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La Audiencia para la Casa Quinta Bickenbach

¿Cómo actúan las autoridades a la hora de proteger el patrimonio? En esa búsqueda la autora se sumerge en una audiencia del concejo cochabambino.
domingo, 16 de septiembre de 2018 · 00:08

Claudia Pacheco Gestora cultural

Al llegar a la calle España aproximadamente a las 10 de la mañana del miércoles un miércoles de agosto me encontré con dos grupos que bloqueaban la calle, ambos exigían “soluciones”.

Más tarde conocería sus problemas, apresuré el paso para ingresar a la sala Alejo Calatayud del concejo municipal de la ciudad de Cochabamba, ya instalada en una esquina me vestí de observadora atenta a cada palabra, movimiento y detalle de la sesión de audiencias públicas.

Las audiencias públicas son un medio para que los ciudadanos, instituciones, organizaciones podamos dirigirnos al pleno del concejo municipal de manera directa para tratar asuntos, problemas y poder acordar soluciones específicas, planteadas desde la ciudadanía.

El motivo que me convocó aquella sala fue el apoyo a quienes defienden el patrimonio de la ciudad y en esa jornada denunciarían la ejecución de obras de construcción con permiso de la Alcaldía del municipio de Cochabamba a la Casa Quinta Bickenbach, inmueble que posee la declaratoria de patrimonio departamental.

Al llegar no imaginé que pasaría todo el día en aquella sala y que la experiencia sería altamente inspiradora. Es importante conocer a nuestras autoridades sus discursos, su grado de implicación ante los temas urgentes de la sociedad y su propuestas de solución y que mejor escenario que ciudadanos en dialogo directo con las autoridades que nos representan. La agenda se componía por 11 puntos, diversos y complejos, los ciudadanos establecían sus demandas y propuestas con mayor o menor experticia al quórum de concejales asistentes. Cada caso fue considerado y debatido ampliamente, estableciendo además una agenda de trabajo conjunta para dar soluciones efectivas, que tal vez con el tránsito burocrático éstas se convertirían sólo en potenciales promesas.

La jornada transcurrió entre cifras terribles de presupuesto municipal no ejecutado, de deudas del municipio al hospital Viedma, de límites territoriales, entre otros. Fue un privilegio poder conocer algunas consideraciones técnicas a la hora de establecer una demanda y una propuesta formal a la institución que gobierna el territorio que habitamos y que a pesar de nuestro descreimiento sobre la institución y todas las condiciones adversas, existen términos legales a los que podemos acudir.

La solicitud de audiencia pública por los defensores de la Bickenbach ingresó como último punto, alrededor de las 3:20 de la tarde el presidente del concejo se dirigió a los concejales para definir en votación si el punto 11 sería tratado, los concejales aceptaron. La arquitecta y abogado, defensores del patrimonio se dispusieron en el estrado e informaron a los legislativos que, a pesar de tener una normativa y declaratoria específica, el municipio habría autorizado obras, que destruyen al bien inmueble, aseverando que los trabajos que actualmente se están realizando carecen de un tratamiento patrimonial profesional, que aquellas obras no son en pro de la restauración y conservación, el daño es irreversible. La exposición de denuncia además mostró una serie de irregularidades en cuanto a una supuesta compra y venta del inmueble y a la superficie del bien y su valor.

Durante la exposición me dispuse al frente de los concejales ya que mi interés mayor fue conocer sus expresiones y por medio de éstas, percatarme de su afecto ante un tema estrictamente cultural. El presidente del concejo, Iván Telleria, abandonó la sala durante la mayoría de la exposición, así como el concejal Edwin Jiménez, Edgar Gainza regresó poco antes de que acabara la disertación quedando en sala otros cinco concejales. Al término de la exposición, el presidente del concejo estableció que el tratamiento del tema fuera puntual según el motivo de la carta, gesto que no había ocurrido en ninguna otra de las audiencias, inmediatamente supe que el tema cultural no era del interés del presidente.

La primera réplica fue del concejal Gainza que sostuvo conocer la causa y que es tratada hace mucho tiempo en la comisión de la que es parte, mientras que su colega Beatriz Terán explicitó que había pedido informes a la unidad de patrimonio, Sergio Rodríguez tuvo la agudeza de la honestidad, diciendo que, lo máximo que pasaría en esta instancia sería la solicitud de informes y que el tema quedaría olvidado en el ir y volver de cartas, le solicitó a Carlos Coca poder tratar el tema en la comisión de la que son parte, que él apoyaba que se tomara una medida para paralizar obras ya que es urgente tomar acciones que no destruyan el patrimonio de los cochabambinos, (en silencio agradecí su interés y honestidad), a lo que Coca replicó que ya es tratado en la comisión segunda por lo que no es necesario.

Celima Torrico conocedora del tema manifestó su apoyo constante a la defensa. Al finalizar la audiencia la arquitecta y el abogado conversaron con los concejales con quienes establecieron una agenda de reuniones para informarles de manera más extensa por qué defienden el patrimonio y la importancia para ciudad de la Casa Quinta, el objetivo de su defensa es la recuperación, la restauración y la de convertir el bien en un espacio cultural (que tanta falta hace).

Había llegado curiosa más no con esperanza, sabía que no se iba a ganar la batalla, las obras seguirán, sin embargo estaba segura de que esa jornada sería una lección valiosa de corresponsabilidad. Las seis horas de espera se redujeron a la emoción de 20 minutos de interacción.

La cultura en su diversidad de expresiones es un tema de importancia, no sólo para quienes trabajamos con ella sino para la comunidad, sabemos lo mal que anda la institución municipal en cuanto a su gestión pública cultural, ante la ausencia de políticas, pero preocupa más lo que sucede cuando hay una normativa, una legalidad institucional que protege un bien cultural y éste está siendo destruido. Cuál debería ser la labor de las autoridades con el rol de la fiscalización ante un daño inminente a un complejo cultural, por supuesto acciones con celeridad, resultados inmediatos como la paralización de cualquier obra.

Esta experiencia sirve para comprender que debemos establecer un sistema de trabajo con las autoridades que se ocupan de la elaboración de normativa y la fiscalización de la institución ejecutiva municipal. Ya que si ante la legislación concreta, tenemos patrimonio cultural vulnerado, en la ausencia de ésta, podemos imaginar todo lo que tenemos en negativo.

La defensa de la Casa Quinta Bickenbach es una batalla noble con un fin para el bien común, estoy segura de que quienes han emprendido hace más de 6 años esta ardua tarea, seguirán a pesar de cualquier tipo de maltrato, sin duda es una experiencia que debe inspirarnos al sector diverso cultural a trabajar en nuestro territorio en modelos de gestión acordes a nuestra realidad.

Es una causa de interés público, es importante que quienes legislan en las entidades municipales, tengan un conocimiento básico en términos de cultura.

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