Poesía

Matsuo Basho al completo

Por primera vez ofrecen en español las Poesías Competas y haikus de este poeta, que gozó de gran prestigio y fama en el periodo Edo (hoy Tokio).
domingo, 22 de marzo de 2020 · 00:00

Ricardo Bellveser Escritor

Pese a ser un poeta universalmente admirado, imitado, pionero de un modo singular, el haiku, de poesía oriental, la Poesía Completa del japonés MatsuoBasho (Ueno, 1644-Osaka, 1694), no estaba al alcance del lector en español hasta ahora, que nos ha llegado en una atractiva traducción de Beñat Arginzoniz, publicada hace unos pocos meses por la joven editorial de Bilbao (España), El gallo de oro. 

Con anterioridad tan solo teníamos algunos de sus poemas traducidos de forma muy fragmentaria, incluso interesada, y hecho sin saber bien del todo qué es lo que el traductor se llevaba entre las manos, salvo la aceptación de que se estaba ante un tipo de poesía exótica, orientalista, budista, con el atractivo añadido de estar absolutamente alejada de cualquier tradición hispánica e incluso occidental.

Poeta que gozó de gran prestigio y fama en el periodo Edo (hoy Tokio), está considerado como uno de los cuatro grandes maestros del haiku, estrofa que consolidó con su elevada espiritualidad, lo que le ha dado un indiscutido prestigio internacional que le reconoce como su fundador.

Esta edición reúne más de mil poemas de muy diversas características técnicas, pues practicó diversos géneros, sobre todo en su acercamiento a la tradición clásica, aunque sean sus haikus las más conocidas. De estas mil y pico composiciones, más de la mitad jamás habían sido traducidas al español.

El libro divide la producción literaria de Basho en siete secciones que van de los poemas de juventud a los de viajes, para acabar con “el secreto de la grandeza” cuando cumplidos los 40 años, acepta el paso del tiempo y el camino hacia la ancianidad, aunque la parte viajera sea, con toda probabilidad, la más intensa, pues esta pasión le llevó a recorrer la isla, a pie, y a penetrar en las regiones menos pobladas, a la búsqueda de lo esencial de su poesía, lo que le llevó a abandonar los círculos literarios generales y convertirse en un personaje que, durante muchos periodos de su vida, halló refugio en el aislamiento social.

Esencialmente el haiku es una estrofa de tres versos sin rima y 17 sílabas, dividido en versos de 5, 7 y 5 sílabas, que recogen escenas de la naturaleza o de la vida cotidiana para darles un sentido trascendental e incluso a veces metafísico. (Un relámpago. / El grito de la garza / iluminada.)  

El nombre de haiku se lo debe a Shiki (1867-1902) que es quien lo utilizó por primera vez, caracterizándolo, y es quien considera a Basho el haijin más importante. 

Dicho esto, lo bien cierto es que ni la métrica ni su brevedad son sus valores principales, aunque así lo hayan considerado muchos de los miles de imitadores que tiene, sino que lo relevante son los temas y el lenguaje usado. El haiku tiene dos partes: el fragmento, que es la más corta, y la frase, que es la parte propositiva y por ello la más elaborada y es la que nos introduce en la cuestión a tratar, a veces se auxilia del kigo que es la palabra que sitúa el poema en alguna de las estaciones del año que para los japoneses son cinco.

Es una forma estrófica muy arraigada en el budismo, un modo contemplativo de la existencia, y que choca con los extensos poemas occidentales, muchos de ellos portadores de un mundo lenguaraz y retórico, al que se le enfrenta la seductora intensidad, el énfasis espiritual, de su condensación, su tino, su actitud meditativa sobre aspectos trascendentes que se esconden tras las cosas mínimas.

Se ha discutido mucho sobre si se pueden hacer haikus fuera del mundo oriental y su características lingüísticas, pues no es lo mismo hacer haikus en lengua alemana, cuyas palabras suelen ser extensas y multisilábicas, en español, con predominio de palabras llanas, u otras lenguas occidentales. El japonés y el chino se adecúan mucho mejor a este diseño de versos de cinco y siete sílabas. Técnica y temáticamente, los haikus orientales serían los epigramas hispánicos, e incluso, si solo observamos su forma, tendrían similitudes con las seguidillas populares.

Sin embargo es muy frecuente la práctica del haiku por poetas españoles. Se considera que fue el poeta mexicano José Juan Tablada (1871-1945), quien lo introdujo en el ejercicio poético en español, con la publicación en 1919 de Un día…  que lo subtituló llamando a estas estrofas “poemas sintéticos”. En prestigio y acierto le siguió el argentino Jorge Luis Borges (1899-1986), el mexicano Octavio Paz (1914-1998) que fue uno de los más distinguidos traductores de los haikus de Basho, y el Premio Nobel Juan Ramón Jiménez, o Antonio Machado, etcétera. Hoy, revistas literarias como Crátera, llaman La mirada de Basho, a su apartado para la publicación de haikus, pues son muchos los que practican esta estrofa y tienen su propio espacio en algunas revistas.

Matsuo Basho, con toda probabilidad el escritor japonés más conocido y apreciado en Occidente, hijo de un samurái, cultivó la poesía desde muy joven –en los tiempos en los que, al parecer, trabajaba como cocinero– por lo que muy pronto adquirió un gran prestigio, y el reconocimiento por su esfuerzo por dignificar un arte “menor” como el del haiku, que en sus manos se convirtió en Arte Mayor.