Nobel Literatura

La poesía y la recuperación de prestigio

Con un lenguaje sencillo, la poesía de Louise Glück intenta profundizar el drama cotidiano; ese lenguaje sencillo, sin embargo, es depurado y elegante.
domingo, 11 de octubre de 2020 · 00:00

Carlos Decker Molina
Periodista boliviano radicado en Suecia

Hace dos años se suspendió el Nobel de Literatura por unos escándalos de faldas dentro de la Academia de la lengua donde se cocina el guiso literario anual. Un año mas tarde, es decir el 2019 se entregaron dos premios, el que correspondía al 18 a Olga Tokarczuk  y el del 19 a Peter Handke; se pensó que la recuperación del prestigio iría de la mano de los premiados, pero, no fue así porque la elección del austriaco  enardeció a los bosnios y los historiadores de la guerra de los Balcanes y el de la polaca enojó a los nacionalistas de Polonia sentados en el gobierno. Los desacuerdos tuvieron un núcleo político y no literario, aunque hay quienes exigen que los escritores debieran ser siempre los guardianes de la conciencia política colectiva, ¿será correcto? 

Toril Moi, profesora de Literatura de la Universidad Duke de EEUU, consultada por un matutino sueco dijo que “la Academia sueca tiene un largo camino para restablecer su prestigio, por lo menos para mí. No es solamente su mirada en cuestiones de género, sino su concepción estética tardo-modernista que es muy del pasado que con excepción de Svetlana Alexievich (2015) y Bob Dylan (2016)”. La profesora dice que si se quiere ver en el podio del éxito Nobel a escritores que plantean problemas de raza, postcoloniales y/o de clima, “los académicos suecos tendrán que dejar de premiar al formalismo tradicional”.

Este año, el de la pandemia o el de la tristeza, se ha premiado a una poeta. Pienso –es muy personal– que es la mejor manera de recuperar el prestigio perdido por culpa de uno académicos, no todos, que se creyeron semidioses y por eso pasaron por alto algunos desmanes patriarcales del marido de una académica que, entre paréntesis, debe estar muy contenta por el premio a una colega suya, la estadounidense Louise Glück.

La poesía es un género para iniciados en la lectura minuciosa, esos que leen dos y tres veces para caer en el embrujo de las palabras ubicadas una detrás de otra como si fuesen orfebrería literaria, recibe el galardón mas importante de las letras mundiales.

Siempre ha habido poetas entre los premiados, es más, el primero de la historia del Nobel de Literatura fue Sully Prudhomme, un poeta. 

La elección de Louise Glück se suma a la de otros poetas como Vicente Aleixander el español que “ilumina la condición del hombre en el cosmos” o el griego Odysseas Elytis , el de la “fuerza sensual” y, entre otros, la polaca Wislawa Szymborska, la de la poesía irónica que” permite que los contextos históricos y biológicos salgan a la luz en los fragmentos de la realidad humana” y otros más como los latinoamericanos Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Octavio Paz.

Para el Comité Nobel de la Academia, la estadounidense Louise Glück se hace acreedora al premio Nobel 2020 “por su inequívoca voz poética que con su belleza austera hace universal la existencia individual”.

Volver a la poesía es importante en esta etapa de la existencia humana, llena de riesgos y peligros como la pandemia, el medio ambiente y el clima, la pobreza y la delincuencia, la corrupción y la política. No es que la poesía sirva para olvidar nuestro drama, el drama se hará menos contundente al ser apaciguado por los versos.

 

Para iniciados

Por medio de un lenguaje sencillo la poesía de Louise Glück intenta profundizar el drama cotidiano, ese lenguaje sencillo sin embargo es depurado y elegante. Conecta la actualidad con una reinterpretación de los mitos griegos. En Praderas, los conflictos maritales tienen su origen en pasajes de la Odisea. Telémaco hijo de Ulises y Penélope, aparece como el testigo de una relación truncada entre sus padres. 

Telémaco es un ser invisible en la poesía de la Glück, que contempla el deterioro de la pareja, actúa como testigo, pero también como cómplice: 

“Creo que las mujeres prefieren a un hombre aún entero, en pie, pero a punto de derrumbarse: semejante desmoronamiento les recuerda a la pasión”

Reconocemos la terquedad de Penélope, así como el desapego de Telémaco y por las “parábolas” que contiene nos damos cuenta de la ironía:

 “Mientras el macho creía que el amor es lo que uno siente en su corazón la hembra creía que el amor es lo que uno hace”.

 

Introducción a los maitines

No es común leer la palabra maitines, pues resulta que maitines es la hora más temprana del amanecer que servía de rezo de los feligreses de la iglesia católica y ortodoxa para la liturgia de las horas canónicas. Tras el Concilio Vaticano Segundo los maitines de la iglesia católica han sido remplazados por el oficio de lectura.

La aclaración sirve para narrar que la Nobel de Literatura de este año tiene varios maitines, de los que he elegido el Maites 4 para cerrar esta crónica:

“¿Qué es mi corazón para ti si debes romperlo una y otra vez como el sembrador que pone a prueba sus nuevas especies? Experimenta algo más: cómo puedo vivir en las colonias, como a ti te gusta, si me impones una cuarentena de dolor, apartándome de los miembros saludables de mi propia tribu: eso no se hace en un jardín, apartar la rosa enferma; permítele ondear sus sociables e infectadas hojas de cara a las demás, que los minúsculos áfidos brinquen de planta en planta, probando de nuevo que soy la más inane de tus criaturas, la que sigue al floreciente áfido y al rosal trepador. Padre, como agente de mi soledad, alivia al menos mi culpa, levanta el estigma del aislamiento; a menos que sea tu designio fortalecerme otra vez, como fui fuerte y plena en mi infancia equivocada, bajo la leve luz del corazón de mi madre, o en el sueño, el primer ser que nunca moriría”.

De Iris salvaje
Versión de Eduardo Chirinos.