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La Bienal SIART y sus desafíos

domingo, 11 de noviembre de 2018 · 00:09

Lucía Querejazu  Historiadora de Arte

Este 10 de Noviembre se inaugura en La Paz la décima versión de la  Bienal SIART. Se trata del evento más importante del arte contemporáneo en Bolivia y ha logrado sostenerse a lo largo de casi dos décadas en un entorno difícil por decir lo menos. 

Es realmente un logro además, que tras un compás de espera entre la Bienal 2013 y la 2016, la experiencia se repita una vez más. Sin lugar a dudas es gracias a la tenacidad de personas como Norma Campos y su incomparable capacidad de gestión a través de la Fundación Visión Cultura que la Bienal haya sobrevivido. 

El Salón Internacional de Arte, nombre con el que se estrenó en 1999, ha ido mutando y transformándose en cada versión, especialmente desde que, como bienal, buscó situarse en el mapa de las bienales de la región. Las bienales de Sao Paulo y del Mercosur han marcado la pauta en la segunda mitad del XX y se convirtieron en los espacios privilegiados de diálogo contemporáneo. Las bienales han pasado de ser muestras de obra concluida en los mejores salones de las ciudades sede, a eventos de varios días en los que parece ser necesario incluir un programa pedagógico, diálogos entre especialistas, intervenciones urbanas, emprendimientos artísticos y un programa de comunicación como mínimo. Por lo tanto podemos esperar que el SIART, como en años anteriores, cumpla con esta complicada agenda.

Por lo que se ha comunicado a través de los medios  definitivamente habrá diálogo y habrá arte. Tal vez en menor dimensión y dispersión que las últimas dos versiones que pecaron de querer abarcar mucho y apretando realmente poco. Los organizadores y fundadores de la Bienal como Campos y José Bedoya son conscientes de las falencias de las versiones previas porque fueron probablemente los primeros en sufrir sus consecuencias. 

Por ello, esta versión se presenta más modesta pero más ajustada a lograr un objetivo que pueda realmente generar diálogo y creación que es a donde apuntan sus gestores. Este año la organización va bajo la dirección general de Bedoya, actual director del Museo Nacional de Arte con la curaduría general de Joaquín Sánchez asistido por los cocuradores Ramón Castillo de Chile, María Belén Sáenz de Ibarra de Colombia y Keyna Eleison Van de Beuque de Brasil.

Resulta evidente la herencia que le debe Sánchez a la lucidez del paraguayo Ticio Escobar, curador y crítico paraguayo, pionero en la descentralización del arte académico por el encima del arte popular y promotor de las urgentes relecturas de las artes y oficios propios de los pueblos americanos. Una de las grandes virtudes de Escobar como curador fue el ser siempre profundamente político y crítico con las lecturas jerarquizadoras del arte. Con sus propuestas y diferentes textos Escobar logró dar pautas para valorar adecuadamente el arte popular e incluso, en varias oportunidades, darle un lugar a los pueblos que las prácticas políticas han silenciado o bien, buscan hacerlo. Prueba de esto es la obra presentada en la Bienal de Venecia de 2017 que mediante el uso de máscaras se buscó visibilizar al pueblo Mapuche en sus constantes luchas por ser reconocidos. 

Algo de esta mirada vemos en el Bienal SIART 2018 que tiene por título Los orígenes de la noche en referencia a los mitos de origen guaraníes. Con un enfoque evidentemente etnográfico y antropológico, esta versión busca descentrar la mirada del arte y parece apostar por propuestas basadas más en la investigación como parte del proceso artístico que en los chispazos de genialidad que pueden ser inexplicables e irrepetibles. De ahí que los laboratorios que empezaron como un experimento de Justo Pastor Mellado, curador del SIART en 2011 se hayan convertido hoy en la pieza central de la Bienal. 

Sin mucha mención ni explicación de lo que son los laboratorios, la convocatoria “propone un espacio de experimentación artística transversal y multidisciplinaria, donde se asume la práctica artística desde distintas perspectivas. La curaduría general busca prestar atención a la experiencia y a la posibilidad de una relación afectiva con el arte”. Esperamos que los artistas sean conscientes de que una experimentación transversal y multidisciplinaria es en sí misma una experiencia de perspectivas diversas y aunque no queda claro por el texto lo que es formalmente una relación afectiva con el arte esperamos con ansias ver los resultados. 

Debo decir que habiendo ejercido en algunas oportunidades la curaduría de arte contemporáneo me preocupa el “acompañamiento y seguimiento curatorial” que se propone para los laboratorios de experimentación. En mi experiencia, muchos artistas en el proceso creativo buscan solventar sus problemas y toma de decisiones con su curador buscando en esta figura las respuestas que hagan de su obra una que sobresalga en el medio. Es ahí donde el rol de la curaduría se ve entre la espada y la pared, entre la ética personal y las ansias de los artistas que con poco esfuerzo buscan satisfacer los deseos de uno. No son pocos los curadores que se niegan pero tal vez son los más los que están dispuestos a dar respuestas a los artistas con los que trabajan con el mismo afán de destacar. 

No es un trabajo fácil el de guiar sin pautar y acompañar un proceso que debe ser autónomo pero que está plagado de dudas y cuestionamientos. Cientos de veces he escuchado a artistas quejarse de que los curadores se apropian de sus obras y me ha tocado ver y oír cómo los curadores van dando recetas a los artistas con gran satisfacción, especialmente a los jóvenes. Está pues en las manos de los artistas el proceder con cautela y sólo permitir el diálogo y el acompañamiento de los curadores y no así la dirección e instrucción de una obra que es propia, a menos que estén dispuestos a cederla. 

Una vez más, el SIART promete sobre todo un espacio de reflexión y miradas cruzadas sobre el arte contemporáneo. Para arrancar, son buenos los augurios cuando la muestra monográfica en el Museo Nacional de Arte es de Sandra de Berduccy y su sensacional trabajo que cruza la tradición y la tecnología en excepcionales textiles.

 

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