Letras

Lisa Halliday: “Nunca hubiera publicado algo que disgustara a Philip Roth”

La autora habla de Asimetría, su primera novela, cuyas páginas retratan la relación amorosa con el autor de Pastoral Americana.
domingo, 23 de septiembre de 2018 · 00:00

Inés Martín Rodrigo ABC

Lisa Halliday conoció a Philip Roth cuando trabajaba en la agencia literaria Wylie, responsable de los asuntos del escritor. Pese a la diferencia de edad, empezaron una relación que fue vox populi en el Nueva York de la época.

De tanto usarlo, el amor no se les acabó, sino que trascendió a la esfera de la amistad a prueba de bombas. Tanto es así que cuando Halliday publicó su primera novela, Asimetría (Alfaguara), Roth se mostró encantado. Y eso que comparte con uno de los personajes algo más que el oficio de escritor.

Dividida en dos partes (y un epílogo maravilloso), la primera historia narra el affaire entre una joven (Alice) que trabaja en el mundo editorial y un afamado autor, eterno aspirante al Nobel (Ezra Blazer), y la segunda está protagonizada por un iraquí-estadounidense (Amar) que es detenido en el aeropuerto de Heathrow camino de Irak, donde le espera su hermano.

¿Cómo logró marcar distancias con Alice, con la que comparte bastantes elementos autobiográficos?

Entiendo que haya gente que piense que Alice y yo somos la misma persona, pero es ficción, no es un relato fidedigno de ninguna relación que yo haya tenido con nadie.

Pero es inevitable comparar a Philip Roth con Ezra Blazer.

Sí, por supuesto, y todo el mundo sabe que le conocí y que fue un amigo muy cercano hasta su muerte. Hay una razón estética para invitar a los lectores a que tengan en mente a Philip Roth.

¿Y cuál es esa razón?

A lo largo de su carrera, en sus novelas, él jugó con esta idea de la autobiografía frente a la ficción. Así que, gracias a esos pequeños detalles que yo he ido dando, esta novela puede plantearse como mi contribución a esa tendencia narrativa.

¿Le gusta el término autoficción?

No.

¿Por qué?

En primer lugar, ni siquiera conocía ese término.

Bueno, sabe que ahora está de moda.

Sí, ahora, pero cuando estaba escribiendo la novela no lo conocía. Cuando envié el libro al hombre que se convirtió en mi agente, me respondió y me dijo que le gustaba y que quería hablar conmigo. En la conversación telefónica que tuvimos dijo que una de las cosas que le gustaba del libro era que presentaba una nueva forma de hablar de la autoficción; nunca había oído hablar de ese término. Me gustó su interpretación, pero el término en sí mismo no me sirve de nada.

¿Por qué?

Porque todo lo que escribimos depende, en cierto modo, de nuestra experiencia vital, aunque sea no ficción o periodismo. Para poder escribir, tenemos que enraizarlo en la experiencia vital. Creo que quizás el término se aplica cuando el narrador o algún personaje comparte muchos elementos identificadores externos con el autor. Pero se trata de una parte muy pequeña de quienes nosotros somos. En cierto modo, quería pedirle al lector que reconsiderara las limitaciones de la autobiografía y de lo que somos capaces de inventar.

Alice va ganando espacio, su ambición como futura escritora, a medida que avanza su relación con Ezra. Es una balanza maravillosa sobre las posibilidades de la escritura: oponer a alguien que aspira a convertirse en escritor con alguien que lo ha logrado todo en la literatura. ¿Qué aprende Alice de Ezra? ¿Y Ezra de Alice?

Ezra le da a Alice libros para que los lea, le recomienda música, películas, le habla de historia… En cierto modo, es como si estuviera haciendo un curso acelerado. Además, se ocupa y preocupa de ella y de su bienestar, la cuida. Los regalos que le hace pueden considerarse modos de controlarla o de que esté en deuda con él, pero intenté escribir esa parte de forma que el propio lector pueda interpretar lo que le parezca. Ezra, además, aprende cosas de Alice, como qué es ser joven y, gradualmente, toma conciencia de su inteligencia y curiosidad; además, se ocupa de él físicamente. Pero además tienen en común muchos intereses, como el béisbol, la música… Es lo que hace la gente cuando tiene una relación. Y, además, se hacen compañía, que es lo que la mayoría buscamos.

Cómo combatir la soledad, que decía la canción de Wilco.

Exacto.

En ese sentido, Alice empieza a entender, gracias a Ezra, lo que significa ser escritor: “Ser capaz de atravesar el espejo e imaginar una vida, una conciencia, que contribuya a reducir los ángulos muertos de la nuestra”.

Es lo que pienso de la escritura: intento mover la barrera que cada uno tiene dentro. Es el aciago destino de ser siempre la misma persona: estamos atrapados en nuestro propio yo, nunca podremos saber lo que significa ser otra persona. Por eso escribo.

¿No temía que la frieran a preguntas sobre Philip Roth, que la acusaran de haberse aprovechado de un personaje como él?

No soy la primera persona que escribe un libro sobre alguien que ha conocido.

Sí, pero no sobre Philip Roth.

Si él puede escribir un libro sobre alguien que ha conocido, ¿por qué yo no? ¿Por qué no se me va a tratar con el mismo rasero? Pero el libro no es sobre él.

Ya, ya, eso lo sé.

Además, él lo sabía. Éramos muy bueno amigos.

¿Le envió la novela cuando la acabó?

Sí, sí.

¿Y le gustó?

Sí, sí.

Así que tenía su aprobación…

Sí (ríe)… No creo que necesitara su aprobación. Pero él era muy importante para mí, tanto como si fuera un miembro de mi familia, así que nunca hubiera querido publicar algo que le hubiera disgustado. Pero estaba segura de que él, más que cualquier otra persona, sabía lo que era escribir ficción; sabía que había detalles que harían que la gente pensara en él, pero también era consciente de que la mayor parte era inventada e incluso hacíamos bromas sobre lo que diría la gente. Pero yo no esperaba que la gente fuera a hablar tanto de este aspecto del libro.

¿De verdad?

A lo mejor fui un poco ingenua…

Bueno, ya conoce a los periodistas…

Bueno, los conozco ahora, pero no entonces. Yo quería escribir una buena novela, y lo intenté. Que lo conocía no era un secreto en Nueva York, no era algo que quería ocultar. Pero hubiera preferido que la gente hubiera hablado de otros aspectos del libro, porque me he esforzado mucho.


¿Cómo se sintió cuando murió?

Muy triste.

¿Solían hablar?

Sí, hablábamos por teléfono y nos escribíamos emails varias veces por semana. Conocía a mi hija (tiene una niña de 13 meses) y la quería mucho. Era uno de mis mejores amigos.


Lo siento mucho.

Gracias. Soy reacia a decir este tipo de cosas, porque la gente empieza a hablar sólo de esto… La mayor influencia que tuvo él en este libro fue su trabajo como escritor, su dedicación a la escritura, las horas que echaba, incluso cuando un libro le frustraba por lo que fuera. Ver cómo él trabajaba me hizo dar cuenta de que las cosas no salen por arte de magia. Tienes que tener talento, pero lo más importante es el trabajo duro.

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