Prometeo en llamas

Marriage story: construyendo un climax memorable

Las actuaciones de Scarlett Johansson y Adam Driver son increíblemente creíbles y el director Noah Baumbach aprovecha hasta el más mínimo detalle del talento de sus actores.
domingo, 15 de diciembre de 2019 · 00:00

Adrián Nieve Escritor

Todos conocemos a alguien al que le hablamos seguido porque sabe contar bien sus anécdotas. Ese amigo o amiga que –y esto es diferente para cada quién– simplemente tiene algo entre sus formas de entonar, de pausar, algo entre las palabras que utiliza, el cómo mueve las manos, la manera en que sonríe. La lista es eterna. Eso sí, si alguien te preguntara porqué te gustan tanto sus anécdotas, resumirías todo el largo proceso de selección entre cada uno de esos microrrasgos que te fascinan con la palabra “carisma”.

Después viene la parte donde redescubrirás esos microrrasgos en esta persona, pero esta vez en cámara lenta. Y así, poco a poco, irás apegándote a esa persona, hasta el punto que habrás desmenuzado, quizás comprendido, qué es ese algo que tanto te agrada en ella/él. Y lo loco es que pensarás que, a medida que descubres estos rasgos, es la primera vez que los notas mientras que, entre charlas y algún tipo de rutina que los una, terminarás por elegir una de entre varias opciones: Amigos, parejas, enemigos, cualquiera. El caso es que esa persona ahora es una parte importante de tu vida.

Marriage Story, filme escrito y dirigido por Noah Baumbach, se siente como si un día esta persona carismática, que es una parte importante de tu vida, te contara algo personal y muy triste: la historia de un divorcio. 

Pero lo hiciera de esa forma que hace que sus otras historias sean cautivadoras y memorables. Y es que en Marriage Story ves una historia ajena, que no te pertenece, pero que por algo en la manera en que está escrita, o en las geniales actuaciones de su elenco, o en los planos que utiliza y cómo los maneja.

O en las temáticas que toca, algo en todo eso te tiene tan metido que terminas involucrado, lo vuelves personal, al punto que llegas a sentir como si tú estuvieras en medio de la situación, como si tus amigos más queridos, tus padres, tus hermanos, todos los anteriores, se estuvieran divorciando y ahí estás tú, impotente, viendo cómo las cosas se derrumban.

Todo esto sucede porque el filme se da el tiempo de hacerte conocer a sus personajes. 

De hecho, así empieza. Con él hablando de ella, con ella hablando de él, con dos pequeños monólogos muy bellos, la clase de cosas que solo puedes decir de alguien a quien amas de verdad, y con eso Baumbach establece el tono que irá quebrando a lo largo de todo el filme. 

Marriage Story es un ejercicio de empatía en el que conocemos a un par de personas, les agarramos cariño, los empezamos a conocer a fondo y los vemos pasar a través de una experiencia dura. La clase de situaciones que generan bandos opositores, claro que esto último no tiene lugar en una película que, de manera muy efectiva, te ayuda a mirar y comprender ambos lados en un divorcio.

Con un elenco espectacular, hay que resaltar a Laura Dern, Ray Liotta y Alan Alda, cuyos roles secundarios como los abogados aportan mucho a la película. Pero los verdaderos capos son los protagonistas. Porque Scarlett Johansson y Adam Driver son la película. 

Sus actuaciones son brillantes, son íntimas, son increíblemente creíbles y el director aprovecha hasta el más mínimo detalle del talento de sus actores. Baumbach y su equipo técnico orquestan el movimiento de cámaras y de los mismos actores de tal forma que cada escena tiene esa energía que uno vive en el teatro, esa que te deja la sensación de estar cerca, muy cerca, pero esta vez con una mirada privilegiada, con zooms específicos que te permiten leer los rostros de personajes a tal punto que descubres que tienen vida.

Marriage Story no es una historia espectacular. No es un filme al que entras para olvidarte del mundo. Marriage Story es una historia de amor atípica, es la historia de un conflicto, es una historia de liberación, de crecimiento, es la crónica de una historia cotidiana, un recuento muy real y realista de lo que significa divorciarse que, poco a poco, nos introduce las diferentes dimensiones que existen en este proceso:

 La pena, el desconcierto, la paranoia, el dolor, cómo todo esto se va juntando y creciendo, creciendo, creciendo, hasta que estalla en una fabulosa escena, el clímax de la película, donde vemos a los protagonistas por fin diciendo lo que tendría que haber sido dicho antes, en una pelea impresionante, una confrontación que no necesita de violencia, solo drama, crudo y emocional, que nos tiene conteniendo la respiración mientras dura.

Marriage Story es tu amiga o amigo carísmatico contándote una historia penosa e íntima, eres tú pensando qué hacer para consolar a esta persona que tanto te cautiva.

En pocas palabras, Marriage Story es un filme tan doloroso como bello, que no necesita valerse de lo fantástico para contar una historia atrapante, cautivadora e intensa. Con actuaciones espectaculares y un muy acertado manejo de cámaras, este es un filme que se quedará contigo cuando hayas terminado de verlo.