Tres Tristes Críticos

Misión: Imposible. Fallout

El autor reseña la más reciente película de Christopher McQuarrie.
domingo, 02 de septiembre de 2018 · 00:00

Fernando Molina Periodista

La saga de películas basadas en la serie televisiva Misión: Imposible se considera una de las franquicias cinematográficas más distinguidas, potentes y rentables que existen. La nueva entrega, Misión: Imposible. Fallout, es la sexta de la secuencia y la única que repite director, Christopher McQuarrie, quien también estuvo al frente de la anterior, Nación Secreta.

McQuarriees un constante colaborador de Tom Cruise (que es el manda más y el protagonista de la franquicia, en el papel de Ethan Hunt). McQuarrie ha dirigido, escrito o producido varias de las películas estelarizadas por Cruise; de las buenas, como Operación Valkiria o Al filo del mañana, y de las malas, como Jack Reacher o La Momia.

Sin embargo, la repetición de su nombre en la dirección de este filme quizá se deba a otra cosa: al hecho de que este sea una continuación directa de la precedente Nación Secreta, con laque comparte villano, Solomon Lane (Sean Harris), líder del grupo terrorista el Sindicato. Por lo demás, cada película ha estado a cargo de algún miembro de un destacadísimo grupo de directores de acción: Brian de Palma, John Woo, J.J. Abrams y BradBird.

Esta saga, que casi siempre ha recibido el apoyo de la crítica y la audiencia, había llegado a su punto más alto con su quinta entrega, Nación Secreta. De modo que fue un alivio para todos el que “Fallout (Lluvia radioactiva)” no desmereciera a su antecesora. Como en ella, en este filme también abundan los personajes interesantes, encantadores o despreciables, las persecuciones trepidantes, las peleas que importan y los giros narrativos sorprendentes; un vertiginoso carrusel de sensaciones que impiden que el espectador se aburra y/o se desconecte de una historia que bien pensada resultaría absurda.

Ni siquiera las exageraciones más chocantes respecto a la capacidad de los protagonistas para sobrevivir logran que uno de predisponga en contra de esta película.

Fallout mantiene una de las características entrañables de la serie, el uso de máscaras que impiden saber si un personaje es o no el que aparece ante nuestros ojos. En ella, en cambio, se echa de menos otra de las marcas distintivas de la franquicia, la necesidad de entrar subrepticiamente a una fortaleza “imposible” de traspasar.

Un detalle que se intenta sustituir con una dosis extra (la película dura dos horas y media) de enfrentamientos armados en varias partes del mundo: ciudades elegantes, pueblos alejados y montañas. El mejor de los cuales, sin embargo, sucede en un lugar muy ordinario: un baño.

Hay que decir que Fallout no es mejor que Nación secreta, y no lo es por varios factores, entre ellos ese que comparte con esta película previa: el villano. Ocurre que Solomon Lane, el cual realmente resultaba inquietante en la anterior entrega, ahora deviene en un terrorista ecológico poco interesado en tomar el poder, es decir, en un malo adocenado. Para compensar, McQuarrie introduce a otro importante villano, John Lark, el cual no carece de atractivo, pero tampoco dala talla del antiguo Lane.

El otro “contra” de la película reside en los cabos sueltos que deja la trama. Se trata de la búsqueda de tres esferas de plutonio que un grupo remanente del Sindicato, los Apóstoles, ha logrado robar, pero que al mismo tiempo, por alguna razón, están dispuestos a canjear por Lane conquienes sean capaces de liberar a este de la cárcel, sin que quede claro por qué no lo liberan ellos directamente. Tampoco es muy convincente el papel que se ha reservado para la CIA, representada por la directora Erica Sloan (AngelaBasset), la cual aparece abocada por encima de todas las cosas a cargarse a la Impossible Mission Force, inclusive al costo de la desaparición del mundo…

Un bono extra lo ofrece la actuación de Vanessa Kirby como la “Viuda Blanca”, una bella contrabandista de armas. Su intervención refuerza el atractivo elenco femenino, en el que repiten la sueca Rebecca Ferguson, como IlsaFaust, y Michelle Monaghan, como la ex mujer de Hunt. Kirby destaca por su juventud y sensualidad, y porque al parecer en la vida real está siendo cortejada por Cruise, quien como se sabe suele andar en unas complicadas historias de amor. En todo caso, Kirbyes la única de las chicas del filme que besa al célebre actor, en una escena no muy necesaria que digamos, y que da para la especulación… Ja, ja, ja… Lo que pasa es que Cruise suele salirse con la suya, tanto dentro como fuera del plató. Es uno de los pesos pesados del “starsystem”, un hombre lleno de poder, capaz de hacerse tolerar sus excentricidades religiosas y personales por parte de la industria.

La explicación más simple de este ascendiente puede encontrarse en la siguiente cifra: si la secuencia de seis películas de Misión: Imposible costó unos 800 millones de dólares, la misma produjo nada menos que 3.300 millones de dólares de recaudaciones en todo el mundo.

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