La sonrisa de Sísifo

The good place: algún día morirás

Se trata de una serie muy “divertida y atrapante”. Una vez más, Michael Schur, el creador, demuestra que es un experto en crear mundos y desarrollar personajes.
domingo, 8 de marzo de 2020 · 00:00

Adrián Nieve
Escritor

Y cuando mueras, ¿qué pasará? ¿A dónde irás? ¿Al infierno prometido por tu religión o al cielo de otras creencias, a las que alguna vez llamaste “mitos y fábulas”? A lo mejor cuando muramos nos perderemos en el vacío, en la nada misma a la que se enfrentaron tantos filósofos a lo largo de sus vidas. Filósofos que se preguntaban qué había en el más allá para poder vivir mejor en este mundo, en esta vida que un día se acabará. 

Y cualquiera pensaría que una serie que lidie con todos esos temas tendría que ser terriblemente oscura, pero entonces llega Michael Schur, famoso por ser guionista en The office y co-creador de la increíble Parks and recreations, y nos demuestra que hablar de la muerte, la moral y la filosofía puede ser algo muy divertido con su más reciente serie The good place. 

Esta es la parte donde se supone que doy una sinopsis de la serie para animarte a verla, pero The good place es un show con tantos giros, tan bien pensados, que lo mejor es animarse a verla e ir descubriendo la    historia.

Sí puedo adelantar lo que vemos en el primer episodio, cuando conocemos a Eleanor Shellstrop, increíblemente interpretada por Kristen Bell, una persona horrible que fue bastante deplorable en vida y que despierta en el más allá, donde descubre que por una confusión podrá pasar la eternidad en el “buen lugar”. Eleanor ha entrado por accidente al paraíso y ahora necesita aprender a ser mejor persona para poder quedarse.

The good place se pregunta si podemos ser mejores personas y si eso acaso importa. A través de sus seis personajes principales vemos cómo la naturaleza humana puede ser cambiada mediante el conocimiento y la voluntad. Para ello, la serie enfrenta a filósofos como Kant, Platón, Sócrates, Locke, Hume, Kierkegaard y Sartre, al hacer que Eleanor tenga que aprender e internalizar sus teorías en su intento de ser una mejor persona.  

Eso no significa que la serie sea lección tras lección de filosofía. Sí, hay grandes citas a estos autores y divertidos chistes filosóficos, pero Schur se asegura de que la trama demuestre que siempre son más importantes nuestras acciones.

 Aprender teorías contradictorias sobre ser bueno ayuda, pero no te hacen mejor si no eres coherente con ellas y con la realidad que te rodea. Toda voluntad para ser mejor necesita conocimientos, pero estos conocimientos no sirven de nada sin voluntad.

En la serie, Eleanor tiene mucho (mucho) tiempo para desarrollar un instinto que le permita juntar las cosas que ha internalizado de las teorías filosóficas aprendidas con las reglas de los entornos y personas que la rodean. Pero para nosotros eso es más complejo porque la sociedad en sí misma es complicada. 

Rodeados por voraces intereses capitalistas y gobiernos corruptibles, los seres humanos apenas tenemos tiempo de sobrevivir a la sociedad como para pensar en qué podemos hacer para ser mejores personas. 

Y sí, muchos intentamos y creemos que lo logramos, pero esta serie es maravillosa porque te plantea que quizás no es tan sencillo como piensas, que quizás necesitas hacer más e intentar pensar en cómo puedes valerte de tus opuestos para crecer. 

Pues no se trata de ser bueno solo para entrar al cielo, sino de tratar de ser mejores para tener vidas más plenas con quienes te rodean. Se trata de siempre estar estudiando y aprendiendo, pero también actuando con coherencia, comunicándonos los unos con los otros, para finalmente entender que morir le da sentido a nuestras vidas.

Y por ser capaz de expresar todo eso de la manera más ligera, graciosa y optimista, Michael Schur merece un aplauso. 

The good place es una serie muy divertida y atrapante. Una vez más, Schur demuestra que es un experto en crear mundos y desarrollar personajes. Si alguna vez viste una de sus series, sabes que esos aspectos siempre son entrañables e inolvidables. Y con cuatro temporadas, podría decirse que The good place compite con Parks and recreations por el puesto de la mejor. 

Y si bien podría prometer muchas cosas sobre esta serie y el efecto moral y filosófico que tendrá en tu vida, estaría pateando aire. Sí puedo decir que si ríes con el primer episodio, reirás con todos los demás. No solo eso, el episodio final te hará llorar, te hará pensar y te dará una perspectiva optimista de la muerte.

En resumen: The good place es una muy divertida serie que entiende que la vida moderna es complicada y que ser buena persona lo es más aún; pero se ríe de ello. Y sin nunca perder calidad, la serie logra sorprender en cada giro de su compleja trama de personajes queribles que nos enseñan que ganarse el paraíso es cuestión de siempre estar dispuestos a aprender, actuar y, especialmente, recordar que en esta vida no estamos solos.