Contante y sonante

Abrir un poco la cortina, al alba

Para conocer quizás haya que relacionar las cosas, las palabras, y el funcionamiento de la naturaleza. Atender a las narraciones del mundo y saber leerlas...
domingo, 20 de septiembre de 2020 · 00:00

Óscar García
Músico y poeta

Amanece con una suave niebla. Parece que va a ser un día soleado. Se dispersa la niebla, lenta como se hace lento el fin de los días de cada una de las personas. De todas. De todos los seres. Del universo. Amanece sonando, unos trinos por allá, unos ladridos por más allá, un motor quebrando el silencio. El necesario, el que fue tenso durante cien días y cien noches. Tanto así que quienes tuvieron con quién hablar, lo hacían murmurando. 

Quienes no tuvieron con quién y no lo tendrán más, sumaron silencio al silencio y con esta suma, una especie de tumba viva parecida a las tumbas muertas en lo que concierne a la ausencia. Amanece y no hay pausa ni tregua alguna. El movimiento es una constante, se hace energía y esta no desaparece sino que muta de una a otra, siempre. El movimiento no es una cosa de voluntad que los humanos puedan controlar en las fuerzas de la naturaleza de la misma forma como éstas, las fuerzas, no pueden, de ninguna manera, influir en las vidas de los seres en la tierra. 

De ahí que las adivinaciones y las posiciones de los astros y las lecturas de cartas y las gentes cobrando plata para leer los infortunios en las estrellas sean parte de tanto deseo truncado y de tanta pena y de tanta miseria y por supuesto, de tanta angurria acumulada sin solución alguna. 

De ahí los dioses y de ahí las lecturas en hojas variadas y de ahí los escupos mágicos y los muñecos para clavar alfileres. Querer saber no es necesariamente querer conocer. Se quiere saber cuándo se ha de morir, se quiere saber si va a haber trabajo, si el sujeto en cuestión al fin pagará sus deudas contraídas con la sociedad. Por curiosidad, por morbo, por venganzas. No por la necesidad de conocer. Para conocer quizás haya que relacionar las cosas y las palabras, y el funcionamiento de la naturaleza. 

Esto es, atender a las narraciones del mundo y saber leerlas, con cuidado, con paciencia. No se conoce con apuro. El apuro a lo sumo va a acumular información y el apuro, la velocidad, es lo que evita, justamente, comprender. 

Hay un tutorial. Hay dos tutoriales. Hay mil tutoriales sobre cómo se hace un incienso o sobre cómo armar una armonía a cuatro voces o cómo fabricar una bomba de efecto racimo. No hay sino en libros de lenta lectura, tutoriales para recibir el amanecer, para observar el humo del incienso, para escuchar un coral de Bach, para disfrutar la luz descompuesta de la explosión de una bomba poderosa. 

El detenimiento sigue siendo un aliado del conocimiento y un enemigo de estos tiempos. Nada más importante ahora, que tener el mundo a un  golpe de dedo. La bebida a un golpe de moneda, la autoestima a un golpe de beso impersonal, exento de personas, inexistente, igual, siempre igual. Sería bueno tener también a la distancia de un abrazo, un libro, uno que no auto ayude ni finja impolutas moralidades. 

Uno que cuestione o que desde el entretenimiento escondido, hurgue las estructuras de las casas, de las familias, que hurgue en los huesos de los trastatarabuelos. Que ofenda. Que ofenda profundamente a la infamia, la de ahora y la de siempre. Que enseñe, algo. A descuartizar una canción, a desmembrar una cerrada obra de arte dramático, a desmoronar los castillos de naipes finos de los exitismos existentes tan solo en la virtualidad. 

Que sea un puente, entre el día y la noche, entre la palabra precisa y la inventada. No hay lenguaje vivo si no hay palabras inventadas. Como los amaneceres. Que debieran ser siempre vistos como distintos. Sentidos como nuevos y nunca antes vividos. Como si el asunto este de vivir fuera una cosa no de hacerlo como si fuera el último minuto siempre sino al revés. Como si fuera siempre el primer minuto de vida con las sensaciones intactas. Curiosas, abiertas, creativas, con pulsión de vida y con pulsión de muerte súbita.

 

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