: ¿cómo leer históricamente el pasado de un individuo iletrado, en una comunidad no escritural? ¿Habrá que rastrear y construir nuevos o antiguos archivos? Y nuevamente, la genialidad de un maestro sugiere caminos que esperamos durante su estadía podamos comenzar a desenvolver en miras a la consolidación de nuestros programas académicos.

No puedo finalizar esta presentación sin agradecer a la Universidad Pública de El Alto (UPEA) y sus Autoridades por posibilitar estas Jornadas académicas. Además, deseo agradecer infinitamente al profesor Carlos Aguirre, sin cuyo apoyo la visita del Maestro hubiera sido imposible. Agradecer al propio maestro Carlo Ginzburg por su visita, por permitir la publicación de sus libros en El Alto de La Paz y por seguir siendo un farol en medio de esta penumbra que es la historia local.

Jallalla, Maestro.

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