Crónica

Hay que prender velas...

Mercado introduce al libro de crónica policial Prontuario, casos de la crónica roja que conmocionaron a Bolivia que este año es el plato fuerte del stand de Página Siete.
domingo, 05 de agosto de 2018 · 00:03

Isabel Mercado Periodista

La crónica es el relato de lo cotidiano; el reflejo de la mirada particular del cronista de turno que persigue la realidad para atraparla en un relato compartido. Pretenciosa en su narración, ambiciosa en su alcance y perfeccionista en la persecución del detalle, la crónica es como un retrato, hecho a pincelazos, de nosotros mismos.

La crónica roja es su hermana. Una hermana de mala fama pero de gran atractivo. La que fue llamada “la chica mala del periodismo”, por Cecilia Lanza cuando compiló, en 2010, once historias de crímenes policiales.

La crónica policial, teñida de sangre y morbo, es, sin embargo, la predilecta del público. Típico de la doble moral de sociedades conservadoras como la nuestra, la crónica roja ha ocupado sin embargo, sitiales privilegiados de lectoría y ha sido, en muchos casos, el espacio más democrático para la denuncia de los sin voz.

A pesar de ello, o quizás por ello, se ha convertido en el escenario del peor de nuestros rasgos: la debilidad de la justicia. Esa justicia artera, traidora, esquiva, prebendal que se ha hecho parte de nuestra genética social.

Una justicia que lejos de contribuir al esclarecimiento de los hechos, corrompe pruebas, se presta a la venalidad y retarda impasiblemente la búsqueda de la verdad. La verdad, por tanto, es la primera víctima de la justicia boliviana y, por extensión, protagonista de la crónica policial.

En Prontuario, casos de la crónica roja que conmocionaron a Bolivia, once periodistas buscan la escena del crimen para narrarla. En orden cronológico y a caballo entre el registro policial, el cuaderno de investigación, los testigos, el interés mediático o histórico y el enigma, construyen relatos imperdibles por el suspenso y el misterio, pero doblemente valiosos por constituir un testimonio de nuestra realidad.

Juan Carlos Salazar relata los asesinatos nunca resueltos del dirigente campesino Jorge Soliz Román (noviembre de 1969); de Jaime Calderón Otero (febrero de 1970) y de Alfredo Alexander (marzo de 1970), en Tres crímenes perfectos. Una crónica con el trasfondo de la muerte/asesinato/atentado del presidente René Barrientos Ortuño en abril de 1969, que revive los viejos tiempos de la ira, de la dictadura y sus silencios; o más bien, sus gritos encubiertos, que dejaron sembrada una herencia de impunidad.

Cecilia Lanza hace un perfil minuciosamente detallado de Luis Arce Gómez, El Loco, El campeón de ajedrez. Cecilia se enfrenta a la complejidad del personaje más allá de todo lo que es bien sabido de él. Dejando de lado los detalles históricos, se aproxima con los ojos bien abiertos como buena cronista “al malo de la película”, al verdugo de las dictaduras, al hombre familiarizado con la muerte, con la intención de retratarlo de manera completa, no sólo desde su lado más oscuro o desde el dolor que hayan podido sentir sus víctimas, sino desde su condición humana, para descubrir que finalmente este hombre siente, ahora, miedo.

La crónica de Juan Gabriel Despot podría llamarse “los ricos también lloran” y es el relato impotente de un asesinato inexplicable, que además del dolor y la constancia de la fragilidad de la vida, sugiere que en Bolivia, cuando alguien es víctima de un crimen hay que prender velas. Sólo la fe puede dar consuelo. La justicia no. La de Juan Gabriel Despot Belmonte es la historia de muchas otras víctimas de la violencia y la intolerancia en sociedades donde la aplicación de la justicia es débil y los derechos pueden ser atropellados un día o una noche cualquiera.

Anahí Cazas aborda la difícil tarea de contener en pocas páginas la cruel muerte de la periodista Hanalí Huaycho, asesinada con 13 puñaladas por su pareja, en presencia de su hijo. El crimen de Hanalí, que será siempre recordado pues sirvió como emblema para la aprobación de la Ley 348 para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia (2013), nos deja la triste evidencia de que las mujeres fuertes y activistas pueden esconder detrás de su valentía las más brutales expresiones de agresión y abuso.

La madre de las desaparecidas es María Rita Algarañaz, una menuda mujer que lleva cuatro años buscando a su hija Dayana, quien salió rumbo a la universidad para nunca más volver. Alejandra Pau nos la presenta en la magnitud de su dolor y persistencia, de su amor; pero, también, de su solidaridad con otras y otros que, como ella, no descansan buscando a sus seres queridos. El drama de la trata y tráfico de personas en su más cruda expresión.

El reciente ganador del Premio Nacional de Crónica de El Deber, Sergio Mendoza, ofrece un sabroso relato de “El pecado del Katanas”, el mítico night club paceño que no sólo encierra placer y morbo, sino de un intrincado laberinto de crímenes apañados por la complicidad insospechada de funcionarios e importantes autoridades. Y, como telón de fondo, el amor de un padre denunciado por su hija y de una hija que hiere de muerte al padre, quitándole su más valiosa posesión, para librarlo “de esa vida”.

De esta forma describe Leny Chuquimia el triste caso del bebé Alexander, cuya breve vida dejó largos tormentos. Un recuento descarnado de la incompetencia de los operadores de justicia y el drama de un inocente sacrificado para encubrirlos: el médico Jhiery Fernández, que purga una condena injusta e interminable.De esta forma describe Leny Chuquimia el triste caso del bebé Alexander, cuya breve vida dejó largos tormentos. Un recuento descarnado de la incompetencia de los operadores de justicia y el drama de un inocente sacrificado para encubrirlos: el médico Jhiery Fernández, que purga una condena injusta e interminable.

Mery Vaca nos regala el retrato completo de Gabriela Zapata, La dama de facto, y para ello recorre los más recónditos recovecos de una fábula que fue detalladamente contada para luego ser borrada de la faz de la tierra al ser señalada como “la historia de una mentira”. Zapata, “la cara conocida”, la rubia con la que Evo Morales creyó haber tenido un hijo, ejercía como primera dama de facto. “No necesitaba un certificado de matrimonio que avalara su condición porque tenía el certificado de Ernesto Fidel”, dice Mery.

El controvertido caso Aramayo-Kushner -¿es o no es feminicidio?- es tomado por Liliana Carrillo, que logra hacer un recuento equidistante y respetuoso de la muerte de Andrea Aramayo, presuntamente atropellada por su expareja William Kushner. Una crónica que es, sobre todo, la historia de dos bandos, que pugnan cada uno de ellos por su verdad.

Franz Pari, el gran estafador, ávido de millones y fama, y su apasionada obsesión por una bailarina argentina por la que “perdió la cabeza”, es descrito por Ivone Juárez. La de Pari es la historia de un ladrón que sucumbió a la selfie, al live stream, a la necesidad de ser visto, a la evidencia de que en estos tiempos no se existe sino es a través de las redes sociales. El de Pari es, de costado, el testimonio de la fragilidad institucional, incluso dónde supuestamente prima la máxima seguridad: la bóveda de un banco.

Prontuario, casos de la crónica roja que conmocionaron a Bolivia, cierra con un relato que bien podría ser la letra de un bolero, ingrediente infaltable de la crónica roja: el crimen macabro de Carla y Jesús, dos enamorados que fueron sacrificados por una familia de psicópatas. Cartas para Carla y Jesús, de Daniela Romero, es una crónica dolorosa de principio a fin, que refleja milimétricamente la desprotección en una ciudad de maravillas y furias en iguales dosis.

Página Siete ofrece a sus lectores estas once crónicas con la intención de que puedan ser de su interés y disfrute. Pero, también con el propósito de reflejar los vacíos de la justicia, las deudas con la seguridad de los ciudadanos y el respeto de las leyes.

Imperdibles relatos de la pluma de periodistas y cronistas de oficio. Crónica roja y periodismo policial, pero a la vez enigma y desamparo ante la inescrutable e inalcanzable verdad y el imposible olvido.

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