La Bolivia Posible

Toranzo: “Nuestra visión de Bolivia debe construirse sin mucho lamento”

Como parte de la serie La Bolivia posible. Entrevistas a intelectuales bolivianos, el escritor Gonzalo Lema dialoga con el economista y analista Carlos Toranzo Roca.
viernes, 10 de julio de 2020 · 00:00

Gonzalo Lema
Escritor

Carlos Toranzo Roca es economista con maestría en Economía en la UNAM- México.  Fue profesor de las  universidades  Católica de Chile, UNAM, UAM-Xochimilco.  Profesor Visitante Saint Antony’s College, The Latin American Centre, Oxford, Inglaterra.  Fue investigador asociado del IPPG Program, London School of Economics y de la Universidad de Manchester. Es, además, columnista de Página Siete.

Gonzalo Lema (GL): Mis impulsos me llevan de Bolivia a América Latina y también viceversa, te ruego me disculpes, querido Carlos. Bueno: nos hemos hecho mirando Europa desde el tiempo colonial, pero también desarrollamos desde entonces la conciencia y el sentimiento de que somos distintos. Europa no nos ha mirado con interés y ha terminado empobreciendo una vida común que es fácil imaginar muy rica en ideas y sentimientos. ¿Qué piensas de esta verdad tan triste?

Carlos Toranzo Roca (CTR): Me alegra el tipo de cuestionario que me envías, pues en su integridad trata de hacernos pensar en Bolivia, pero conectada, primero, a América Latina, después, al mundo; por supuesto a España y a las muchas influencias internacionales que hemos tenido para desarrollarnos como Estado, República y sociedad. 

La costumbre de buena parte de la ciencia social en Bolivia es mirarse el ombligo nacional; algo de provincianos tenemos los bolivianos al razonar el país. Para pensar una sociedad hay que conectarla al mundo, lo cual no nos exime de penetrar en nuestras especificidades, pues si bien recibimos influencias externas, no por ello somos calco de nadie. Tenemos parecidos con otros, es cierto, pero, a la par, poseemos muchas diferencias. 

Ninguna sociedad se desarrolla sin contacto, sin influencias de otras geografías y de otros pensamientos, pero, simultáneamente, también hay que tener certeza -con modestia, sin poner demasiadas mayúsculas- que nuestros países en algo pueden influir sobre otras realidades. Nada en el centro ni en las periferias se desarrolla de manera impoluta, sino que todos reciben influencias de los demás. 

Es evidente que nos hicimos mirando a Europa, inicialmente observando a España, luego a Francia, pero cuando Inglaterra se convirtió en el imperio del capitalismo también observamos a ese país, no olvidemos que The Strongest, Always Ready, White Star, llevan la huella de ese influjo. Pero en toda la Colonia el mundo indígena estuvo presente, el impuesto indigenal es parte nodal de nuestra historia, luego, las sublevaciones indígenas construyen la República. La Guerra Federal, la irrupción del Temible Willka, la entrada al nuevo siglo, habla de la fusión de elementos republicanos e indígenas, es decir, siempre la mezcla estuvo presente.

Si a Europa no le interesamos tanto como nosotros querríamos, es su problema, pero hay que recordar que la plata era un fuerte interés de ese Continente, con el capitalismo inglés, también el estaño fue parte de una historia compartida. Nuestra visión de Bolivia debe construirse sin mucho lamento, sin entrar a la lógica de la victimización, sino más bien abriendo los ojos a describir nuestros avances y retrocesos. 

GL: De alguna manera, muy flexible, por cierto, es posible afirmar que esta América, la latina, se ha alimentado de las ilustraciones alemana, francesa e inglesa y, al mismo tiempo, reconoce su formidable nicho cultural indígena diverso. Qué maravillosa mezcla: indígena, hispana, lusitana, romana, árabe, judía, griega, etcétera, que se expresa explosivamente cada día. ¿Cómo fue, y es, que no redunde positivamente en la política y en la economía, pero sí lo haga en la cultura?

CTR. Es cierto que han sucedido esas influencias, en unos países más que en otros, pero hay que advertir que no sólo América Latina es la portadora de diversidad, también Europa y cada país de ese Continente lo es. Los bolivianos nos creemos el centro de la diversidad, pero si miramos a Londres o Nueva York nos damos cuenta que ahí existen muchas más diversidades.  

México tuvo un influjo enorme de España, pero la influencia francesa fue muy grande, Chile cultivó una relación cultural más estrecha con Alemania; el contacto de Bolivia fue más intenso con España y Francia, después, con Inglaterra, luego, con Estados Unidos, y ahora miramos hacia Corea o China. Pero, desde el inicio de la Colonia, España tuvo que idear las formas de contacto cultural, jurídico y de cotidianidad con el mundo indígena, tanto para pulir la dominación o cultivar el contacto; quizás Bartolomé de las Casas es la síntesis de esa conjunción.   

Francia e Inglaterra hicieron tempranamente sus revoluciones burguesas, la lucha por la independencia de América Latina siguió un camino parecido, esto quiere decir que nuestro Continente hizo historia en la política. Y más lejos aún, la Revolución Mexicana de 1910, con su profundo sentido social, es anterior a la Revolución Rusa; la Revolución boliviana de abril de 1952, después de cuatro décadas de los sucesos de México, tuvo una impronta social muy, pero muy fuerte; por su lado, Cuba hizo su experimento socialista.  Todo esto quiere decir que hubo profundidad en la política de algunos países de América Latina, pero con diferenciaciones nacionales muy marcadas.

 Por ejemplo, Chile tempranamente construyó Estado, en tanto que Bolivia no lo hizo, esa es una de las explicaciones para la victoria chilena en la Guerra del Pacífico. Bolivia que no tiene Estado, sin embargo, posee una sociedad muy intensa, por ello, los cambios se hacen vía “política en las calles” y no en las instituciones. 

Pero, si América latina tuvo fuerte intensidad en la política, en la economía no sucedió algo similar o de la misma talla. 

GL: América Latina, Latinoamérica, es una comunidad cultural maravillosa. Es curioso que este siglo XXI no nos encuentre más convencidos de esto que es nuestra riqueza principal. ¿Cuáles son nuestros errores? Zavaleta Mercado bromeaba diciendo: “Bolívar era un político tan grande, tan grande, que de sus errores nacieron cinco naciones”. El arte y la cultura nos integran, pero no la política. ¿Qué sucede? ¿Esta situación se puede superar?

CTR. Es cierto que América Latina es una comunidad cultural, pero entre todos los países hay diferencias culturales enormes, eso no es malo, al contrario, es un activo que enriquece el desarrollo. Los argentinos y mexicanos son profundamente latinoamericanos, pero, simultáneamente muy distintos, cada país siguió un camino propio en su proceso de construcción del mestizaje. Argentina solucionó el tema indígena por medio de la marginalización de esas poblaciones, en ese país una cosa es Buenos Aires y otra el norte, Jujuy, Salta, Tucumán donde hay un fondo indígena que no fue central para la edificación del Estado argentino. 

Los argentinos vienen de las migraciones española y, ante todo, italiana; el fenómeno del mestizaje, mezcla entre un fondo europeo e indígena, no es tan intenso como en Bolivia o México, países con poblaciones indígenas más extensas. Argentina a inicios del siglo XX tenía un desarrollo económico más fuerte que Francia o Italia, una educación pública digna de mérito, una alta alfabetización; de manera muy temprana Argentina construyó ciudadanía, cosa que no pasó en la mayor parte de América Latina. 

 Pero desde los años 50 del siglo XX perdió la brújula, el populismo peronista incentivó la distribución, sin dar una fuerza equivalente a la producción. Ese país que hace 50 años tuvo tres premios Nobel en ciencias duras, en los últimos 30 se convirtió en una máquina de creación de pobreza. En Argentina la ideología peronista está en todos los partidos políticos, ese parece ser el ADN político de los argentinos, el mismo que los perjudica. En los últimos años su cine ha logrado menciones para el Oscar, su teatro Colón ha sido el testigo de una historia muy ligada a Europa, así como el humor de los Le Luthiers tiene ese carácter, pero la paradoja es que los argentinos, la mayoría de ellos, hoy no conocen a Borges ni a Cortazar y su único héroe es Maradona. Cada país no es un error, es simplemente distinto a los demás, con sus méritos y deméritos

GL: El General San Martín y el General Bolívar nos dejaron instalada la idea de integración de América Latina, el segundo con más fervor que el primero, advierto yo. Mientras, como apunta Fernando Calderón, “el barroco guaraní jesuita y la portada (barroca) de San Lorenzo (s. XVIII) en la ciudad de Potosí se refieren a la continuidad del tiempo histórico y albergan la idea de que un mundo mejor es posible”. Es decir: el mestizaje nos enriquece, nadie debe olvidarlo en la política y en la economía.

CTR. La idea de la integración fue intensa una época en Sur América, no creo que hoy lo sea, más que integración hubo desarrollos nacionales distintos; por ejemplo, México se hizo mirando al norte y olvidando el sur latinoamericano, quizás ni siquiera prestó atención a Centro América; pero como en todos nuestros países, el proceso de mestizaje marcó y marca su historia, ahí radican sus fortalezas y sus debilidades. 

México desde las letras miró a sus indígenas y campesinos, Pedro Páramo de Juan Rulfo es una constatación de eso, en cambio, Carlos Fuentes con la Región Más Transparente y otros escritos enfatizó el mestizaje, ése que fue creado por la Revolución Mexicana; aunque ésta tuviera una huella campesina y de la lucha por la tierra muy profundas, esa Revolución debe ser leída con la clave del desarrollo del mestizaje.  

En la música, Amparo Ochoa, Oscar Chávez o los Folkloristas también miraban lo indígena, en tanto, los mariachis, José Alfredo Jiménez, Vicente Fernández o Juan Gabriel cantaban corridos que retrataban más al mestizaje.  México valoró la cultura indígena, le rindió tributo, pero sólo en el Museo Antropológico, porque en la política real la descartó para la construcción del Estado, sólo el movimiento zapatista -aunque muy Pierre Cardin-, hizo ver caras indígenas en la política. 

Ese México ha expandido su cultura a buena parte de Estados Unidos y de América Latina, su cine ha logrado algunos directores laureados con el Oscar. 

En economía, México, a diferencia de muchos países, desarrolló una industria fuerte y no vivió sólo de las materias primas, como pasa con Brasil, Argentina o Chile. Pero, la corrupción institucionalizada por un PRI de 70 años en el gobierno perjudicó mucho su desarrollo. Todos los partidos políticos mexicanos cargan con esa cultura priista, ella es transversal a toda la sociedad mexicana. Hoy Morena es la reedición del PRI más arcaico, por eso el futuro económico y democrático de México está en entredicho. 

Tanto México como Argentina, países diametralmente opuestos en cultura, sin embargo, han hecho revoluciones políticas y sociales muy intensas, pues tanto la Revolución Mexicana, como el peronismo argentino, han creado un salto social muy fuerte; México aparejó eso con un desarrollo muy importante, en tanto que Argentina hace 70 años tiene un declive económico que la debilita. Otra vez, comunidades y diferencias entre los países de nuestra América Latina.

GL: La riqueza cultural, perdón que insista con tanto énfasis, nos marca hoy la necesidad de encontrar un nuevo derrotero ético de vida frente a la codicia del poder político. Ética y renovación de ideologías y, si me apuro, diría que hasta de sentimientos de solidaridad, y fraternales, que propicien soluciones imaginativas desde el fondo de nuestro ser colectivo. ¿Por qué el político no se anima a pensar por cuenta propia? ¿Por qué el político de estas latitudes se aferra a discursos oxidados, chirriantes y falsos?

CTR: Esta vez recurro a la historia inmediata, a la que vivimos antes de la expulsión de Evo Morales del poder. ¿Qué querían los jóvenes, las mujeres y las familias movilizadas ante el fraude electoral del MAS de octubre de 2019?  Pedían apego a la democracia, respeto al voto y a la Constitución, recuperación de la ética, deseo de existencia de valores en la política, esto es muy profundo y va en la línea de tu pregunta.  Se comenzó a forjar una revolución ética marcada por la huella de la solidaridad, por la reconstrucción del tejido social entre vecinos que nunca habían hablado entre sí; recuperación de la familia, pues los jóvenes, las mujeres, todos juntos a sus padres y madres bloqueaban y marchaban unidos, hasta los nietos aprendieron a decir ¿Quién se cansa? ¿Quién se rinde? ¿Evo de nuevo?  ¡Huevo carajo!   

Era una revolución movilizada de otra sociedad civil, no de la corporativa, de una sociedad democrática, de ciudadanos, de vecinos. no de juntas de vecinos, ni de sindicatos. Una sociedad civil de clases medias urbanas portadoras de valores democráticos y de criterios ciudadanos, accediendo a las nuevas tecnologías para potenciar sus movilizaciones.

 Las movilizaciones urbanas fueron profundamente pacíficas, sus armas: celular, whatsapp, instagram, facebook, pititas, las ciudades se movilizaron en torno a la defensa de la democracia, es que Bolivia es un país donde la población urbana llega a un 70%, es una nación de vastas clases medias, a las cuales se las había arrinconado con un discurso indigenista falaz; esas clases medias perdieron sus complejos y salieron a las calles. 

¿Quién movilizó a esa sociedad civil? En el caso de La Paz, nadie, fue ella misma quien se autoconvocó, lo hizo de manera espontánea, creando su revolución de las pititas , innovando en los bloqueos, en las marchas, en los cabildos, munida de creatividad, de sonrisa, con apoyo familiar, sociedad civil de parejas de jóvenes que con alegría y, sobre todo, con movilizaciones pacíficas deseaban no sólo que se respete su voto, sino que soñaban construir un país democrático. 

Esta política no la hicieron los partidos, fue obra de los jóvenes, de las mujeres, de las familias movilizadas, sin discursos chirriantes ni falsos. Entonces, es cierto que el intento de revolución ética no lo hicieron los partidos políticos, sino la movilización ciudadana a la cabeza de jóvenes y de mujeres. Así, pues, se puede creer en la política, en ésta que esgrime valores y utopías democráticas.

Estimado lector: usted podrá encontrar la versión completa de esta entrevista en el sitio web de Página Siete.

 

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