Tres Tristes Críticos

Emboscada final, película “crepuscular ”

Rodrigo Ayala escribe de la más reciente película dirigida por John Lee Hancock.
domingo, 05 de mayo de 2019 · 00:00

Rodrigo Ayala Bluske Cineasta

Emboscada Final es el último largometraje de “gran envergadura” de Netflix. Lo denominamos así para diferenciarlo de las numerosas pequeñas y medianas producciones que esta cadena estrena casi diariamente. En este caso estamos  hablando de producciones relativamente “grandes”, con un presupuesto que seguramente entra dentro de los que podríamos denominar la “media alta” de la industria cinematográfica. 

En este acápite entran cintas tales como Triple Frontera (2019) protagonizada por Ben Afleck, A Ciegas (2019), protagonizada por Sandra Bullock y Jhonn Malkovich, Bright (2017), protagonizada por Will Smith y Roma (2018) la película dirigida por Alfonso Cuaron.

La intención es crear un circuito alternativo de películas de gran envergadura que ya no pasen por el hasta hace poco imprescindible estreno en las salas de cine. Al lanzar cada cierto tiempo (cada dos meses por lo que nos dicen los números) una cinta protagonizada por actores famosos o dirigida por un realizador de prestigio, lo que hace la empresa es “desmontar” la idea de que las películas de primer nivel necesariamente tienen que comenzar su ciclo de exhibición en una sala pública. ¿Significará este inicio, aupado por el seguro crecimiento de la tecnológica y el ancho de banda, el principio del fin de las grandes cadenas de exhibición cinematográfica? Es posible, aunque recién en 10 o 15 años podremos ver el  panorama con absoluta claridad.

 
Película “crepuscular”

Se trata de una historia, enmarcada en un tipo de cine que ya tiene una tradición dentro del género de acción norteamericano. Refleja la vejez de determinado personaje, generalmente un héroe. Hace poco vimos  cintas como La Mula (2018) con Clint Eastwood o Un ladrón con estilo (2018) con Robert Redford. Pero en realidad se trata de una tendencia que viene de mucho más atrás; los grandes iconos del western tales, como John Wayne o Kirk Douglas,  siguieron protagonizando películas hasta muy entrada la tercera edad.

¿A qué se debe esta tendencia tan marcada en las cintas de acción?  La causa no está relacionada ni con la bondad ni con la admiración a los octogenarios en Hollywood, y  tiene más bien que ver con el comercio y el pragmatismo.  Lo que ocurre es que cada gran estrella es una marca registrada, con determinada capacidad para atraer espectadores. Es  normal entonces que los productores quieran explotarlas al máximo. Sin embargo, esto no es dable en todos los géneros; una comedia romántica protagonizada por ancianos por ejemplo, no es tan rentable como otra donde los actores principales son jóvenes. 

En las películas de acción, sin embargo, dicha diferencia no es tan notoria y por X o Z razón al gran público le es más fácil digerir a un Bruce Willis setentón asesinando maleantes, que a un Hugh Grant de la misma edad, seduciendo a una grácil (o no tan grácil) doncella. 

Emboscada Final cuenta la historia de Frank Hamer y ManeyGault dos rangers de Texas, jubilados, quienes  son llamados nuevamente a servicio para atrapar a Bonnie Parker y Clide Barrow,  criminales hoy legendarios, y que en su momento supieron ganarse la admiración de gruesos sectores de la opinión pública. Los dos policías retirados superaron a los centenares de policías y agentes del FBI que tenían el mismo propósito. En esa medida, Emboscada Final, tal como la mayor parte de las cintas de este tipo, es una reivindicación de la vejez. 

El mayor atractivo de la película reside en la descripción de los dos personajes y ésta se da a través de los diálogos que entablan en los distintos momentos de la búsqueda. En ese sentido es dable relevar la estructura narrativa de la historia, que recurre a  las escenas de acción (tiroteos, persecuciones, etc.) con absoluta mesura y sólo en la medida en que oxigenen la interacción de los dos personajes. 

Pero si este armado estructural es loable, no ocurre lo mismo con la profundidad de los temas planteados. En ese sentido Emboscada Final es una película light; los conflictos de los personajes se reducen a algunos malos recuerdos, incomodidades personales, algún arrepentimiento; nada tan grave que altere la parsimonia de los protagonistas.

De ahí que también quede la sensación de cierto desperdicio en el uso de la capacidad histriónica de ambos actores: Kostner es un intérprete de primera línea y Harrelson ha tenido actuaciones memorables, tales como la de Natural BornKillers (1994), con la que se hizo famoso, y más recientemente la de la primera temporada de la serie de televisión True Detective (2014).

 
 

Con el signo de los tiempos

En un momento dado de la película, Gault cuenta a otros policías con los que juega cartas una de las anécdotas que le tocó vivir con su jefe Hamer en su juventud: “Rodeábamos a 50 mexicanos y cada vez que queríamos ir a arrestarlos, decíamos ‘Manos arriba’, ellos nos comenzaban a disparar, mataban algunos de nuestro hombres y nos teníamos que retirar. Llego Frank Hamer, quien era un joven capitán, escuchó la historia y decidió que esa noche atacaríamos sin decir nada. Los mexicanos estaban borrachos, la mayor parte dormía, la acción duro unos cinco minutos y cuando acabamos habían muerto más de 40. Hamer se sentó en una piedra y dijo ‘Manos arriba’”.

Este relato sirve como justificación adelantada de la masacre a la que en las escenas finales serán sometidos Bonnie y Clyde. 

Emboscada Final no busca dar un mensaje ni ser una película ideológica, pero como todas las del montón lo que hace es reproducir las tendencias imperantes. Por eso es que no nos debe extrañar que en los tiempos de Trump, Bolsonaro y Vox, naturalice, igual que muchas otras, la violación de los derechos humanos básicos. El razonamiento de los guionistas es “como Bonnie y Clyde” son criminales y matan policías, está justificado que se violen sus derechos y, por tanto, la ley. Esa idea presente en esta cinta (y en muchas otras que se estrenan cotidianamente), contribuye a brindar el marco ideológico para las ejecuciones extrajudiciales, las violaciones de derechos humanos y en general a la tendencia mundial al autoritarismo que vivimos en este tiempo.

En todo caso Emboscada Final es una película ideal para pasar el rato cuando no se tienen muchas expectativas. Se deja ver y dice poco, pero logra mantener el interés.