Preguntas

Reseña de Pensando el mundo desde Bolivia

¿Ha construido el Gobierno un paradigma alternativo al capitalismo?, se pregunta el autor al analizar un ciclo de seminarios impulsados por la Vicepresidencia.
domingo, 26 de mayo de 2019 · 00:00

Sergio de la Zerda Periodista

Aunque en su mayoría centralizados en La Paz, entre los aciertos de la gestión de la Vicepresidencia del Estado están los ciclos de seminarios internacionales Pensando el Mundo desde Bolivia, iniciados a mediados de la década pasada y que contaron muchos de los más relevantes cientistas sociales del globo. El acierto reside, para no resaltar los aportes académicos, principalmente en las reflexiones críticas que trajeron los expositores. Si bien se podría objetar que los invitados pertenecen a esa enorme abstracción llamada “izquierda” (en la que cabe ya casi cualquier cosa), es evidenciable que los invitados provinieron de las más diversas experiencias de transformación, desde los que basan su labor en la estricta epistemología hasta las luchadoras de género, pasando por actores de movimientos sociales.

Fruto de esta iniciativa, la Vicepresidencia y luego su Centro de Investigaciones Sociales (CIS) tuvieron a bien editar publicaciones que reúnen las disertaciones, los comentarios e incluso las preguntas del público y sus respuestas. El primero de estos tomos tiene por título, cómo no, Pensando el mundo desde Bolivia. I Ciclo de Seminarios Internacionales. Expone las intervenciones de 2007 y 2008 de, entre muchos otros, Toni Negri (Italia), Enrique Dussel (Argentina), Gayatri Spivak (India), Immanuel Wallerstein (EEUU) y Hugo Zemelman (Chile).

Un capítulo de este tomo es el que nos llama la atención en especial: Más allá de la modernidad capitalista: visiones alternativas. Y es que, con la ventaja de una docena de años, resulta interesante cómo es que buena parte de las temáticas mantienen actualidad. Sucede que, más allá de la buena salud de los indicadores macroeconómicos, de la reconocida (aun por organismos internacionales) estabilidad y los logros de lucha contra la pobreza, cabe cuestionarse: ¿ha construido el Gobierno un paradigma alternativo al capitalismo en Bolivia?

Se puede aventurar una respuesta negativa al comprobar que el modelo del Vivir bien ha quedado en los papeles, el Ejecutivo -tampoco la oposición- no ha sabido orientar el gasto del excedente (que profundiza el consumismo), que son consecuencias de lo anterior; corruptelas que parecieran generalizadas. Pero se puede, por el contrario, decir que sí, si nos fijamos en los nuevos lazos productivos sobre todo del área rural o periurbana, en la aspiración de sectores de mejorar su situación mediante el conocimiento, en una ideologización promovida por algunos sindicatos o gremios, al influjo de las ideas difundidas por el partido oficial.

Sobre esto último, y ya entrando en el libro, la profesora Spivak advierte, por ejemplo, hablando de quienes encabezan los cambios, que “la única forma en que esta vanguardia espontánea pueda ser conservada para el futuro es que, una vez establecida, el Estado y el movimiento no se choquen con la primera oposición seria o, lo que es peor, con la seducción del capitalismo”. 

E incluyendo a René Zavaleta (es gratificante percibir el alcance de este boliviano citado varias veces en las conferencias), la pensadora india dice: “Gramsci definió a los subalternos (…) como aquellos sectores que no han logrado ser Estado. Esta definición muy poderosa se ha refinado en el caso boliviano, en el contexto boliviano, por la idea zavaletiana, realmente poderosa, de un Estado aparente. Si añadiéramos a esta idea zavaletiana los pensamientos de Ranajit Guha sobre esta problemática, sería como si se dieran posibilidades coyunturales para que existan movimientos sociales antisistémicos y, entonces, los grupos subalternos en Bolivia, habiendo traído su subalternidad hacia una crisis, una y otra vez, resbalarán hacia ese Estado coyunturalmente disponible, a este modo coyunturalmente disponible y constituido de Estado aparente”. 

Aclarando la referencia a Zavaleta, en el comentario de la disertación de Spivak, el vicepresidente Álvaro García Linera plantea interrogantes clave que, pensamos, continúan buscando respuestas: “Lo que está viviendo Bolivia en los últimos años es una emergencia de lo subalterno, primero que resiste las iniciativas estatales de dominación, asedia a esas iniciativas y estructuras estatales, y luego las penetra, las copa, ocupa, transforma y, a su modo, dirige. En ese momento, ¿los subalternos dejan de ser subalternos? Si los subalternos toman el Gobierno y gradualmente, procesualmente, el poder del Estado, ¿dejan de ser subalternos? ¿En qué medida arrastran su subalternidad al ámbito de la gestión del Estado, a la cual anteriormente fueron negados? Y si eso sucede, si eso es así, ¿quiénes son entonces los nuevos subalternos?, o ¿cómo se construye subalternidad?,  ¿van a la subalternidad las viejas clases dominantes? (…)”.

Por otro lado, en una conferencia en verdad lúcida que en inicio cuestiona la producción de saberes y su acceso, el profesor Zemelman ensaya, sin proponérselo, una respuesta a lo anterior: “El poder no es una teoría, no es una cápsula, es simplemente la capacidad del hombre de aventurarse por lo desconocido, pero no como un juego de ideas, sino cuando se aventura la construcción de lo inédito, de lo inédito posible. Como diría Freire: ‘Lo inédito posible es el gran desafío del poder’.  Y, reclamando una perspectiva ante todo histórica de los hechos antes que teórica, señala los actores del periodo de Salvador Allende en Chile, en el que “predominaron las lógicas de identidad ideológica interna, predominó la lógica del clientelismo, no se renunció a eso para poderse volcar a la conformación de un actor que pudiera dar la fuerza que el proyecto de la Unidad Popular exigía”. 

García Linera, al comentar esa exposición, pone foco en el futuro, uno que parece seguir siendo el que se perfila hoy: “A futuro, el nuevo proyecto, ¿quién lo construirá? Ahí tenemos límites. ¿Quién será el actor, el sujeto de la realización y articulación? Ese nuevo sujeto también está por venir. En todo caso, su mirada está orientada hacia esto (…), no solo como reflexión académica, intelectual, sino como apremio gubernamental, desde abajo y desde arriba, desde el Estado, desde fuera del Estado, en el Estado, frente al Estado, por encima del Estado”.

 

 

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