Etcétera

La retornada

Carlos Decker-Molina escribe sobre la novela de la autora italiana Donatella Prietrantonio. Se trata de una obra a la que la crítica considera es “de una intensidad inolvidable”.
domingo, 10 de marzo de 2019 · 00:00

Carlos Decker-  Molina  Periodista

Hace un par de días vi un documental muy interesante sobre el fenómeno Elsa Ferrante y los cuatro volúmenes con la historia de Elena y Lila, la vida de dos amigas que llenan esas páginas hipnotizadoras. 

En el documental aparecen escritores de prestigio como el estadounidense Jonathan Franzen, el italiano Roberto Saviano además de críticos y directores de cine, todos consideran a la Ferrante una escritora de primera no sólo por la delicadeza de su prosa sino por el uso del idioma (eso lo dicen los críticos italianos). En estas mismas páginas escribí sobre el fenómeno en su oportunidad, pero confieso que no fue la Ferrante que me llevó a la literatura italiana, sino Elsa Morante, otra gigante y no por ser la mujer de Moravia, sino por derecho propio.

Este año inicié mis lecturas con trabajos de mujeres como Audur Ana Olafdottir islandesa de una calidad sencilla y su muy buena novela: La mujer es una isla, para seguir luego con la italiana Donatella di Pietrantonio y La Retornada.

La obra de Prietrantonio, según la crítica es como un nuevo fenómeno literario. La República la calificó: “De una intensidad inolvidable”. 

Comienzo citando a la Ferrante porque Donatella di Pietrantonio intenta algo similar. Pobreza y la educación como vehículo de superación, pero la pobreza de “la retornada” es más lacerante porque en la novela de la Ferrante, Elena es pobre y Lila mucho más, en cambio el personaje de La retornada llega a una pocilga, llena de niños, el más chico con deficiencia cerebral, el mayor con ganas de acostarse con ella como si no fuese su hermana, el padre un peón agrícola que a veces no tenía trabajo, comían lo que había y a veces no había nada.

El título de la novela hace referencia a una chica de 13 años que vuelve al hogar luego de haber sido entregada en adopción a una pariente de la madre biológica. Vivió 13 años de mimos, de buena comida, ropa de calidad y mejor escuela, pero un día el padre adoptivo la lleva en automóvil y la deja en la casa de su verdadera madre, una mujer pobre rodeada de miseria, todos en el cuchitril la llamaban “la retornada”. Nadie sabía las razones de su vuelta al hogar materno.

“Me quedaba huérfana de dos madres vivas. Una me había dado con su leche aun en mi lengua, la otra me había devuelto a los 13 años. Era hija de separaciones, parentales falsas o calladas, distancias. Ya no sabía de quién provenía. En el fondo tampoco lo sé ahora”.

La novela está escrita en primera persona y es la niña que cuenta la historia, pero el personaje más entrañable es Adriana, la hermana pequeña con la que duerme en la misma cama, “sus pies olían a mugre”. 

Una niña tan natural como la vida misma, ha vivido siempre en segundo plano, ha sufrido mucho, moja la cama por las noches y no encuentra su lugar en el mundo, sintiéndose sola y vacía. Una soledad que será sustituida por la amistad que entrelazarán las dos hermanas, es un precioso elemento de la historia que el lector irá descubriendo capítulo tras capítulo. La retornada es una buena novela que se lee sin pausas porque su construcción es simple con capítulo cortos, es otro buen ejemplo de la tradición del neorrealisimo italiano.

Si no llega a la altura de los libros de la Ferrante es porque hay una diferencia en el manejo de los caracteres, pero La retornada de Donatella di Pietrantonio es totalmente recomendable. En español está editada por Duomo Nefelibata de Barcelona.

 

 

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