Novela

Patriarcas, balas y piedras

Los dictadores latinoamericanos, los patriarcas, necesitan ser narrados, puestos contra la pared, dados a conocer y denunciados a través de las letras.
domingo, 10 de noviembre de 2019 · 00:00

Ignacio Vera de Rada  Escritor

Estoy terminando de leer El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez, una novela publicada hace ya casi 45, en 1975. La idea del presente texto no es hacer una relación directa entre los acontecimientos que están tiñendo de negro el escenario político latinoamericano (y en particular el boliviano), sino una reseña literaria de esta obra garciamarquiana que, según su mismo autor, fue una de sus mayores creaciones y con la cual iba a ser recordado después de muerto. Aunque, eso sí, no es menos cierto que la terrible situación política, las protestas cuyo sonido se amplifica con megáfonos, la algazara de las calles, el eco de las balas y las piedras que vuelan en el aire y el griterío que se escucha afuera de mi casa, me impulsaron a escribir una reseña sobre esta gran novela. La ocasión se presenta propicia para ello.

Es una obra relativamente corta, de 271 páginas en la primera edición, que corresponde a la editorial argentina Sudamericana, y que tiró nada menos que 100 mil ejemplares. La estructura y el lenguaje del texto no tienen precedentes en la literatura latinoamericana; en realidad, es una voz nueva, la articulación de un monólogo poético a varias voces que marca una innovación radical en la técnica narrativa contemporánea.

En una entrevista que a Gabo hizo el periodista colombiano Germán Castro Caycedo en el canal RTI, aquél dijo que los críticos nunca habían entendido El otoño del patriarca; Castro Caycedo, por su parte, dijo que un grupo de estudiantes de  filosofía y letras de una universidad de Bogotá habían hecho una encuesta sobre la aceptación de la novela en el mercado, cuya conclusión había sido que el 75% de los lectores no pasaba de la página 40. Gabo, en un acceso de altivez sana, dijo que pocos lectores en el mundo terminan de leer El Quijote…

Podría decirse que es de difícil comprensión, un poco esotérica en cuando a forma más que en cuanto a fondo. Probablemente sí. Es que la estructura gramatical del texto es un tanto compleja. García Márquez apela al uso de solamente comas (,) para la separación de los diálogos, que están entremetidos en la descripción de los sucesos, los personajes con sus respectivas personalidades y los escenarios; además, el texto no presenta párrafos, sino solamente un solo párrafo largo por cada capítulo: cada capítulo es un párrafo y viceversa. Por último, las oraciones son en verdad largas, tanto así que en un capítulo hay solamente dos o tres puntos aparte. Estas características técnicas e innovaciones estilísticas hacen que la obra sea un tanto difícil de leer y, ergo, de comprender.

Para García Márquez, su novela no era propiamente una novela sobre un dictador, pero lo cierto es que sí la es, y tiene todas las características para ser catalogada en el subgénero novelístico de novela del dictador. Probablemente los asuntos principales, más allá de las historias que se cuentan, son la ilusión y la soledad que siente el prototipo de un caudillo latinoamericano sediento de poder y gloria. Bajo el velo de la historia de un dictador ficticio y anónimo, aquí se narra también la desventura de un pueblo o una sociedad que vive bajo la vara opresora de un dictadorzuelo cuyo delirio de omnipotencia lo hace descender hasta los más bajos niveles de la miseria psicológica y humana. 

Al final, la destrucción que perpetra sobre su pueblo termina siendo su propia destrucción y pesadumbre.

Los dictadores latinoamericanos, los patriarcas, necesitan ser narrados, puestos contra la pared, dados a conocer y denunciados a través de las letras. Para Mario Vargas Llosa, Latinoamérica tiene un potencial literario fascinante debido a la convulsión de su política y su desmesurada cantidad de dictadores y, sobre todo, de caudillos políticos que se creen designados por la Divina Providencia para gobernar sus pueblos. Pero además, se debe narrar la substancia interior de los políticos autoritarios. El otoño del patriarca, así, plantea una problemática también psicológica y de autoevaluación, en un monólogo en el que el dictador protagonista se cuestiona, se interpela y hasta a veces se reprende a sí mismo. Asimismo, hay voces de otros personajes, pero que no se identifican. De esta manera, el lector se da cuenta que la suerte final de un caudillo autoritario o un dictador se asemeja a la de un artista o una celebridad que no sabe alquitarar o controlar su fama y sus emociones: la soledad deprimente que lo devora absolutamente todo. En suma, la fábula trata de representar la soledad que conlleva el poder.

En la historia, se representan sentimientos, situaciones y emociones como el amor erótico y sentimental, a través de Leticia Nazareno; como el amor maternal, a través de Bendición Alvarado; como la aparente amistad y la traición, a través de Rodrigo de Aguilar y Patricio Aragonés; como el desplazamiento de capas y clases sociales, a través de José Ignacio Sáenz de la Barra; como la lealtad a todo precio, a través del indígena Saturno Santos; como el aislamiento y la soledad, a través del Patriarca…

El otoño del patriarca, una de las grandes novelas del escritor colombiano, tiene un objetivo que no es la destrucción de lo que fue, es y será una dictadura, sino uno mucho más supremo y noble: la denuncia de la ignorancia en la que aún vive gran parte de nuestra Latinoamérica, la denuncia del rezago en el que estamos en lo referente a la cultura y la educación, y que son los causantes verdaderos de los impulsos voraces que se incuban en el alma de los políticos, y que son a su vez los que ocasionan que éstos degeneren en dictadores y tiranos.

Esta novela tiene vigencia total ahora en nuestros países, para que se reflexione no solamente sobre la política, sino sobre la sociedad en su conjunto. Porque debemos entender que los dictadores también son el reflejo de la sociedad de la que emergen, productos directos del medio cultural. Nuestra educación terminará con ellos y sus tiranías.

 

 

Confidencial

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