Entrevista

Dialogando con Norah Zapata-Prill

La poeta orureña habla de la Casa de la Poesía Cactus de Ostuni, que ella fundó, y sobre detalles íntimos de su vida que ha sido, dice, “una constante migración”.
domingo, 08 de septiembre de 2019 · 00:00

Carlos Decker Molina Periodista boliviano radicado en Suecia

La conocí a través de su poesía. El Festival de Literatura latinoamericana de Angered, en Suecia, el año pasado, fue el escenario de nuestro encuentro. Ella leyó varios poemas, yo leí un trabajo sobre la censura, un guiño a 1984 de Orwell. 

A poetas y escritores, a periodistas y ensayistas les gusta la noche, el vino y la calle. Norah Zapata-Prill, Yarco Rhea, y otros, fuimos tragados por la garganta oscura de la noche otoñal gotemburguense, hablamos sobre todo de las migraciones y de esas identidades malditas. Todos somos hijos de nómadas, nuestro nacimiento es la primera migración. 

Hace meses recibí la invitación de la Casa de la Poesía Cactus de Ostuni (una ciudad costeña, situada en la región de Apuli, Italia) para participar en el segundo encuentro;  ello me puso en la tarea de retornar al diálogo de Gotemburgo, interrumpido por nuestros retornos, Norha a Suiza y yo a Estocolmo. 

Este diálogo fue realizado a través del insustituible correo electrónico, un diálogo que lo habría hecho incluso sin invitación.  Norah Zapata-Prill, poeta boliviana y el Segundo Festival de Poesía de Ostuni con el título Transmigraciones poéticas, son versos de la misma poesía.

Que fomentes la poesía, allá donde vayas, es una tautología, pero ¿por qué en Ostuni por la segunda vez consecutiva?

 Porque la sede de la Asociación Casa de la Poesie el Cactus está en Ostuni, la “Ciudad blanca”. Elegí Ostuni porque al verla la primera vez, sentí un flechazo luminoso y afectivo por su misteriosa y mágica fisonomía, la amabilidad de las personas, sus antiguas casas, sus estrechos callejones, sus cuevas, sus terrazas, sus granjas, sus vinos, sus olivares, su mar… Para los invitados al Festival  es un regalo de sensaciones.

Tu actitud hacia la poesía y otras manifestaciones culturales y la ubicación geográfica de Ostuni en Italia me hace pensar en Mecenas, ¿es que eres la Mecenas de Bolivia en Italia?

 No. Cayo Mecenas, con su inmensa riqueza material y cultural, y el emperador de Roma Octavio Augusto hicieron maravillas. Sus obras en favor del arte y de la cultura en general, para su época, fueron inconmensurables. Ambos asociaron el arte de vivir en la belleza con el libre pensar construyendo espacios propicios a la expresión. 

Es en ese mismo espíritu que nutro mi conducta en este período de mi vida, pero con medios que me son accesibles: mi casa, gratuitamente, es acogedora y bella, la participación de jóvenes profesionales que integran la Asociación, benévolamente.

Este año hemos ampliado nuestras actividades presentando a estudiosos de la poesía europea y poetas de distintos lugares de Puglia.

Y… ¿Cactus? ¿Por qué ese nombre para una Casa de la Poesía? Mi primera impresión cuando leo Cactus es la aridez altiplánica o mexicana.

Años atrás, viví una maravillosa experiencia en los pedregales de los cerros de Oruro mientras sentada al lado de un enorme cactus meditaba, seguramente, en “la inmortalidad del cangrejo”.

La bauticé Cactus por la simbología y el temperamento que tiene este vegetal: solar, sobrio y secreto. Puede sobrevivir en climas extremos y en terrenos inhóspitos. Almacena su agua, sabiamente. Florece y da frutos sin aspavientos, sin pena ni gloria. Sus hojas espinosas no hieren sino al aturdido.

Tengo entendido que el primer encuentro llevaba el título de Fuego y Juego y ahora es Transmigraciones poéticas, que me hace suponer que el tema central será la migración, los migrantes, esa poesía que se mueve sin importarle las geografías. ¿Me equivoco?

No te equivocas. Lo primordial en este Festival es favorecer el movimiento, los encuentros, crear puentes para la diversidad expresiva del arte, sus entrelazamientos, sus transmigraciones poéticas. También favorecer la coexistencia de diversas nacionalidades y generaciones. Refutar la indolencia y la indiferencia de los eventos humanos sin negar nada ni a nadie. Creemos que es una obligación social estimular esto, un deber. 

Aunque sea por una semanita, queremos celebrar la utopía como una manera optimista  de concebir el mundo. Como tú dices justamente: “viajar no es morir un poco”, sino compartir, descubrir, descubrirse. 

Además, haremos de nuestras vocaciones respectivas unas vacaciones para el espíritu. 

¿Puedes adelantar algo del programa que se llevará a cabo entre el 13 y el 19 de septiembre?

En este Festival daremos espacio no sólo a la poesía, sino a otras expresiones artísticas: Exposición de fotos de arte con poemas de los invitados; el espectáculo musical “Corazón al Sur”, con Ángel Galzerano y Milton Fernández, uruguayos, Mare Nostrum –poemario inédito mío–, con un espectáculo de danza y poesía con la bailarina RosalieWanka, alemana, Adele Nacci y Francisco Parisi, italianos y música de Michele Mancone; inauguración del Jardín de la Poesía, en una zona verde propiedad de la municipalidad.

 Viajar no es morir un poco, conferencia de Carlos Decker Molina, presentación de libros: La revolución perdida de los poetas, de Andrea Semplici, florentino; Mujeres locas, soñadoras, revolucionarias... de Milton Fernández y una obra de la cual estamos orgullosos: La tierra de los espejos, Antología de la Poesía Boliviana de hoy, por Emilio Coco y publicado con la contribución financiera de la Casa de la Poesía El Cactus; El lenguaje en el psicoanálisis y en la poesía, conferencia/debate con Alba Paz-Soldán,   Pietro Bonanno, italiano,  Marisa Martínez Pérsico, argentina y Norah Zapata-Prill.

Two per Tu-El cuerpo en la voz, espectáculo corporal y vocal con Alejandro Annese y Silvana Kühtz; Viaje en el tiempo de los Messapi, espectáculo a Carovigno; Muri Erranti, con Rosaria Gasparro y Daniella Epifanide la Asociación AttaccoPoetico de San Michele Salentino; Los otros, espectáculo con Roberta Leuzzi; Per un Lessico della Crisi e del Possibile, laboratorio poético en colaboración con el Festival del la Cooperazione Internazionale de Ostuni…

 ¿Habrá alguna referencia a Bolivia en este segundo encuentro?

El año pasado invitamos a cinco poetas bolivianos. Sus prestaciones fueron apreciadas y aplaudidas. Para mí personalmente fue placentero acogerlos por mi apego a lo nuestro y “remedio casero” para un sentimiento de culpabilidad que me persigue a lo largo de mi auto-exilio.

Los problemas de visa y de costo de pasajes son innombrables,  nos hicieron renunciar a invitar a más bolivianos. Esta vez seremos tres: Alba que viene desde Bolivia, tú desde Suecia, y yo de Suiza.  Los otros siete son hispanoamericanos radicados en Europa. La referencia somos nosotros presentando la Antología de la poesía boliviana de hoy, y poniendo toda nuestra energía y calidad en nuestras prestaciones.

El que pregunta y la que responde son una suerte de nómadas nacidos en Bolivia. ¿Cómo defines eso de las identidades y la cultura nacional?

Me considero boliviana nómada y nómada boliviana, aunque me gusta mucho tu neologismo “afuerino” para denominar a emigrantes como somos nosotros. Creo que las metamorfosis consecutivas que vivimos a nivel personal-esencial no se oponen a nuestra identidad social.

Mi vida ha sido una constante migración: a los ocho años de Cochabamba a La Paz, a los 18, de La Paz a la Argentina a estudiar medicina; después de casi dos años retorno a La Paz por razones económicas insuficiente; de La Paz a Cochabamba a estudiar odontología pero, al cerrarse las universidades por motivos políticos terminé egresando como profesora de Literatura y castellano de la Normal Superior Católica; a los 24, a Madrid con una beca para seguir  estudios de posgrado en el entonces Instituto de Cultura Hispánica; a los 26, retorno a La Paz, a la enseñanza y efectuar trabajos en la Casa de la Cultura y en la Universidad de San Andrés (correctora); a los 32 a Suiza, asqueada de la política fascista y por problemas existenciales. Viajé mucho y trabajé mucho más hasta co-fundar una institución de psicogeriatría en Lausana y hace tres años, fundar la Casa de la Poesía en Ostuni.

Sin embargo, a mis 74 años confieso que mi “nomadismo” voluntario no ha asfixiado mis raíces. Soy muy cochabambina, telúrica, pluricultural, proteica como es la poesía que escribo. En uno de mis poemas digo: “Cada recuerdo es levadura / Pan  /hostia” pensando en Bolivia. Pero, también agradeciendo tierras y gentes que me aportaron sus bondades.

George Bernanos decía escribir para justificarse ante los ojos del niño que fue. Pienso, sinceramente, que es mi caso. Somos nomás nuestra infancia.

¿Puedes regalarnos unos versos para nuestros lectores? 

A los cactus de Oruro

Me siento al lado de los cactus

Sus espinas me tocan sin querer herirme

Y por mi espalda se deslizan sus labios como tunas

Como diciéndome

Yo te he querido como a nadie

Orfandad de la puna

Duerme

Entonces sé que no hay amor más grande

Que el seguir amando

A pesar de la espina y sus espinas.

 

Confidencial

Si te interesa obtener información detallada sobre el proceso electoral, suscríbete a P7 VIP y recibirás mensualmente la encuesta electoral completa de Página Siete.

Además, recibirás en tu e-mail, de lunes a viernes, el análisis de las noticias y columnas de opinión más relevantes de cada día.

Tu suscripción nos ayuda no solo a financiar la encuesta sino a desarrollar el periodismo independiente y valiente que caracteriza a Página Siete.

Haz clic aquí para adquirir la suscripción.

Gracias por tu apoyo.

Valorar noticia