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Sobre El arte de la pintura en Bolivia Colonial

La autora destaca el trabajo realizado en este libro que recoge 14 ensayos sobre la producción artística en Charcas.
domingo, 14 de abril de 2019 · 00:04

Lucía Querejazu Escobari Historiadora de arte

Este jueves 11 de abril se presentó el libro El arte de la pintura en Bolivia Colonial editado por Suzanne Stratton-Pruit y publicado en Estados Unidos en 2017. El libro contiene 14 ensayos y 21 estudios iconográficos que van acompañados de más de 500 ilustraciones que se concentran en la pintura producida en lo que fue la Audiencia de Charcas entre los siglos XVI y XVIII. 

La motivación de la editora y coautora de crear este libro nace de la observación de que los estudios sobre arte colonial andino suelen enfocarse en la parte hoy peruana y poco en la boliviana y cuando sí se acercan a esta última lo hacen de las obras ya conocidas y publicadas. Esto se ha convertido en un obstáculo para el crecimiento del área en Bolivia y de nuevas investigaciones específicas que ofrezcan análisis profundos y críticos.

Desde el inicio del proyecto hasta la publicación del libro pasaron más de diez años de gestiones tanto financieras como logísticas, especialmente para lograr fotografiar todo el material que se deseaba cubrir. Este libro tiene la pretensión de mostrar en sus páginas lo más significativo de la producción charqueña por lo que el poder reproducir estas obras fue probablemente el reto más grande. Las obras resguardadas en Museos y colecciones particulares fueron tal vez menos complicadas que las que se encuentran en templos alejados o que por diversos motivos, no dejaron en algún momento que el fotógrafo del proyecto, Tony Suárez, accediera a ellos. 

Esto causó que incluso con los textos terminados, editados y traducidos fue necesario esperar todavía más de un año para la conclusión del libro. Este esfuerzo sin embargo se agradece ya que efectivamente el libro abre un panorama importante de producción charqueña poco o nada estudiada.

De los 14 ensayos, el de Straton-Pruit versa sobre el aporte de los primeros maestros italianos que llegaron al Virreinato del Perú como Bernardo Bitti, Mateo Pérez de Alesio o el menos conocido Pastorello. El aporte del ex embajador de Alemania Philipp Schauer se concentra en las pinturas murales de Oruro, La Paz y Potosí donde la elaboración de este tipo de decoración era menos costosa y era realizada por mano de obra indígena. Schauer considera que variados estilos de estos murales tomaban patrones de tejidos.

Ramón Mujica Pinilla, importante académico del arte, se enfoca en la política visual de los Habsburgo a través de los retratos y la iconografía religiosa, concentrándose en cómo se utilizaron las imágenes para gobernar a través de ellas y para adoctrinar a las poblaciones indígenas a través de imágenes como las de Santiago y la Defensa de la Eucaristía.  Almerindo Ojeda, especialista en grabados, vuelve a la importancia de estos en la diseminación de composiciones europeas. Este es uno de los temas que más crítica ha generado en los últimos años dado que se implica equivocadamente que ya que los artistas o artífices andinos (como en todas partes del mundo ) utilizaban grabados europeos para componer sus obras, éstas carecían totalmente de originalidad. Ojeda se enfrenta al tema contextualizando las nociones de copia y orinal a través de un enfoque crítico que pone en tela de juicio estos paradigmas de reproducción, traducción, instalación, combinación y adaptación que devienen de una visión moderna post vanguardias del arte y que no aplican a la producción virreinal. Finalmente el propósito de este tipo de textos y de la crítica que se opone al modelo es que no permiten la correcta valoración del arte de este periodo. 

Otros ensayos entran en temas devocionales o bien en el uso de temas del Antiguo Testamento, como el de Agustina Rodríguez Romero y la representación de Postrimerías en los de Gabriela Siracusano y el mío. Finalmente los estudios iconográficos hacen un acercamiento a obras tal vez más conocidas y que no están siendo estudiados y por lo tanto no están incluidos en los ensayos. Sin embargo, estos estudios aportan una mirada inicial para invitar a los lectores, especialmente a los estudiantes a tomar interés y trabajar estas pinturas que requieren estudios específicos. Entre estos hay un apartado sobre los arcángeles de Calamarca que si bien han sido estudiados, lo que no sabemos sigue superando a lo que sabemos. 

Finalmente se trata de un libro de lujo que por su alto costo fue difícil traer ejemplares a Bolivia. La fundación Solydes y su presidente Fernando Illanes, coauspicidores del libro han podido hacer hacer circular el libro en Bolivia. No faltarán los críticos que les moleste que el libro esté hecho en Estados Unidos y escrito por extranjeros con una sola excepción. Sin embargo, cuando piensen en lanzar las primeras críticas dense una miradita a cuántos fondos existen para rescatar patrimonio colonial y cuántos programas de historia del arte hay en Bolivia. Aunque costoso y de difícil acceso este libro es lo que la pintura charqueña se merece, y es mucho lo que falta, así que veámoslo como un peldaño en el camino que debemos seguir construyendo.

 

 

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