Literatura

La vanguardia poética boliviana

La antología de poesía latinoamericana Tierra negra con alas incluye a seis autores bolivianos, aunque “con dudas documentales respecto a sus biografías e influencia”.
domingo, 8 de marzo de 2020 · 00:00

Ricardo Bellveser   Escritor

En las más de 800 páginas del libro Tierra negra con alas. Antología de la poesía vanguardista latinoamericana, obra de Juan Manuel Bonet, biógrafo de los autores elegidos y Juan Bonilla, del estudio introductorio, editado por la Fundación José Manuel Larra (Sevilla, España, noviembre de 2019), la presencia de autores bolivianos se limita a seis, y con dudas documentales respecto a sus biografías y a su influencia.

El lector de Letra Siete de Página Siete puede encontrar en su edición del 5 de enero de 2020, una amplia reseña sobre este libro, en la que nos hacíamos eco de sus características formales, contenidos, distribución interna y propósito. Vuelvo sobre él porque hay aspectos que me parecen muy relevantes, y que no pude abordar en aquella cita por las sabidas y lógicas limitaciones de espacio. Algunas son las siguientes:

1. El libro reúne poetas hispanoamericanos, que participaron en cualquiera de las vanguardias literarias que fueron apareciendo, tanto sean las propiamente americanas, como las europeas o españolas, ya que una parte de ellos tuvieron la oportunidad, en aquellos difíciles años, de viajar a Europa y tener noticia de qué estaba sucediendo en España y Francia, sobre todo tras el elocuente Manifiesto del Futurismo de 1909.

2. Por razones que no se acaban de explicar, el trato por países es bien diferente, de forma y manera que de Perú se escogen 32 autores, 26 de México, 21 de Brasil, 20 autores de Argentina y Chile, 17 de Uruguay, 10 de Cuba, 9 de Colombia, 8 de Ecuador, 6 de Bolivia y Nicaragua, y a partir de aquí le siguen representaciones más bien simbólicas, como 3 autores de Panamá, 3 de Honduras y 3 de Guatemala, 2 de Costa Rica y Puerto Rico, uno simbólico de Paraguay y otro de la república Dominicana.

3. En esta relación estadística, llama la atención el hecho de que de El Salvador y Venezuela no haya ningún nombre, de modo que ambos países quedan orillados de esta importante relación, y excluidos del estudio, de forma y manera que si entendemos Hispanoamérica como la conjunción de 19 países, aquí se representan únicamente a 17 más Brasil, único país de lengua no española, aspecto que merece una consideración específica, que no haré por falta de espacio y un poco también por falta de ánimo.

Por lo que se refiere a Bolivia, la antología selecciona a los paceños Óscar Cerruto y Omar Estrella, el primero poeta, narrador, periodista y diplomático, nacido en 1912 y muerto en 1981,  emparentado con Huidobro, discípulo de Tamayo, persona de ideología política extrema, que fue seleccionado por Guillermo Viscarra para su antología Poetas nuevos de Bolivia, y que como escritor alcanzó una mayor popularidad como novelista y periodista antes que como poeta.

Por lo que se refiere a Omar Estrella, nació en la Paz en 1908, y se sabe que murió en Tucumán, aunque no se tiene la certeza de su fecha. Con frecuencia se le tiene por argentino por sus muchas vinculaciones con ese país. De origen árabe (su padre se llamaba Nashem), fue, como Cerruto, de ideología política radical. Incluido en la selección de Poetas jóvenes de América (1930), es el padre del reconocido pianista argentino Miguel Ángel Estrella.

Los otros poetas seleccionados como representantes bolivianos de las vanguardias poéticas, son Carlos Gómez Cornejos, nacido en Arequipa en 1898 y muerto en La Paz, aunque no se tiene el dato exacto del año. Poeta, abogado y político,  fue uno de los fundadores del Ateneo de la Juventud, considerado “poeta de los ideales del pueblo”, fue al autor del multicitado Poetas bolivianos de izquierda (1930), del que la antología Tierra negra parece sacar la mayoría de sus datos.

Hilda Mundy, pseudónimo de Laura Villanueva Rocabado, nacida en Oruro en 1912 y muerta en La Paz en 1982. Escritora vanguardista, tomó su nombre de una actriz inglesa. Sus primeros poemas los publicó dispersos por diferentes revistas y publicaciones. Su libro más relevante, de hecho es su único libro editado como tal, fue Pirotecnia, de 1936, subtitulado “ensayo miedoso de literatura ultraísta”.

Y Antonio Ávila Jiménez, nacido en Oruro en 1898 y muerto en La Paz en 1965, poeta violinista y diplomático, vivió durante largos años en Europa, en Francia, Países Bajos,  Bélgica e Italia. Influenciado por el simbolismo francés, casó con Hilda Mundy. Fue incluido en la antología Poetas nuevos de Bolivia.

Como se puede comprobar, las fuentes y referencias bolivianas son más pronto pobres, pero en todo caso abren el paso a posteriores estudios.

Esta antología Tierra negra con alas sigue siendo, en mi opinión, imprescindible para iniciar un estudio necesario y urgente sobre las vanguardias, aunque en el caso boliviano no entienda que ni se hable de grandes vanguardistas como Alejandro Peralta, Lucio Diez Mechina, Carlos Medinaceli o Mario Nerval por citar solo cuatro, ni revistas vanguardistas tan inesquivables como El boletín de Tikitaka, o Gesta Bárbara, entre otras muchas.

Si alguien tiene el dato, sería útil que pudiera proporcionar la fecha de muerte de Estrella y Gómez Cornejos que aquí se desconocen.