Letras

Handke y Borges: uno es Nobel, el otro no

Sin duda Borges ha sido uno de los grandes de la literatura universal. Peter Handke es también uno de los grandes y se merece el Nobel de literatura.
domingo, 08 de diciembre de 2019 · 00:00

Carlos Decker-Molina Periodista boliviano radicado en Suecia

Los que han visto sus piezas de teatro, los que lo han leído en alemán y los otros que lo hemos leído en traducciones coincidimos que el Nobel a la literatura de Peter Handke es merecido. 

Ingrid Elam licenciada en literatura y crítica de mucho prestigio hace una separación entre la obra y el autor. Y escribe: “No sé qué hacía Eurípides, fuera del arte y la cultura, en Salamis en los años 400, si lo menciono es porque conocemos su obra Medea”.

Medea mata a sus hijos, en el mito no fue Medea, sino los corintios. El autor mezcla el mito con la ficción teatral y su obra se convierte en tesoro universal. Hoy seguimos espectando la tragedia de Medea.

Por su parte, György Lukács en los 70 sugería leer a Honorato de Balzac por su crítica a la burguesía explotadora. Pero… ¿quién sabía que Balzac contemplaba la sociedad desde la derecha? El autor de Piel de Zapa sostenía que la monarquía y la iglesia eran las únicas instituciones que evitarían la destrucción de la sociedad.

La crítica sueca Elam señala más ejemplos, Knut Hamsun recibió el Nobel de Literatura en 1920 –20 años después pidió a sus compatriotas noruegos cooperar con el nazismo ocupante– es más, Hamsun regaló a Goebbels la medalla Nobel. En sus novelas no hay rasgos ni matices nazis, el escritor noruego era un cultor del naturalismo. Por los senderos de la maleza oculta, su última novela, escrita mientras estaba internado en el psiquiátrico, es una prueba de su lucidez mental, critica a los psiquiatras y reclama un trato más humano.

Los libros de Eurípides, Balzac y Hamsun se siguen leyendo, son clásicos, a pesar de sus autores.

La tesis de Ingrid Elam me lleva a preguntar ¿por qué entonces no le dieron el Nobel de Literatura a la obra de Jorge Luis Borges?

La Academia sueca nunca explica por qué no concede el premio. Lo que se conoce son rumores, teorías de la conspiración, o simples cotilleos en los que figura el académico Artur Lundkvist, gran conocedor de la literatura latinoamericana, además amigo de Neruda y luego de García Márquez, como el autor de la negación del Nobel a Borges.

Los menos conspirativos sostienen que la literatura latinoamericana de aquel entonces estaba divida entre la del Pacífico y la del Atlántico. La del Pacífico era considerada una auténtica narradora de la profundidad continental con autores como Miguel Ángel Asturias (Nobel 1967) o poetas como Neruda y César Vallejo. 

La literatura del Atlántico estaba más cercana a la europea, que implicaba una continentalidad incierta. La obra de Borges pasaba a ser “muy europea” y hasta “escandinava”, aunque no hay que olvidar su hábitat bonaerense.

La explicación más coherente de la negación es el doctorado honoris causa que el escritor argentino recibió de manos del dictador Pinochet en el aula magna de la Universidad Católica. Y, sobre todo su discurso:

“En esta época de anarquía se ve que hay aquí, entre la cordillera y el mar, una patria fuerte. Lugones predicó la patria fuerte cuando habló de la hora de la espada. Yo declaro preferir la espada, la clara espada, a la furtiva dinamita (…) .Y aquí tenemos: Chile, esa región, esa patria, que es a la vez una larga patria y una honrosa espada”.

Si la Academia sueca le habría dado el Premio Nobel de Literatura a Borges, ¿se habría producido amnesia en nuestros cerebros? ¿O hubiésemos justificado diciendo que la Academia premiaba al Alpeh, a la Historia universal de la infamia, a Ficciones y no al señor que metió la pata en Chile?

Sin duda Borges ha sido uno de los grandes de la literatura universal.

Pienso que Peter Handke es también uno de los grandes y se merece el Nobel de literatura. Su lenguaje me recuerda al de Jean Marie Gustave Le Clézio (Nobel de 2008). El austriaco tuvo suerte, la Academia pasó por alto su relativismo político, pero, confieso que me cuesta entender la separación entre la obra y el autor.

Probablemente los escritores no debieran opinar sobre política por lo menos en público, algo que es igualmente difícil de exigir porque el escritor es alguien que piensa y tiene ideas y la policía es ideas, ideología y práctica.

Al margen del discurso de Handke en el sepelio de Milosevic (léanlo);  si no lo han hecho antes comiencen por Desgracia impeorable (impeorable es un invento del traductor de Wunschloses Unglück publicada en 1972).

La tiene Alianza Editorial, es una obra que Peter Handke escribió semanas después del suicidio de su madre por una sobredosis de narcóticos, una angustia que lo empuja a indagar su memoria. Es un intento de entrelazar la infelicidad colectiva con la del individuo, en este caso, la madre que deja de ser ella para ser muchas.