Letras

Los textos por encargo de Rodrigo Hasbún

La autora reseña el más reciente trabajo de Hasbún, presentado la semana pasada en Cochabamba.
domingo, 27 de enero de 2019 · 00:00

Alejandra Hübner Literata

A pesar de ser un libro sumamente breve, compuesto por textos también breves y que se pueden leer “en una sentada”, las reflexiones reunidas en Las palabras de Rodrigo Hasbún contienen una serie de temas cautivantes, informativos, reveladores, cómicos y, en algunos casos, sorprendentes. 

La editorial El Cuervo pone estos escritos en nuestras manos en una valiosa nueva publicación. Las virtudes de estos ensayos son muchas. Pero no sólo eso, lo mejor de este pequeño libro es que está escrito con un estilo muy entretenido, conservando la identidad que Hasbún ha forjado en sus cuentos y novelas y dándole una forma diferente de expresión. Una forma un poco más libre, pero no por ello menos personal.

Detrás de la claridad y transparencia de los textos, hay también una trama que los une y que puede ser interpretada como algo más.

Me refiero al hecho de que Hasbún da vuelta en torno a algunas ideas que nos comunican también una forma de ver las cosas, una manera de apreciar la cultura que resulta muy personal y atractiva. Una prueba de esto es el hecho de que el libro se abra y cierre con textos sobre los traslados y su relación con los libros (Buenas tardes a las cosas de aquí abajo y Adicción). La cuestión de los traslados y desplazamientos luego resuena con el tema de la migración, abordado de forma explícita en el texto Notas para una ponencia, aunque aparece de forma menos notoria en otros textos (Las grandes virtudes de Natalia Ginzburg, Trazar un mapa imposible, en el aire). Por su parte, el tema de los libros se relaciona con las discusiones sobre literatura y escritura (Las grandes virtudes…, Una lección perdurable, Trazar un mapa…, Rodolfo Walsh, ese hombre, Notas para…). Esta temática a su vez se vincula con el problema del arte en términos más generales y en particular con el cine y el teatro (en Abbas Kiarostami, el resplandor del mundo, en La vida incesante de Jonas Mekas y en La isla desierta). 

El ensayo que da título a la colección, Las palabras, amplía las consideraciones sobre el arte y la literatura, sobre la significación y la producción de libros, al ponerlo en contacto con consideraciones urbanísticas, lingüísticas y geográficas. 

Con todo, los textos dejan la intuición de que su reunión no es únicamente el producto de una coincidencia o contingencia (son todos textos que surgen de encargos), sino que obedecen a una voluntad de dar a conocer un pensamiento bien definido y preciso sobre el arte, la escritura, la vida, la literatura (universal y regional). Parecen componer una “estética”. En ese sentido, estos pueden ser vistos como una clave fundamental para comprender las otras producciones de Hasbún. Y es precisamente por eso que, detrás de su apariencia contingente y coyuntural (“de ocasión”), este libro se presenta como una lectura necesaria para quienes venimos siguiendo la trayectoria literaria de su autor.

 

 

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