Reseña

Una vez hubo una izquierda en Hollywood

Se ha traducido al español el contundente estudio La izquierda de Hollywood que analiza los primeros años del cine sonoro hasta el macarthismo.
domingo, 03 de noviembre de 2019 · 00:00

Ricardo Bellveser  Escritor

Los intelectuales de izquierda que trabajaban para la industria cinematográfica de Hollywood en la primera mitad del siglo XX, guionistas, escritores, correctores, directores, pero también actores o productores, marcaron de forma tan sutil como eficaz, la producción profesional y artística del cine, y lo hicieron de un modo inteligente para evitar la acusación de ser comunistas, soviéticos o izquierdistas, acusaciones que procedían de la retórica de la caza de brujas de los comités anticomunistas del Senado Norteamericano, que tanta presión produjo en la sociedad política norteamericana.

Paul Buhle y Dave Wagner estudiaron esta cuestión y el resultado de sus investigaciones la publicaron en 2002 con el título de Radical Hollywood, edición que nos acaba de llegar, con tanto retraso, en traducción al español titulada La izquierda de Hollywood y el aclarador subtítulo de: La historia contada de las películas de la época dorada (Antonio Machado libros. Madrid, 2019) que se presenta como el primer libro exhaustivo sobre la historia de los progresistas de Hollywood, desde los inicios del cine sonoro, hasta la producción de la década “dorada” del cine norteamericano,  en los años 50 del siglo pasado.

 El estudio no se centra en las películas de corte social o político, como podría suponerse, sino en todos los géneros, el policíaco, los westerns, el cine fantástico e incluso en las comedias musicales, el cine familiar, el bélico, de animación y en particular del cine negro, pues a todos llegó  el talento de los autores progresistas, bien entendido que el término “izquierda política” en Estados Unidos no tiene el calado que posee en el Este de Europa o en América del sur.  

El libro, además, estudia las trayectorias profesionales, personales y políticas de los principales profesionales, guionistas, actores, directores etcétera. Y el impacto que tuvo su trabajo en la época dorada de la industria cinematográfica en Estados Unidos , adornado con detalles biográficos y un rico anecdotario, indaga en los pormenores sobre películas muy conocidas de este periodo, teniéndose en cuenta que el Comité de Actividades Antiamericanas (HUAC por sus siglas en inglés) impulsado por el presidente Truman y por el senador McCarthy, comenzó sus sesiones y en ellas a llamar a declarar a los profesionales de Hollywood, en 1947, actividades investigadoras que supusieron la expulsión, huida o silencio de numerosos intelectuales que se vieron amenazados por esta política represiva.

Esto  llevó consigo una parálisis en la producción cinematográfica y un notable descenso del nivel cultural e intelectual de sus producciones, ya no tanto porque sólo desde la izquierda se pusiera talento e inteligencia, sino por el temor que caló en los profesionales del sector, que dieron un paso atrás en sus proyectos. De modo que el Comité de McCarthy supuso, sobre cualquier otra cosa, el final de un proyecto de desarrollo cinematográfico y la expulsión del talento sin importar su ideología en concreto.

Esta política represiva afectó a tipos imprescindibles como Dorothy Parker, Dashiel Hammet, Katharine Hepburn  o Humphrey Bogart por citar solamente unos pocos nombres de los centenares incluidos en este estudio, o la historia de los sindicatos de actores que tanta influencia tuvieron en el sector, estudio tan minucioso como monumental, que maneja una información extraordinaria, a veces abrumadora hasta el punto de que impide que el texto tenga la fluidez que tantas veces reclamamos a los estudios rigurosos, en el bien entendido de que rigor y amenidad no tienen que ser ni de hecho lo son, adversarios. 

El libro desentraña el sentido y el significado que se esconde tras algunos de los títulos más elocuentes de la década dorada, como es el caso de El enemigo público” (1932) o Casablanca, Caballero sin espada, Historias de Filadelfia,  pasando por el cine negro tan representado por obras maestras como El halcón maltés, La ciudad desnuda o El ídolo de barro, hasta Solo ante el peligro (1952), película esta última en la que se ha querido ver el final del macarthismo. El senador Mccarthy murió cinco años después, en 1957, a causa de una hepatitis, sin llegar a cumplir los 50 años.

 

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