Documental

El silencio es un cuerpo que cae

Mariana Ríos reseña el documental dirigido por Agustina Comedi. La cinta se proyectará el martes 19, a las 19:30, en Efímera (Sopocachi, final Sánchez Lima #2667).
domingo, 17 de febrero de 2019 · 00:00

Mariana Ríos Urquidi Critica de cine

La memoria funciona como un montaje y los detalles de la vida se pierden en el silencio. Bajo esta premisa se desarrolla la opera prima de la directora argentina Agustina Comedi. Un documental hecho, casi en su totalidad, a partir de un archivo de filmaciones caseras que realizó su padre antes de morir en un trágico accidente. 

Fiestas entre amigos, reuniones familiares, viajes, museos, escenas cotidianas, una reconstrucción de la vida privada de un hombre y de la moral de una época, una generación marcada por la clandestinidad.

En la época de los setentas y ochentas el padre de Agustina llevaba una vida completamente distinta a la que tendría, años más tarde, cuando ella naciera. Una vida de militancia política y homosexualidad, una vida secreta, al menos para la directora, quien tiempo después del accidente y la fatalidad, se pregunta por ese hombre que no conoce. Pero la suerte es que Jaime, su padre, lo registraba todo y es gracias a esa compulsión que ella podrá reconstruir su vida. 

El silencio es un cuerpo que cae (2018) es una selección cuidadosa de las grabaciones caseras de su padre, una reconstrucción íntima y cariñosa de una vida y también de una generación, pues el registro fluctua entre lo privado y lo político con gran cuidado y compromiso, sin caer en sentimentalismos. Es una búsqueda que, a partir de la resignificación de las imágenes, da lugar a preguntas sobre el deseo, la sexualidad, la libertad y la familia. 

Con un montaje muy logrado, Comedi acompaña las grabaciones pasadas con entrevistas realizadas por ella misma a familiares y amigos cercanos. Diálogos que nos permiten acceder a otras memorias que en conjunto dan significado a esa época, a sus prejuicios y limitaciones. 

Entre las imágenes y entrevistas, la cinta avanza guiada por la voz en off de Comedi quien enfrenta las historias del pasado con su propia historia presente. Por ejemplo, nos cuenta: “Un psicólogo le dijo a Jaime que su condición podía ser revertida. Porque él no era homosexual, homosexual. Era un poco homosexual. Tenía un porcentaje alto, pero no absoluto de homosexualidad en sangre”. Luego nos cuenta también lo que le dice un psicoanalista sobre su propio deseo sexual: “Bisexual: Usted nunca será feliz. Vivirá toda la vida dudando entre una cosa y la otra”. 

El documental, estrenado en el Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam–IDFA, y ganador de varios premios internacionales, entre ellos, la Mención Especial del Jurado en la sección competitiva de Derechos Humanos Bafici, funciona en muchos sentidos pues, si bien narra una historia puntual, la del padre, moviliza también muchos otros relatos en un intento por recuperar la memoria de la comunidad LGBT.

 

 

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