Amigos que acaban de irse: uno, el 19; otro, el 20...

El 19 de julio, José Pascual Buxó, investigador y catedrático, falleció en México; el 20 de julio, Roberto Fernández Retamar, poeta y ensayista, falleció en La Habana.
domingo, 04 de agosto de 2019 · 00:00

Óscar Rivera Rodas Escritor

El viernes 19 de julio, José Pascual Buxó (1931-2019) falleció en México, a los 88 años. Poeta, investigador y catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), miembro numerario de la Academia Mexicana de la Lengua, fundador y coordinador del Seminario de Poética en el Instituto de Investigaciones Filológicas, asimismo impulsó el Seminario de Cultura Literaria Novohispana en el Instituto de Investigaciones Bibliográficas, ambos de la UNAM. Nacido en Cataluña, con su familia emigró a México a sus 8 años. Solía recordar con sorna una pregunta que le hicieron años después en España: ¿dónde aprendió tan buen castellano? Su respuesta era cierta y breve: —En México.
 
El sábado 20 de julio, Roberto Fernández Retamar (1930-2019) falleció en La Habana, a los 89 años. Poeta, ensayista, historiador y teórico de la literatura latinoamericana, fue profesor de la Universidad de La Habana, miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua, que dirigió entre 2008 y 2012. Presidente de la Casa de las Américas, desde 1986; y director de la revista Casa de las Américas, desde 1956, fundó, además, la revista Unión, en 1962, junto a Nicolás Guillén, Alejo Carpentier y José Rodríguez Feo. Creó y dirigió el Centro de Estudios Martianos y su Anuario. Premio Nacional de Literatura en 1989.

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La obra de Pascual Buxó fue publicada a lo largo de seis décadas. Sus primeros poemarios publicados a sus 20 años enfatizan una visión del mundo destruido y desierto. Acaso reflejen el panorama de la Guerra Civil española que conoció en su niñez. Sus reflexiones teóricas y críticas empezaron a ser leídas cuando el investigador alcanzaba 30 años. Doctorado por la Universidad de Urbino, Italia, sus ensayos abarcan textos y contextos de la poesía mexicana colonial, la escritura barroca, la del poeta mexicano del siglo XVI Luis de Sandoval Zapata (1620-1671), y de muchos autores. Reconocido internacionalmente como uno de los mayores estudiosos de la obra de Juana Inés de Asbaje y Ramírez (1648-1695).

La obra de Fernández Retamar en sus principios fue poética; tenía 18 años. Pero su interés por este género se amplió a la teoría y crítica. A sus 24 años, en 1954, publicó La poesía contemporánea de Cuba (1927-1953), originalmente fue su tesis para optar el doctorado en Filosofía y Letras, de la Universidad de La Habana. Enfoca aspectos generacionales, experimentales y étnicos. Otro libro publicado a sus 28 años es Idea de la estilística (1958). Su obra poética completa apareció en 1966 bajo el título Poesía reunida 1948-1965. En el 2009, el libro fue reeditado y ampliado con el título Poesía nuevamente reunida, con textos de la primera edición y los escritos entre 1966 y 2007. 

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Pascual Buxó, además de erudito en poética clásica y tradicional, fue un pensador genuino de la modernidad hispanoamericana del siglo XX. En 1968 escribió una serie de estudios sobre la literatura regional contemporánea, particularmente la obra del poeta peruano César Vallejo (1892-1938). En la obra de este autor mostró las manifestaciones emotivas de la modernidad americana, heredera del escepticismo modernista convencido de su “no saber”. Para estos poetas, el derrumbe de las creencias fabulosas de la escolástica dogmática en el siglo XVIII desalojó del entendimiento creencias antiguas; también descubrió un vacío y la necesidad de buscar percepciones propias del mundo, desde la soledad y la incertidumbre.

Fernández Retamar vivió inmerso en la modernidad hispanoamericana. En el mismo 1968 organizó el Congreso Cultural de La Habana, entre el 16 de enero y 22 de febrero, para discutir la identidad de la literatura hispanoamericana. Expuso el tema de la “Antipoesía y poesía conversacional en Hispanoamérica” como corriente del posvanguardismo, en la que ocupa lugar precursor César Vallejo. Asimismo, mostró que la poesía regional de la primera mitad del siglo XX se caracteriza por su tono conversacional. En la obra de Vallejo señaló una situación vital, y por tanto histórica.

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En 1984 Pascual Buxó publicó el libro Las figuraciones del sentido. Ensayos de poética semiológica, resultado de un minucioso examen de la lengua literaria, mediante el empleo de nuevos enfoques de las ciencias lingüísticas, y de la filosofía del lenguaje, que originaron una disciplina de límites insospechados: la semiótica. La “poética semiológica” es producto del reconocimiento de que el discurso artístico no sólo es construido con palabras, sino sobre todo con signos, señales, indicios. Bajo esa luz, la poética antigua se ve dogmática en su empeño de imponer modelos y buscar la sumisión del artista a las normas. La poética semiológica de Pascual Buxó atiende a corrientes empíricas y de la lógica pragmática que surgieron en el siglo XIX.

En 1972, Fernández Retamar presentó su propuesta “Para una teoría de la literatura hispanoamericana”, en un coloquio sobre ideologías, literatura y sociedad en la América Latina, realizado en la abadía de Royaumont (Francia). Advertía que una teoría propia para las letras hispanoamericanas no podrá forjarse trasladando e imponiendo en bloque criterios forjados para otras literaturas, y que fueron impuestos por críticos colonizadores; tales criterios son falsos, y no representan sino manifestación del colonialismo cultural que hemos sufrido, secuela natural del colonialismo político y económico. Esa propuesta originó el volumen Para una teoría de la literatura hispanoamericana (Bogotá: Caro y Cuervo, 1995).

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Mi relación con estos dos pensadores, escritores y catedráticos comenzó a principios de la década de 1990. Coincidíamos en conferencias y reuniones académicas. Pero, la correspondencia recíproca personal, que se convirtió en larga amistad, sucedió, en ambos casos, en 1992. 

Mi trato con Pascual Buxó empezó en el VII Simposium Internacional de Campos Semióticos, en la Universidad Veracruzana, Xalapa, México, del 22 al 24 de julio de 1992. El simposio era organizado por el compatriota boliviano, escritor, catedrático y teórico de disciplinas humanísticas, Renato Prada Oropeza (1937-2011). Doctorado en filosofía por la Universidad de Roma, Italia, y en lingüística por la Universidad de Lovaina, Bélgica, Renato no sólo escribió novelas, libros de cuentos y poesía; fue también autor de importantes ensayos hermenéuticos, semiótico-literarios, y de teoría lingüístico-literaria. Sus libros fueron traducidos a otros idiomas. Pascual Buxó y Prada Oropeza participaron en tareas académicas comunes. José fundó la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Veracruzana en 1957; Renato llegó años después a la misma institución como investigador y catedrático, y permaneció más de 30 años. 

Mi trato con Fernández Retamar empezó en circunstancias similares también en 1992, febrero, en las Cuartas Jornadas Internacionales Carlos Pellicer, organizadas por Gobierno del Estado de Tabasco, México, en la ciudad de Villahermosa. Roberto llegó con su esposa, Adelaida de Juan, profesora y crítica de arte. Después de las actividades académicas, y en una cena, Roberto me comunicó que la Casa de las Américas organizaba para el próximo año 1993 un Coloquio Internacional sobre el Modernismo Hispanoamericano. El motivo: recordar el primer centenario de la muerte de Julián del Casal (1863-1893). Este poeta cubano falleció el 21 de octubre de 1893. Además de invitarme, me pidió que divulgara esa reunión, fijada para el 13 al 17 de septiembre de 1993. 

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Volví a saludar a Pascual Buxó en 1993, durante el Segundo Encuentro de Estudiosos de la Semiótica, en la Universidad Autónoma de Oaxaca, México. Entonces recibí su invitación para participar en las reuniones del Seminario de Cultura Literaria Novohispana, que él inició en el Instituto de Investigaciones Bibliográficas, de la Universidad Nacional Autónoma de México. Desde mi primera participación en septiembre de 1994, nuestra actividad profesional fue permanente. Durante mis visitas a México no dejaba de saludarlo, así como a su esposa Myrna Soto Reyes, docente de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Años después, la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, con sede en Madrid, me solicitó que dirigiera la construcción de un portal dedicado a José Pascual Buxó. Acepté, y firmamos el contrato el 24 de julio de 2013. El portal, que reúne una amplia información sobre José, así como una selección de sus libros, fue inaugurado en 2016. 

Difícil olvidar el recado de Fernández Retamar en Tabasco. Concluidas las jornadas de febrero de 1992, y ya de regreso a la sede de mis actividades, comencé la tarea de difundir el coloquio y organizar mesas de discusión sobre el modernismo y Julián del Casal. Surgieron dificultades sobre el viaje de EEUU a Cuba, por razones políticas. Una agencia de viajes en Washington se encargaría de conseguir la autorización para el traslado a La Habana del grupo de investigadores de universidades estadounidenses. La espera fue incierta. Pero, en vísperas del Coloquio, la agencia nos convocó a reunirnos en Miami en una fecha específica para abordar un avión chárter, exclusivo para más de 40 profesoras y profesores. En el aeropuerto de Miami, al abordar el avión, tuve una sorpresa que no pude explicarme. La nave en su exterior tenía una sigla y su descripción: “LAB-Lloyd Aéreo Boliviano”. Ya en La Habana, mis compañeros de viaje me agradecían por haber organizado nuestra participación en el coloquio; algunos agregaban, muy convencidos: “contrató, inclusive, un avión de su país”.

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Circunstancias ignoradas, o acaso una ninfa bondadosa, me concedieron el cargo, el año 2007, en Puebla, México, de presentar mutuamente a estos dos colegas, que se conocían sólo por lecturas. Habíamos organizado las Segundas Jornadas Internacionales de Poesía Latinoamericana, del 9 al 12 de julio, en homenaje a Fernández Retamar y su obra poética. En los preámbulos del primer día, acerqué a mis amigos, José y Roberto, y se dieron el primer saludo cordial y amistoso. De esa larga amistad, sólo quedaron estos recuerdos…

 

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