Cine

Parásitos cambia la historia de Hollywood con cine coreano

El cine surcoreano renació en los años 90 con la emergencia de la democracia tras las dictaduras; la receta: tributo de la libertad y la audacia de sus artistas.
domingo, 16 de febrero de 2020 · 00:00

Claire Lee Seúl / AFP

El inédito triunfo en los Óscar logrado por la comedia negra surcoreana Parásitos, del director Bong Joon-ho, hace añicos 92 años de tradición en Hollywood, y abre una nueva era para las películas coreanas y extranjeras en el primer plano mundial del cine. 

Parásitos, que relata la infiltración de una familia pobre en una adinerada casa, obtuvo  cuatro Óscar –mejor película, mejor director, mejor película extranjera y mejor guión original– convirtiéndose en la primera de habla no inglesa en llevarse el máximo galardón de Hollywood, desde que se crearon estos premios en 1929.

 La cinta, filmada en coreano y sin ninguna estrella internacional entre sus actores, marca un hito sin precedentes. “No solamente el director Bong cambia la historia cultural surcoreana, también cambia la historia de Hollywood” indicaba  en un editorial el mayor diario del país, Chosun Ilbo.

  La Academia ha estado “obsesionada con películas en inglés realizadas por gente blanca” agrega, por lo que es “más difícil para un coreano ganar un Óscar con una película hablada en coreano que ganar el premio Nobel de Literatura”. 

Los premios recibidos por Parásitos anuncian la “llegada de una nueva era y ello genera un tremendo potencial para las películas extranjeras en Estados Unidos”, afirma Gina Kim, profesora en la UCLA y directora de cine. 

Hollywood “sigue prevaleciendo y domina la industria del cine mundial” afirma a la AFP, y “es notorio que no permitía que películas en lengua extranjera entraran en su patio. Con el éxito de Parásitos, esto ha cambiado”. 

Tras su victoria, el director surcoreano dijo a que la gente del planeta está cada vez más conectada. “Así, llegaremos un día a una situación en que no importe si una película está hablada o no en lengua extranjera”, agregó.
 
Creciente presencia

 El histórico premio a Bong se produce después de transcurrido el año 2019, en que se conmemora el 100 aniversario del  cine surcoreano. Corea del sur tiene la quinta mayor industria del cine en el mundo, y su presencia es en los últimos años y décadas cada vez mayor en el circuito de festivales de todo el planeta. 

En 2004, la película de acción de Park  Chan-wook, Oldboy, se llevó el Gran Premio en Cannes, y el drama del director Kim Ki-duk, Pieta (2012), obtuvo el León de Oro de Venecia. El cine surcoreano también se había invitado a Hollywood en 2013, con el thriller psicológico de Park Chan-wook Stoker con Nicole Kidman y Mia Wasikowska, o con el Snowpiercer, del propio Bong, una cinta de ciencia ficción distópica con Tilda Swinton y Ed Harris.  

El cine surcoreano conoció un renacimiento en los años 1990 con la emergencia de la democracia tras décadas de dictadura militar. Los Óscar de Bong “son la inesperada ocasión para el cine surcoreano de poner en valor todos los talentos que ha visto aparecer en los últimos años” destaca Jason Bechervaise, profesor de la universidad surcoreana Soongsil Cyber. La receta surcoreana es sin duda tributaria de la libertad y la audacia de sus artistas. 

En 2007, el expresidente  Kim Dae-jung había instado a la administración: “Ofrezcan un apoyo financiero a los artistas, pero sobre todo no intervengan jamás en su trabajo. En cuanto interfiere el gobierno, las industrias creativas se rompen”. 

El éxito de Parásitos también ha suscitado gran emoción en la diáspora asiática de América del norte, provocando grandes reacciones de alegría del autor coreano-estadounidense Min Jin Lee y la actriz Sandra Oh. 

La representación de asiáticos en las películas de Hollywood “sigue siendo muy esporádica” pese al éxito en 2018 de la comedia romántica  Crazy Rich Asians con actores únicamente asiáticos, según recuerda  Michael Hurt, sociólogo de la Universidad de Seúl.

 

 Punto de vista asiático    

El éxito de este filme se produce cuando el dominio global del idioma inglés supone uno de los mayores desafíos permanentes para los cineastas que trabajan en otras lenguas, y doblemente en el mercado de cine más grande del mundo, Estados Unidos.  

Bong instó a los cinéfilos estadounidenses a que “superen la barrera de una pulgada de altura de los subtítulos” para disfrutar de “muchas más películas increíbles”, al recibir el Globo de Oro. 

El triunfo del Óscar para Parásitos es un gran avance para las películas subtituladas, y abriría aún más las puertas y haría que los productores y distribuidores internacionales tuvieran más probabilidades de invertir en películas en idiomas distintos al inglés, dijo Deborah Shaw, profesora de estudios de cine en la Universidad de Portsmouth en Reino Unido.  

La película demuestra que una historia sólida contada con experticia y con un atractivo universal puede superar la barrera del idioma, agregó la académica. 

El realizador vietnamita estadounidense Bao Nguyen consideró que la victoria de Bong en los Óscar es “un ejemplo a seguir por los aspirantes a cineastas asiáticos y estadounidenses”.

  Parásitos está “profundamente arraigada en su representación de la sociedad coreana sin tener que complacer de ninguna manera al público extranjero”, dijo a la AFP, y agregó: “Ver que se celebran historias con un punto de vista asiático es un gran logro”.

 

El director

Bong nació en Seúl en una elitesca familia vinculada al arte. Su abuelo materno fue un novelista de renombre, mientras que su padre, ya fallecido, y todos sus hermanos son profesores universitarios en campos como la moda y las bellas artes. 

Estudió sociología en la prestigiosa Universidad Yonsei. Según informaciones de prensa, participó en protestas callejeras como estudiante de Yonsei durante el movimiento prodemocrático del país en la década de 1980, y una vez le contó a un entrevistador que había sido arrestado por usar bombas molotov. 

A lo largo de su carrera, a menudo ha abordado temas oscuros y difíciles, incluidos el crimen violento, la opresión sistemática y la crisis climática. Bong también ha hablado abiertamente sobre cómo tuvo que lidiar con la ansiedad aguda debido a la fama, en un país donde la salud mental ha sido durante mucho tiempo un tema tabú.