Novela

¿Quién no ha dado palmas con la Marcha Radetzky?

Roth vivía alcoholizado en 1932, cuando publicó esta obra sobre la guerra. Considerada una de las mejores diez novelas europeas del siglo XX, se reedita esta semana.
domingo, 23 de febrero de 2020 · 00:00

Ricardo Bellveser   Escritor

La Marcha Radetzky compuesta por Johann Strauss padre en 1848, que ahora parece de interpretación exclusiva en el cierre del concierto de Año Nuevo año de Viena, donde un público encorbatado y con smoking palmea cada compás, con una afición algo infantil, fue durante un tiempo algo parecido al símbolo de los Hansburgo e himno casi oficial de Austria-Hungría, hasta la desaparición de este frágil imperio.

Y fue también  el nombre que Joseph Roth (1894-1939) le dio a su extraordinaria novela, probablemente una de las mejores diez novelas europeas del siglo XX, modélica entre las novelas de guerra, la cual no ha dejado de publicarse en español desde que apareció por primera vez en 1932. 

Solo en el siglo XXI se han hecho más de una decena de ediciones de ella en español. Desde la de Edhasa del año 2000, a las de los años 2002, 2008, 2011, 2018 y ahora en 2020 se anuncian, como novedad para esta misma semana, la aparición de dos ediciones nuevas (Alianza y Alba), preámbulo de la recuperación de las obras completas de Roth, ahora que se han cumplido los 80 años de su muerte, por lo que han pasado a ser del Dominio Público Universal, (en España, desde 1987, las obras quedan liberadas de derechos de autor a los 70 años de la muerte de su autor, lo que sirve para la mayoría de los países hispanoamericanos. Antes era a los 80 años. La OMC fija, con carácter general, los 50 años tras la muerte del creador).

Como es sabido, la novela toma como pretexto tres generaciones de la familia Trotta, del esplendor a la decadencia del apellido, esplendor representado por el capitán Joseph Trotta, quien en la batalla de Solferino, 1859, en la que triunfaron las tropas francesas contra las austríacas, salva la vida del insensato emperador Francisco José, que se había presentado en la trinchera con elementos brillantes como sus aparatosos prismáticos, por lo que es ampliamente recompensado. 

El segundo Trotta es un mediocre funcionario del monarca que muere al mismo tiempo que el emperador y el tercero, el nieto, el teniente Carl Joseph, militar profesional, destinado, primero, en el cuerpo de caballería, y luego por mal jinete, al de infantería de donde desierta. 

“El fin del nieto del Héroe de Solferino –escribe Roth– fue un fin mediocre, nada útil a los libros de texto (…) El teniente Trotta murió no con un arma en la mano, sino cargando dos baldes de agua”. 

Muere el tercer Trotta mientras la banda de música del ejército interpreta la Marcha y piensa que “la mejor manera de morir sería oyendo música marcial y mejor que mejor, la Marcha Radetzky”.

Las tres generaciones de los Trotta representan la decadencia y el fin del imperio austrohúngaro que tanto añoraba Roth, “el fin de mi patria, la única que tuve: la monarquía austrohúngara, la que le permitía ser a la vez un patriota y un ciudadano del mundo entre todos los pueblos de Austria y también un alemán”.

Pero además se produce el hecho de que el capitán Trotta, encuentra un manual escolar de historia en el que se narra su propia aventura y la batalla de Solferino totalmente falseada, manipulada política y propagandísticamente, lo que le indigna y va a quejarse al emperador, quien reconoce que lo que cuenta el manual es falso. “Oye, mi querido Trotta todo este asunto es bastante raro. Pero ninguno de los dos sale tan mal parado. Todo el mundo dice mentiras. ¡Déjalo estar!”. 

Joseph Roth escritor y periodista de origen judío austríaco, murió en París a los 44 años de edad, alcohólico, de delirium tremens, tras huir en 1933 de la persecución nazi, él que se reclamaba austríaco como una forma de ser alemán, cuyas obras quemó las SS. Su mujer, esquizofrénica, fue asesinada por los nazis en aplicación de las leyes eugenésicas que exigían la ejecución médicapara los enfermos mentales. 

Su novela, La Marcha Radetzky, rezuma nostalgia de los Habsburgo, pues él mismo durante la Primera  Guerra Mundial sirvió en el ejército austríaco, luego se dedicó al periodismo, oficio en el que hizo fortuna económica y profesional como corresponsal en Berlín, Rusia y París. 

Había nacido en 1894 en Brody y recibió el nombre de Moses Joseph Roth, aunque residente en Viena, una de las ciudades con una mayor comunidad judía de Europa, ocultó su Moisés y solo usó desde entonces su segundo nombre, ocultación que no le fue útil cuando se inició la persecución de los judíos.

Se  publicó La marcha Radetzky en 1932, cuando Roth tenía 38 años y vivía plenamente alcoholizado, apenas le quedaban unos pocos años de vida, en los que pudo enterrar a su mujer, víctima de la eutanasia activa, a su padre, enfermo de una desoladora enfermedad nerviosa, pero también tuvo la satisfacción de disfrutar el éxito y el reconocimiento de su trabajo que como periodista obtuvo, huir de los nazis, y despedirse de este mundo haciendo palmas al compás de una de las marchas militares más famosas y conocidas del mundo.