Obituario

Del Paso, un apasionado que legó novelas inmortales

Considerado uno de los grandes estilistas e innovadores en lengua española, publicó en 1958 su primer libro, el poemario Sonetos de lo diario.
domingo, 18 de noviembre de 2018 · 00:00

EFE México

El premio Cervantes 2015 Fernando del Paso, fallecido el 14 de noviembre a los 83 años, consideró que dibujar era una “venganza” de su mano izquierda “al acto de escribir”, mismo que le consagró en como autor de novelas colosales como Noticias del Imperio, una obra maestra de la narrativa mexicana.

Del Paso fue elegido Premio Cervantes 2015 por “la valentía en la creación y su arriesgada innovación” y no fue menos la valentía que mostró al recoger ese galardón, momento que aprovechó, pese a sus pocas fuerzas, para denunciar la situación de su querido México.

“Las cosas no han cambiado en México sino para empeorar, continúan los atracos, las extorsiones, los secuestros, las desapariciones, los feminicidios, la discriminación, la impunidad y el cinismo”, denunció recientemente  desde su silla de ruedas.

No quiso desaprovechar una ocasión en la que atraía todos los focos para “denunciar a los cuatro vientos la aprobación en el estado de México de la bautizada como Ley Anteco”.

“Una ley opresora que habilita a la policía a apresar e incluso a disparar en manifestaciones y reuniones públicas a quienes atenten, según su criterio, contra la seguridad, el orden público, la integridad, la vida, los bienes... Esto parecería tan solo el principio de un Estado totalitario que no podemos permitir”, precisó el escritor en un emotivo discurso.

Y lo hizo sin subirse al púlpito desde el que cada año hablan los ganadores del Premio Cervantes. Su silla de ruedas se lo impidió. Pero junto al público y con voz suave y delicada pronunció un discurso articulado en torno a la política, su vida y la literatura.

Nacido en Ciudad de México el 1 de abril de 1935, de niño soñó con dedicarse al humor gráfico, posibilidad que rechazó por falta de habilidad con el lápiz pero que retomó años después como una especie de liberación.

Los primeros pasos del autor se encaminaron al dibujo, una de sus grandes pasiones, pues de 1955 a 1969 trabajó como creativo en el mundo de la publicidad.

Diplomático, académico y periodista residió en Londres más de una década (1970-1985), donde fue locutor de la BBC, y entre 1986 y 1988 fue el agregado cultural de la embajada de México en París y después cónsul (1988-1991).

Considerado uno de los grandes estilistas e innovadores en lengua española, publicó en 1958 su primer libro, el poemario Sonetos de lo diario, al que seguirían novelas con una profunda vocación histórica.

“Yo creo que a muy grandes rasgos toda novela es historia. En toda novela se puede aprender algo de la historia de una época”, explicó el escritor.

Dijo que las buenas encerraban “una recreación muy hábil de la vida”, y sostenía que la buena literatura enseñaba “cómo es el ser humano, aunque más bien sus aspectos trágicos”.

Entre sus novelas están José Trigo (1966), considerada un libro precoz, innovador en el uso del lenguaje y surgido en pleno boom latinoamericano, y Palinuro de México (1982), una parodia en torno a un estudiante de medicina que se ve involucrado en el movimiento estudiantil de 1968, que quedaría marcado por la trágica matanza ocurrida el 2 de octubre de aquel año en la Plaza de Tlatelolco.

Pero sin duda la más emblemática de las novelas de Del Paso fue Noticias del imperio (1986), un trabajo monumental que logró recrear con maestría el efímero Imperio Mexicano encabezado por Maximiliano y Carlota (1864-1867).

Su editora en España, Carmen Balcells (1930-2015), que fue recibiendo el libro por partes, le aconsejó en un primer momento recortarlo, pero posteriormente se dio cuenta de que, por la precisión y estructura del relato, era imposible hacerlo y fue publicado como quería Del Paso.

En una entrevista con EFE, Del Paso explicó que desde pequeño quedó fascinado por un relato que en México se explicaba en las escuelas “en forma muy breve, casi anecdótica”, pero que a él le impresionó siendo un niño.

“Supe que habíamos tenido un emperador rubio a quien habíamos fusilado y una emperatriz a quien llamábamos Mamá Carlota, que había enloquecido y muerto muy viejita”, agregó entonces.

Además, es autor de ensayos como El coloquio de invierno, con Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez (1992) o Memoria y olvido, vida de Juan José Arreola (1994), o Viaje alrededor del Quijote (2004), y en el género dramático su obra La muerte se va a Granada (1998), inspirada en la muerte de Federico García Lorca.

En poesía dejó títulos como De la A a la Z: Poemas para niños (1988), Paleta de diez colores (1990), Castillos en el aire (2002) y PoeMar (2004).

Del Paso se convirtió en el sexto mexicano en recibir el Cervantes, y al enterarse de la noticia valoró que el galardón se trataba de “la culminación a toda una vida dedicada a las letras y una dosis de revitalización tras una larga enfermedad”.

En esos momentos, el autor se encontraba en recuperación tras sufrir unos infartos que afectaron su capacidad del habla y su motricidad.

Entre los otros premios que obtuvo destacan el Xavier Villaurrutia (1966), el Rómulo Gallegos (1982), el Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Lingüística y Literatura, y el Premio Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) en Lenguas Romances 2007.

El escritor se mantuvo cercano a sus lectores hasta poco antes de su fallecimiento, participando en actos públicos en los que se podía sentir el enorme cariño que la ciudad de Guadalajara sentía hacia él.

Incluso estaba programada su participación para la próxima FIL (que arranca el 24 de noviembre) donde habría presentado la reedición de La muerte se va a Granada y habría participado en un homenaje a Juan José Arreola, a propósito del centenario de su nacimiento.

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