Arte

La imaginación ilustrada: la mirada crítica de Jean Francois Marmontel

La autora escribe sobre el enciclopedista francés, quien inspirado en la obra de Bartolomé de las Casas narró e ilustró con ojos críticos dos episodios de la Colonia.
domingo, 05 de mayo de 2019 · 00:00

Luciana Molina Barragán  Investigadora social

Dos litografías encontradas en un anticuario paceño

Cuentan que dos imágenes a colores en litografía del imperio incaico colgaban de una de las paredes de la oficina de José Antonio de Sucre: La prisión del último Inca Atahuallpa y la tragedia de la Cora antes de entregarse en unión al Inca. 

Mariano Baptista Gumucio adquirió ambas obras en el anticuario Humberto Diez de Medina, ubicado cerca del centro paceño durante los 70, dónde se pasaba de voz a voz que habían pertenecido al Mariscal de Ayacucho. Estas importantes obras fueron donadas a la Casa de la Libertad hace algunos años atrás y resaltan por la influencia clásica para narrar dos escenas de ficción histórica durante el imperio incaico.

Jean Francois Marmontel escribió Los Incas o la destrucción del imperio de Perú en Francia de 1777 inspirado en la obra de Bartolomé de las Casas, quien denunció los abusos cometidos a indios durante la conquista española. Las ilustraciones que acompañan la primera edición del libro son distintas a las que encontramos en la Casa de la Libertad, no obstante ellas son una interpretación de las originales seguramente parte de posteriores ediciones. 

La primera imagen Prisión de Ataliba muestra en un primer plano a Atahuallpa en cadenas acompañado de siete mujeres, una sostiene en brazos a un infante, mientras que el conquistador irrumpe en la escena como saliendo de las penumbras desde un segundo plano central. La tragedia reside en el fin próximo del ambiente fértil y próspero destruido por la ambición española. El bien común del imperio incaico es atacado por la codicia del pueblo extranjero. En palabras de Marmontel “... el viejo mundo, sumergido aún en las tinieblas de la ignorancia y superstición…” “...la hez del pueblo, la canalla. La miseria, la avaricia, la disolución, el desorden...”.

La segunda imagen Cora Consagrada al Sol muestra un ritual atribuido al imperio incaico en el que tres vírgenes, las más hermosas, son elegidas para ser mujeres del Inca. En la ceremonia el pueblo presenta las mejores ofrendas de flores, frutas y animales al sol. Según Marmontel mujeres y hombres llevaban atuendos de algodón claros o blancos adornados de flores, plumas y joyas de oro. La imagen muestra el esplendor del imperio incaico interrumpido por el lamento de una de las vírgenes del Inca que presiente al desenlace catastrófico del amor clandestino entre ella y un español llamado Alonso. En la narración, esta unión terminaría con la erupción de un volcán y la muerte del hijo suyo, aludiendo a la fallida unión entre América y España.

 

El  salvaje noble  y la interconexión en la circulación de ideas 

De lejos las imágenes parecen contar tragedias griegas por los drapeados de las vestimentas y se nota un dejo egipcio en la interpretación de las ruinas. Resulta un tanto confuso mirar de cerca a los personajes incaicos, pues algunos rostros bien podrían parecer europeos y los trajes de las mujeres togas griegas distintas al vestuario prehispánico de la zona andina. No existe una clara distinción de los personajes incaicos a los europeos con excepción del inca en prisión. 

No fue hasta el siglo XIX que los europeos comenzaron a incluir en su repertorio visual características de color de piel, rasgos faciales, vestimenta entre otros elementos que apuntaban a la construcción fenotípica racial.

Marmontel fue un enciclopedista que escribió para el Mercurio de Francia con reputados pensadores como Voltaire que componía narrativas para criticar a la monarquía y a la iglesia católica como parte del movimiento de la ilustración. Pero, si a Marmontel no le importaba realizar una descripción detallada y paradójicamente más enciclopédica sobre la cultura del imperio incaico, entonces ¿qué era lo que le interesaba decir con su novela histórica?

Durante el siglo XVIII en Francia se discutieron ideales republicanos, evocando la filosofía y principios democráticos griegos. Historias ambientadas en antiguas civilizaciones recurriendo al pasado inmemorial o lejano fue una estrategia conveniente para criticar gobernantes contemporáneos y reflexionar filosóficamente sobre temas políticos álgidos. Antes de publicar Los Incas, Marmontel publicó Belisaire en 1767, obra ambientada en el imperio bizantino en la cual se retrata la ingratitud de Justiniano I, usando el relato para criticar la deslealtad del rey Luis XV para con el pueblo. 

El interés de hacer referencia a otras culturas tanto en ensayos, obras de teatro o cuentos permitía a los escritores franceses criticar a sus autoridades y gobierno de forma indirecta evadiendo represalias pero para hacerlo exageraban las virtudes de los otros gobiernos caricaturizando a su vez su cultura. Surgió entonces una construcción del “otro” enfatizando la pureza e ingenuidad de un estado natural del hombre antes de ser corrompido por la civilización: el salvaje noble.

Ni las imágenes, ni el texto de Marmontel pretenden dar un recuento realista de eventos, más bien encuentran en la imaginación ilustrada la posibilidad de crítica: a la monarquía francesa y a los abusos cometidos en nombre de la religión. Revelan igualmente un sentimiento anti-hispano propio de la época mediante la demonización del imperio español en una época de competencia imperialista entre fuerzas europeas como las de Inglaterra, Holanda, Portugal y Alemania. 

El impulso crítico lleva al autor a desempolvar los textos del cronista Bartolomé de las Casas del siglo XVI y a apoyar su causa en el siglo XVIII, impregnando los ideales de la ilustración con las reflexiones sobre justicia suscitadas durante el violento proceso de conquista española con respecto al indio. A finales del XVIII la insurgencia de Tomás Katari, Tupac Amaru, Bartolina Sisa y Tupac Katari interpelan los abusos de poder cometidos por las autoridades españolas tomando el poder y preparando un largo camino de casi 45 años de batallas que llevaron a la independencia e inspiraron a personajes como Antonio José de Sucre a re-imaginar la mirada de los enciclopedistas sobre el imperio incaico para proyectar una constitución republicana con gran influencia francesa. Las obras son testigos de complejos procesos políticos interconectados que superan una mirada que únicamente se enfoca en la imposición de ideas. 

 

 

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