Poesía

Tantas tardes hace... imágenes en verso para llorar

Un poeta joven de los 80, Eduardo Berdegué, interpela un mundo agreste, frío, ignoto, que descubre y describe sobre la marcha...
domingo, 04 de agosto de 2019 · 00:00

Fernando Chávez Virreira Periodista

Entre las múltiples cualidades de la poesía suele pasarse por alto una de no poca importancia. Su valor documental. Si bien con frecuencia se reduce la relación de una coyuntura a la crónica periodística, ésta no constituye el único archivo textual de época del que disponemos. Y la poesía como cualquier otro fenómeno físico ocurre en un tiempo y se mueve –se expande y contrae– en un espacio. Pasa también que la poesía, menos mal, prescinde conscientemente del empleo de un lenguaje secuencial e informativo y es, más bien, desde la subjetividad autoral, desde el corte transversal y el trabajo con la palabra, no solo como unidad de sentido lingüístico, sino también como materia prima moldeable, que podemos acercarnos a sucesos, a momentos, a experiencias y a lugares desde otra óptica, acaso más críptica y velada, pero poseedora de matices y apuntes irrepetibles.

En Tantas tardes hace, un poeta joven de los 80 interpela un mundo agreste, frío, ignoto, que descubre y describe sobre la marcha. Eduardo Berdegué rescata este puñado de poemas de su postadolescencia migrante y nos los entrega ahora, casi cuatro décadas después, para capturar a la manera de una fotografía o de las viñetas bamboleantes que ilustran este poemario  al joven poeta que fue y ponerlo a dialogar con el hombre maduro que es hoy. El desenfado naif, la diatriba fresca, la solapada añoranza nutren este libro que Editorial 3600 se complace en presentar, ensayando el lanzamiento de, acaso, una subespecie particular de la fauna libresca: el nuevo libro viejo. Un compendio de poemas breves, conmovedores, bien humorados, puntillistas conforman este libro viejo que –aventurero– retorna del olvido para hacerse cuerpo poético presente.

Este texto de Vadik Barrón Rollano prologa el poemario de Eduardo Berdegué, quien conversó con Letra Siete con respecto al “rescate” de aventura poética que plasmó hace casi 40 años y que esperaba ver la luz.

 

¿Cómo ha cambiado Eduardo Berdegué hoy?

Han pasado más de 40 años desde que escribí el primero de esos ejercicios. Claramente soy otra persona, en otro tiempo y en circunstancias muy diferentes. Mis reacciones cotidianas, aún frente a similares estímulos, tienen obligadamente la marca sosa pero necesaria de la responsabilidad. Te aseguro que no me encontrarán más haciendo el amor en la nieve. Ni siquiera con permiso de la autoridad! Mucho frío…

¿Qué es para usted la poesía?

Así como se entiende al universo a partir del número, que es su lenguaje fundamental, se entiende al alma a través de la poesía, que es el suyo.

¿Por qué la editorial quiere rescatar un poemario que estuvo “perdido” durante casi 40 años?

Es precisamente lo que, en voz baja, me he estado preguntando en los últimos meses. Acepto con gusto la respuesta que en la reseña del libro ofrece Vadik Barrón, director de colección de la editorial. Se trata del “lanzamiento de una subespecie particular de la fauna libresca: el nuevo libro viejo”. Extraordinario.

¿Si los escribiría hoy, qué cambiaría?

Vivo en Texas hace casi 20 años. El frío no es ya parte de mi entorno. Lo siguen siendo el amor y la añoranza.

¿Hay un hilo conductor en el poemario?; ¿o reúne distintas vivencias de aquella juventud?

Haciendo memoria, creo que el hilo conductor termina siendo la imprudente fascinación con la dimensión estética de la palabra escrita. Las vivencias que estos ejercicios intentan dibujar, intensas y conmovedoras como fueron para aquel joven que fui, sirvieron de perfecta coartada.

 Agradezco a Marcel Ramírez y a Editorial 3600 por la osadía, a Vadik Barrón por su invalorable intervención, a mi hijo Julián por sus garabatos llenos de convicción que ilustran la obra y a Eduardo Suárez, responsable del diseño de tapa.

 En las páginas de su poemario, que será lanzado en el marco de la Feria del Libro y puede ser  adquirido  en los stands de la librería Lectura, el escritor detalla: 

“Un día de marzo de 1980 partí de El Alto al Norte hecho un hombre, hecho un niño. Dejaba atrás todo pensando que allí quedaría, pero no fue así. A los pocos meses, mis padres fueron persuadidos por la dictadura a salir del país y salieron. En la confusión se afinó mi curiosidad por lo que me rodeaba y por lo que mi piel dictaba y empecé a escribir.

Envalentonado por la añoranza, el amor y el frío le contaba al papel todo lo que veía, convencido que era poesía. Casi 40 años estuvieron, bien encuadernados, éstos y otros ejercicios evadiendo las veintitantas ‘policías’ que indefectiblemente precedieron a los veintitantos traslados que me sucedieron en ese tiempo. Por suerte. Y te aseguro, lector, que no sé por qué más. Aquí están. Espero disfrutes la forma breve, casi críptica, en que escribo de unas montañas que extraño, de una mujer que me desvela, de tantas cosas nuevas que, a los diecinueve y pico, vivo con intensidad. En definitiva, de las mariposas”.

Eduardo Berdegué Pardo Valle (La Paz, 1962) obtuvo una licenciatura en Comunicaciones en la Michigan State University  y un posgrado en Administración Internacional de la Thunderbird School of International Management, donde asistió como becario Fullbright. Su carrera profesional en Bolivia incluyó cargos ejecutivos en medios televisivos y en telecomunicaciones, y fue docente de la Universidad Católica Boliviana en Producción de Televisión. Desde 2001 reside en los Estados Unidos donde se desempeña en el ámbito financiero. Sus artículos sobre temas variados han sido publicados en medios impresos en Bolivia y Estados Unidos.

Tantas tardes hace refleja su afición a la poesía que, tras la pérdida de un gran legajo de manuscritos, remplazó con su pasión por la fotografía.

 

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