Sonidos

La música boliviana contra la tendencia actual

Sean tangos, folklore, rock o incluso ritmos como trap, tan polémico por su vinculación con mensajes sexuales, las composiciones bolivianas mantienen los valores que demanda el oído de la gente, asegura el periodista Diego Gonzales.
domingo, 03 de marzo de 2019 · 00:02

Diego Gonzales Periodista

En Bolivia aún podemos escuchar a grupos nacionales y recordar los mejores momentos de nuestras vidas, incluso dedicar canciones a las personas que quieres, sin tener que analizar más de dos veces la letra para entenderla o evitar dar connotaciones sexuales a lo que realmente quieres decir. La música boliviana de cualquier género y en la mayoría de los casos tiene letras con significado a diferencia de mucha de la música internacional que está de moda entre los adolescentes.

Es bueno destacar que en Bolivia, la música hecha dentro del país tiene como una principal característica que las letras de cada canción tienen un sentido, muchas veces dedicadas a un sentimiento, en otras, a vivencias. Son contadas las excepciones, que sí las hubo, de que una canción de cualquier género realizada en Bolivia tuviera éxito con letras poco coherentes o sin un mensaje. Algo que cada vez es más repetitivo en la música moderna.

 Desde los inicios de la música boliviana a finales del siglo XIX, con la aparición de la cueca que las canciones en nuestro país tenían una lírica importante, con mucho sentido y siempre expresó algo en sus letras.

Incluso uno de los nombrados padres de la cueca como el chuquisaqueño Simeón Roncal, además de sus conocidos temas como Soledad, cuya letra no es más que un recordatorio de amor a una persona que dejó un vacío con su partida, tiene una marcha militar que la compuso en la década de los 30, cuando estalló la guerra del chaco, llamada Marcha hacia el Chaco.

Paralelamente a la obra de Roncal, nacía el tango Illimani, una canción de Néstor Portocarrero que fue compuesta en la última noche de 1932 y las primeras horas del año siguiente. Pero este autor no sólo dedicó una canción a la sede de Gobierno, también realizó obras con este ritmo clásico argentino a Cochabamba e incluso dedicadas al amor de pareja.

Más adelante  también existieron canciones que tuvieron un sentido nacionalista, con la aparición de Viva mi Patria Bolivia de Apolinar Camacho 1939, para muchos considerado como el segundo himno nacional, cerraba una década muy triste para el país en cuanto a las pérdidas territoriales.

Décadas más tarde la música folklórica boliviana mantuvo un orden lineal en cuanto a la letra, que tenía mucho sentido y eran incluso poemas con distintos ritmos y tonadas que se complementaban perfectamente para tener como resultado final un tema que quedaba en el recuerdo de la gente.

A mediados del siglo XX la música boliviana comenzó a abrirse a diferentes géneros que ingresaban desde países vecinos e incluso desde más lejos, pero el paladar de la gente boliviana respecto de la música siempre tuvo una vara muy alta.

El ingreso del rock a finales de los años 60, con la nueva ola, como se nombró a esta corriente que tenía a bandas como los Bonny Boy Hots, los Four Star, los 606 o los H2O, quienes, si bien en muchos casos traducían canciones del inglés al español, seleccionaban bien los temas para que puedan sonar en las fiestas de esa época, en una sociedad que se mantenía bajo un estricto conservadurismo.

En el folklore la aparición de los Kjarkas también revolucionó  la década de los 70, con letras dedicadas en muchos caso al amor o retornando al nacionalismo que tuvo su piedra fundamental en la década de los 30.

Canciones como Bolivia, bandera de su primer disco que tuvo el mismo nombre, le dieron una nueva cara al folklore, luego y  tras varios discos, los cochabambinos se transformaron en una de las bandas más importantes de este género, con temas que desde el inicio de una carrera larga siguen siendo coreadas por miles de personas.

En lo personal y si tuviera que elegir una canción del folklore boliviano, Para tu mirar de Jacha Mallku creo que tiene una conjunción entre la letra y el ritmo que la hace importante para la historia la música boliviana.

Luego con el posicionamiento de la cumbia en la década de los 90, hubo una gran cantidad de seguidores de este ritmo que sigue vigente en la sociedad boliviana, pero, como en los otros géneros, son contadas las excepciones que muestran vulgaridad en las letras o poco sentido.

Hasta  la primera década del siglo XXI, cuando ingresó con fuerza desde Argentina la llamada cumbia villera, género que en muchas ocasiones cuenta partes oscuras de las diferentes clases sociales que tiene este país. Incluso con la moda arraigada de este tipo de canciones, no hubo una banda boliviana de esta movida tropical, que lleve como bandera este género muchas veces controversial.

Incluso creo que uno de los géneros más queridos de la música boliviana en los últimos años es la cumbia romántica, una clara demostración de que en Bolivia aún preferimos los temas por el significado y la calidad de las líricas que manejan los diferentes artistas.

En el rock boliviano, las infaltables canciones de un repertorio en reuniones son las que en algún momento te traen un recuerdo bueno, infaltables himnos que los que gustamos de este género tenemos como parte de la banda sonora de nuestras vidas.

Con la evolución de la tecnología y con la posibilidad de tener en tus manos pequeños artefactos con los cuales puedes oír las canciones que prefieres sin tener que conformarte con lo que está de moda o lo que suena en las estaciones de radio, en este momento, se enseña a la gente a poder elegir, y en muchos casos la música que prefiere la gente tiene la misma particularidad, una poesía hecha canción, sea cual sea el género.

En las últimas semanas se habló mucho de la presencia de un conocido político del ámbito nacional en un video musical de un artista boliviano que hace trap, género musical que está muy de moda en los adolescentes e ingresó con bastante fuerza al continente en el último año.

La canción llamada Porque puedo del cochabambino Gefleyva, si bien pertenece a este género, no tiene las características de violencia y letras con contenido altamente sexual por las que el trap estuvo en medio de la polémica en los últimos años, pero si algo que se puede destacar es que pese a la línea por la que te lleva este estilo musical, en Bolivia mantenemos la importancia y los valores para la música.

 

 

5
35

Otras Noticias