Letras

Novela, cuento y crónica relucen en la oferta boliviana que trae la FIL

Si de ofertas se trata, este año la narrativa brilla entre los lanzamientos de la Feria del Libro paceña. En esta edición, Letra Siete reúne reseñas, críticas y otros textos sobre algunos de los lanzamientos nacionales que se vienen esta semana.
domingo, 05 de agosto de 2018 · 00:02

Carla Hannover Periodista

La producción nacional este año llega a la Feria Internacional del Libro de La Paz con una oferta en la que brilla la narrativa. Una revisión a los lanzamientos y rediciones que alistan las editoriales nacionales da cuenta de que la novela es el género que tendrá mayor presencia este año. A ésta le siguen el cuento, las crónicas y el ensayo, entre otros géneros.

Para Marcelo Paz Soldán, de editorial Nuevo Milenio, este es el año de la narrativa boliviana. “Creo que este es un momento histórico para la literatura boliviana tanto en novela como en cuento”, señala.

“Los jóvenes escritores tienen cosas que contar y qué narrar”, agrega y esto -asegura- se debe al compromiso que tienen ellos con la narrativa.

Si de novela se trata, este año las editoriales traen títulos como Hablar con los perros de Wilmer Urrelo, que es reeditada por editorial El Cuervo; El día de todos tus santos, de Fabiola Morales Franco y Los Constantinopolitanos, de Raúl Rivero Adriazola que son publicadas por Nuevo Milenio Nuevo.

Editorial 3600 también se suma a esta oferta con tres novelas de Juan de Recacoechea: Abeja Reina, París no era fiesta y La Mala Sombra, además de la obra Soundtrack de Camila Urioste, ganadora del premio Nacional de Novela 2018, entre otros. Entre sus novedades, Plural trae la novela Valentina y Natalia, de Ignacio Vera Rada, entre otras.

Además de la novela, otro género que gana terreno es la crónica. De ahí que este año se alistan diversos lanzamientos, entre ellos, Prontuario, casos de la crónica roja que conmocionaron a Bolivia, que reúne el trabajo de once periodistas de este medio y el libro No me jodas no te jodo. Crónicas escritas por y para El Alto, que trae la editorial Sobras Selectas.

Para el editor Alexis Argüello, en Bolivia se tiene tradición en crónica desde tiempos de la colonia tal es el caso de la escritura de las crónicas de Bartolomé Arzáns Orsúa y Vela. “Sin embargo, en la actualidad hay un interés en su lectura que parte de una necesidad identitaria. Preguntarse a quién o a qué se pertenece”, señala.

La crónica puede pecar de ser demasiado coyuntural -dice- “pero es esa necesidad de tener una lectura desde el presente la que hace que el público haya crecido al menos para la crónica”, agrega.

Hay cuento, hay ensayo, hay recopilaciones de obra y otros estudios que hacen gala del trabajo de los autores e intelectuales locales y es por esta razón que en esta edición de Letra Siete se alistó una selección de reseñas y otros textos sobre algunas de las obras que se presentan este año y podrían ser de interés de los lectores.

Llegando al cielo

Fátima Lazarte / La Paz

La crónica es una forma de narración que amablemente conduce por caminos que permiten imaginar, comprender o simplemente acercarnos a personas, hechos y lugares. En este caso son una manera de llegar al cielo, lo digo así porque este libro se adentrará en una visión muy particular de la ciudad de El Alto, permitiéndo un paseo por esta urbe, que se abre y se cierra ante nuestros ojos, como cuando el sol y las nubes juegan en ella.

La Editorial y librería Sobras Selectas propone el libro No me jodas no te jodo. Crónicas escritas por y para El Alto (2018), donde la selección y nota preliminar está realizada por Alexis Argüello, librero y quien actualmente se juega proponiendo una editorial, que en este caso, permitirá la emergencia de esta obra que retrata un espacio casi mítico del país: El Alto.

Como valor agregado está el diseño -realizado por Rodny Montoya y Alberto Valeriano Apaza- que remite a los cholets, edificios que caracterizan la llamada arquitectura andina de esta ciudad, y además porta un súper detalle, un separador de libros que viene troquelado en la solapa de atrás, el cual produce un inmenso placer al ser desprendido de su lugar para acompañar la lectura.

Libro y ciudad están unidos por un cordón que los alimenta mutuamente, el libro obviamente no podría existir sin la ciudad, pero a la vez, ella cobra vida a través de la óptica de 17 miradas que nos conducen por un entramado de ficción y realidad.

Argüello selecciona diferentes abordajes que construyen la narración de una ciudad, en un primer momento parecería que las crónicas no tienen mucha conexión entre sí, que son una especie de cápsulas sueltas que van componiendo un paisaje casi pintoresco. Pero por el contrario, cuando se realiza la lectura impactan los problemas que se dibujan y que se constituyen en el pulso vital de la obra.

Esta pulsación, nos conduce por un cielo nuboso que se abre y se cierra para revelarnos una ciudad cosmopolita, compuesta por una diversidad de subjetividades, donde la versatilidad y la reinvención son parte del cotidiano.

Los problemas que se abordan en estas 17 crónicas nos llevan a preguntarnos por las heridas y las cicatrices, la irrupción de la muerte, el calor, el frío, el movimiento de la vida, la ficción, la precariedad, la pertenencia, la hostilidad, lo inevitable, el límite, el deseo, el amor, la desobediencia, el placer, que entre otros finalmente bordearán el hecho humano asentado en una delimitación territorial.

De esta forma se conforman nuevos imaginarios que confrontan a los estereotipos y prejuicios a los cuales se ha sometido a esta ciudad, creando una nueva red de narraciones que no la colman de cualidades positivas sino que como la vida misma nos muestran su hermosura y complejidad.

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