El caso de José Gabino Villanueva

El autor realiza una revisión a la candidatura y elección del doctor Gabino Villanueva y cómo ésta quedó en nada luego de que, mediante ley, anularan su elección.
domingo, 04 de noviembre de 2018 · 00:00

Freddy Zárate, Abogado

“El flamante presidente trató de dar muestras de autonomía emancipándose de la tutela de Saavedra. Aspiraba a gobernar el país con independencia, sin la influencia del partido político de turno y  dentro de un clima de concordia”.

El campo jurídico –en todos los contextos y épocas– es reconocido e interpretado por el oficialismo y la oposición. Ambos bandos políticos utilizan los preceptos legales para justificar su accionar en la esfera pública. Un ejemplo de la instrumentalización del derecho en la política boliviana fue el caso del político José Gabino Villanueva (1881-1955).

Algunos datos interesantes sobre este episodio histórico fueron publicados por Villanueva en el folleto intitulado Manifiesto político que dirige a la nación el electo Presidente de la República (La Paz, 1929).

El médico Villanueva –previo a su ingreso en política– gozaba de prestigio como cirujano y esto lo llevó a residir en Chile hasta el año de 1916. En una breve visita a la ciudad de La Paz reanudó su amistad con el sociólogo Bautista Saavedra, quien inmediatamente lo invitó a unirse al Partido Republicano.

En esa época, la figura del intelectual Saavedra marchaba con firmeza ante el electorado; este hecho fue percibido por Gabino Villanueva y decidió subir al barco del Partido Republicano. Su primera actuación en política lo llevó a presidir el Concejo Municipal de La Paz.

A pocos días de asumir el cargo, Villanueva decidió rescindir los contratos de todo el personal administrativo excedente; este acto fue visto como una afrenta al presidente Ismael Montes. Los asesores del Partido Liberal iniciaron dos juicios al flamante Presidente del Concejo. El desenlace de ambos procesos llevaron a la dimisión a su cargo, al encontrar “irregularidades” al momento de inscribir su candidatura: “Este resultado lo obtuvieron los apasionamientos políticos y las influencias puestos en juego, dejando así que la balanza de la justicia se inclinase hacia el lado de los antojos y deseos del poder”, manifiesta Villanueva.

Años después, el Partido Republicano promovió la llamada revolución del 12 julio de 1920 en donde José G. Villanueva fue elegido Convencional por el Departamento de La Paz, cuya principal misión fue apoyar la candidatura de Bautista Saavedra.

Este acto de lealtad fue retribuido por el gobierno de Saavedra al designar a Villanueva como Diputado por La Paz; Presidente del Honorable Concejo Municipal y Ministro de Instrucción y Agricultura.

A poco tiempo de finalizar el mandato presidencial de don Bauti (como se solía llamar a Bautista Saavedra), el caudillo se ocupó en negociar la Presidencia de la República con destacadas personalidades de la época: Alberto Gutiérrez, Eliodoro Villazón y Román Paz. Tras la negativa de los nombrados políticos, los ojos de Saavedra se inclinaron en favorecer a su leal correligionario: José G. Villanueva. Las elecciones presidenciales del 2 de mayo de 1925 se desarrollaron sin contrariedades. Los resultados electorales encumbraron como Presidente de la República al médico Villanueva, y como Vicepresidente, Abdón Saavedra (hermano de Bautista Saavedra).

El flamante presidente, antes de tiempo trató de dar muestras de autonomía emancipándose de la tutela de Saavedra. Aspiraba a gobernar el país con independencia, sin la influencia del partido político de turno, dentro de un clima de concordia y para ello comenzó a realizar varias consultas con personajes de prestigio y ajenos en su mayoría al oficialismo con los cuales pretendía conformar su gabinete ministerial.

El inexperto político Villanueva no supo tomar el pulso político en esa hora de desconfianzas y susceptibilidades, y su proceder puede ser entendido como un equivalente a la conducta del cazador que vende la piel del tigre antes de haber cazado a la presa.

Las distintas declaraciones de Villanueva a los medios de comunicación acentuaron el distanciamiento y enemistad con el Gobierno saavedrista. A pocos días de asumir la presidencia, el diputado por Trinidad, Ernesto Monasterios, presentó al Congreso Nacional  –en sesión del 25 de agosto de 1925– el Proyecto de Ley de Anulación de las Elecciones Presidenciales, cuyo artículo señalaba: “Artículo Único.-Se declara nula la elección de los ciudadanos J. Gabino Villanueva y Abdón Saavedra, para desempeñar los cargos de Presidente y Vicepresidente de la República, en el período de 1925 a 1929, por no haber renunciado a los cargos que desempeñaban, de Ministro de Estado el primero, y de Prefecto el segundo, seis meses antes de la elección, de conformidad con la Ley del 15 de octubre de 1895”.

Ésta ley tuvo “vigencia” solamente para este cometido eminentemente político. El Congreso Nacional en sesión del 1 de septiembre de 1925 pasó a debatir el Proyecto de Ley. La discusión fue acalorada entre la minoría opositora que exigía el respeto a los resultados electorales y el oficialismo que buscaba la anulación de los comicios, por su puesto, ambas interpretaciones estuvieron “amparadas” bajo el imperio de la ley.

Dentro de las discusiones parlamentarias, se puede mencionar, por ejemplo, la intervención del diputado Román Paz, quien manifestó: “El aspecto legal de esta cuestión apenas sirve de cubierta al fondo esencialmente político que tiene, y de esto estamos convencidos todos los congresales, hay que decirlo con franqueza”.

“Parece que ha resultado incómoda cierta independencia de ideas y de conducta del presidente electo, para los políticos que pensaban o creían manejarlo según sus deseos o miras, y de ahí las desconfianzas y las alarmas que se propalan, con el plan de anular su elección, inventando un óbice legal cualquiera”.

A pesar de los resultados electorales en donde el soberano eligió como Presidente a José G. Villanueva, la mayoría parlamentaria utilizó su rodillo oficialista para cumplir las órdenes del jefe del Partido Republicano, quien fue el verdadero artífice del Proyecto de Ley de anulación de las elecciones presidenciales del 2 de mayo de 1925. El caso del doctor José Gabino Villanueva pone en el tapete la recurrente instrumentalización de la normativa jurídica para fines eminentemente políticos.

9
1

Otras Noticias