Expresión

Jon McNaughton: conservadurismo simbólico al óleo

Se convirtió en el artista más o menos oficioso de la América de Trump cuando el presentador de Fox News, Sean Hannitym, hizo una firme defensa de su arte.
domingo, 07 de julio de 2019 · 00:00

John Tones Seudónimo  de Pedro Berruezo. Escritor y guionista.

Trumpista convencido, conservador hasta las trancas, anti-Obama militante, Jon McNaughton (no confundir, por favor lo pedimos, con el director de cine John McNaughton) es el artista oficioso del movimiento Make America Great Again. Su estilo de óleos simbólicos, relamidos, solemnes y muy derechistas se remonta a los clásicos de la pintura política estadounidense. Prepárate para un empacho de la Norteamérica más blanca, idílica y tradicionalista.

A mediados de esta década, el pintor de Utah Jon McNaughton se convirtió en el artista más o menos oficioso de la América de Trump cuando el presentador de Fox News Sean Hannity –firme defensor de las ideas del actual presidente del país y a quien el calificativo de “conservador” se le queda corto incluso en el contexto de su canal– hizo una firme defensa de su arte. Hannity hizo pública su compra de The Forgotten Man –primero dijo que se la iba a regalar a Trump, luego dijo que era para uso propio–, una metafórica pintura de McNaughton de 2011 que mostraba a Barack Obama pisoteando la Constitución del país ante el (algo cómico) pánico de los Padres Fundadores. A su vera, un “americano corriente” reflexiona sentado en un banco acerca de qué han hecho estos malditos negros presidentes con su país. Algunos críticos lo compararon con una versión de andar por casa del levísimamente superior cuadro de Maynard Dixon del mismo nombre.

Por entonces, McNaughton aún intentaba disimular su filiación política con una descripción del cuadro a modo de disclaimer en la que asegura no tener ninguna filiación política y, por supuesto, no albergar sentimientos racistas –sólo sentimientos contra ese negro en concreto–. Sin embargo, el tono alegórico del cuadro, la defensa de los valores tradicionalistas, el afectado realismo de los retratos y hasta la paleta de colores dejan bien claro su posicionamiento. Como artista, MacNaughton está más cerca de la épica nacionalista de Emanuel Gottlieb Leutze que de cualquier artista degenerado posterior a la segunda mitad del siglo XX.

El segundo golpe de efecto de MacNaughton a manos de su mecenas Hannity vino cuando éste habló en prime time de una pintura más reciente, ya posterior al triunfo de Trump: Respect the Flag. En ella, un Donald Trump abraza como si fuera un bebé muerto a la bandera de Estados Unidos, en lo que inequívocamente es un campo de fútbol americano. Trump sostiene en su mano derecha una gamuza con la que está limpiando la enseña: según el autor, la decisión de muchos jugadores de no hacer la pantomima del saludo y la lagrimita como signo de protesta por las malditas cuestiones raciales hace llorar al Niño Jesús y mancha la bandera. Otra vez los negros. Por supuesto, este cuadro se ganó, con aún más razón que el anterior, todas las burlas y el frenesí paródico de los enemigos del presidente, quizás porque MacNaughton le dibujó las manos demasiado grandes a Trump.

Sin duda, el aspecto más interesante del trabajo de MacNaughton (aparte de toda la carga kitsch y su peligrosa candidez) es el tono casi apocalíptico que atesora. Una de mis pinturas favoritas del autor es The Demise of America, en la que Obama toca una (suponemos) triste y ominosa melodía al violín mientras el Capitolio y otros signos del poder norteamericano arden. La espectacular ingenuidad simbólica que comporta la estampita (¿tocando música mientras arde la ciudad, en serio, a estas alturas?) no le quita fuerza plástica a una imagen que vaticina el fin del mundo civilizado y acusa directamente a un responsable.

Este tipo de sensibilidad entronca directamente con el otro tipo de cuadros que pinta McNaughton: las escenas bíblicas, centradas casi siempre en la figura de Cristo. A veces se aproximan a los memes de Jesús Yonqui o Jesús Cirujano Cerebral tanto en estética como en (involuntarios) resultados, pero en muchas otras ocasiones revelan un sustrato de advertencia cuasiapocalíptica que nos recuerda el lado más amenazador de los cristianos evangélicos. La conexión con la ideología conservadora del artista es tan obvia como fascinante.

En cualquier caso, la web del pintor tiene reproducciones de todos sus cuadros para admirar y adquirir. Hay más diatribas anti-Obama que le retratan frente a un hongo atómico o quemando la Constitución, y ridiculeces como Trump enseñando a pescar a un ciudadano en un arrebato crístico o cantándole las cuarenta a Robert Mueller. Todas ellas, lo tenemos comprobado, quedan ideales en el salón o en la capillita. Make American Propaganda Great Again.

 

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