Aullidos de la calle

Inside No. 9: Disfrutar del disfrute

Shearsmith y Pemberton tienen la habilidad para contar lo que sea que quieran contar en media hora. Las historias de esta serie “no tienen límite ni género”.
domingo, 1 de marzo de 2020 · 00:00

Mónica Heinrich V. Reseñista y cinéfila de corazón

Un robo que se muestra sin diálogos casi como una pantomima, un indigente al que se hospeda que trae consigo terribles revelaciones, el último aliento de una estrella del pop encerrado en un globo, una voz en off narrando una tétrica historia de Navidad, un hotel y un homenaje a Shakespeare, los entretelones de cuatro árbitros de un partido de fútbol icónico, un hombre cansado de su matrimonio en apariencia feliz, una venganza en la línea telefónica para suicidas, y sí… podría seguir y seguir y seguir y seguir. 

Ah. Me encanta. Las historias de Inside No. 9 no tienen límite ni género. Sus creadores y guionistas son nuestros amigos Reece Shearsmith y Steve Pemberton, un par de ingleses que desde el 2014 hasta hoy se han convertido en los papás de una serie extraña. Ajá. Extraña, podríamos decir “rarita”, en diminutivo, para darle un aire más curioso, pero me quedo con extraña. 

En esa extraña serie o serie extraña, se intuye una cosa casi teatral, o algo performático, o hasta experimental, pero siempre con ese toque de humor negro perver que le ha dado su identidad. Vendría a ser la prima hermana fumada y hippie de Black Mirror. Sigue su estela episódica, sin más relación entre capítulos que el número 9 y una pequeña estatua de liebre que los creadores colocan por ahí en cada historia, pero a diferencia de Black Mirror tiene un toque juguetón y descontraido que te hace sentir que tanto Shearsmith y Pemberton la están pasando chancho haciendo cada episodio y vos, por ende, la pasás chancho viéndolos.

Este espíritu lúdico se agradece, no todos confían en sus habilidades para hacer chacota, pero para estos dos no hay nada que sea demasiado. Además también actúan en todos los episodios y exhiben con descaro su versatilidad como actores a tal punto que a veces es difícil reconocerlos y te acercás a la pantalla y la tocás ¿Es o no es?

Las historias se desarrollan en una locación y durante apenas treinta minutos. Alguien dirá que es para que sea más barato, y sí, tendrá todo la razón. Pero más allá del tema presupuestario y la astucia del ahorro audiovisual, estos muchachones tienen la habilidad para contarte lo que sea que te quieran contar en media hora. 

Pemberton ha dicho en entrevistas que les interesa sorprender al espectador (o sea, a nosotros), así que los tiempos de cada episodio están construidos para ir trabajando cierta tensión ya sea desde el drama, la comedia o el terror y terminan con un pequeño punto de giro, con algo inesperado. No voy a ser groupie y decir que todo es magnífico, porque no lo es. 

El método Shearsmith/Pemberton no siempre funciona. Digamos que cada temporada tienen seis episodios y actualmente la serie se encuentra exhibiendo semanalmente su quinta temporada. De esos seis episodios por temporada, dos o tres serán sobresalientes y/o memorables, y los otros son más de relleno habiendo uno o dos flojitos. 

¿Importa? No. Es entretenido ver cómo juegan Shearsmith y Pemberton, tanto en el entramado de sus historias como en la interpretación de sus personajes. 

A pesar de lo austera que parece, la serie ha conseguido que grandes actores ingleses participen como invitados: Gemma Atterton, Jenna Coleman, David Morrisey, Stephanie Cole son solo algunos de una larga lista de estrellas invitadas a Inside No. 9. Ya hasta se dice que es una especie de rito iniciático para nuevas camadas de actores que se estrenan ahí y luego siguen creciendo en sus carreras.

Shearsmith y Pemberton ya han trabajado juntos en otras no menos extrañas series, son creadores de La liga de los Caballeros y de Psychoville. Se conocieron estudiando drama y desde ahí formaron una troupé con Mark Gatiss y Jeremy Dison, hicieron teatro, radio y luego televisión. 

El riesgo no solo se toma desde el guion y las interpretaciones, sino desde lo formal, por lo que la dirección y la fotografía también tienen un acento especial para cada episodio. El inglés Matt Lipsey y el catalán Guillem Morales son los directores más recurrentes de la serie, de hecho Morales ha visto su carrera catapultada por ese trabajo.

Tanta cháchara para decir que Inside No. 9 es una serie que vale la pena ver. Su juguetón acercamiento a la estructura narrativa, a la apuesta formal, a la interpretación, hace que respetés a sus creadores. Y, como espectador, podés dejar la pasividad de la observación con la que generalmente se vive la televisión hoy en día y sorprenderte sonriendo, una sonrisa que nace de disfrutar del disfrute de la dupla. 

Salud por eso.
 

 

 

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