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Expiación de un funcionario

La autora cuestiona un reciente libro del general Freddy Bersatti; ¿cuánto habrá de verdad y de fantasía en el interesante relato?, se pregunta.
domingo, 27 de septiembre de 2020 · 00:00

  Erika J. Rivera
Filósofa y magister DAEN

   El general de Ejército Freddy Bersatti Tudela acaba de publicar su libro Los 4 del poder oscuro del entorno. Proceso de cambio secuestrado. Una visión crítica desde el interior del MAS, que es sin duda una publicación muy sugerente, pero igualmente problemática. 

Empezando por el punto de vista: no está claro si este libro constituye una autocrítica sincera, formulada por un alto miembro desilusionado del propio MAS, o si es un escrito que desde afuera interpela toda la gestión gubernamental de ese partido, o si es un arreglo de cuentas dentro del estamento dirigente del mismo. 

El general Bersatti fue Comandante General del Ejército  durante el gobierno que él critica y sirvió también al régimen como senador, cónsul general en Chile y encargado de negocios en Estados Unidos, lo que no es poca cosa. Uno podría pensar que este libro es la revelación de asuntos internos de carácter escabroso, cuando no delictivo, de la larga gestión gubernamental de Evo Morales. 

En una de sus conclusiones, el autor aboga por un juicio de responsabilidades contra Evo Morales, en explícito paralelismo con el proceso al que fue sometido el dictador Luis García Meza en 1993.

   Todos los desmanes, arbitrariedades y hechos de corrupción que el autor describe eran ya conocidos por la opinión pública. Lo novedoso del texto radica en la presentación sistemática y pormenorizada de los actos ilegales del MAS. Desde su visión privilegiada en el interior del régimen, Bersatti relata cómo desde arriba se planificaron minuciosamente esas actuaciones reñidas con la ley, como la matanza producida en el Hotel Las Américas de Santa Cruz. 

En uno de los pasajes más interesantes, Bersatti describe la fría preparación de la masacre de El Porvenir (Pando). En el curso del preparativo aparece Juan Ramón Quintana como el inspirador de esta maniobra que manda a matar a ingenuos campesinos para mostrar las supuestas maldades del entonces gobernador de Pando Leopoldo Fernández. 

Cuando uno lee la visión de Bersatti se le hace un nudo en la garganta y el estómago a causa del extremo cinismo y de la abierta brutalidad con que se planificó este hecho. Esta masacre es representativa de la actuación general del MAS, cuyos personeros actuaron siempre y sin descanso de acuerdo a la premisa atribuida a Maquiavelo: el fin justifica los medios.

   Lo que no se comprende es cómo Bersatti aguantó tantas irregularidades e inmundicias, viéndolas él desde su palco privilegiado sin inmutarse. En un lugar del libro él habla de sí mismo en tercera persona, afirmando que con otros ilustres masistas estuvo en la “resistencia interna” a lo largo de todo el gobierno del MAS. 

A los intelectuales e historiadores les sugiere que hay que saber reconocer el aporte sacrificado de esas personas que “apostaron por Bolivia, su institucionalidad, la libertad y democracia de los bolivianos”.   

   Finalmente hay que consignar que el autor describe una pequeña élite del poder total, que estaría constituida por los malos absolutos de la historia: los hermanos García Linera, Juan Ramón Quintana y Héctor Arce Zaconeta, denominándolos “los cuatro del poder oscuro del entorno”. 

En cambio Evo Morales es descrito, por lo menos en el comienzo de su gobierno, como un “hombre íntegro, honesto y patriota”, pero que carecía de experiencia en el manejo de los asuntos públicos. El grupo de los cuatro termina aislando al presidente y convirtiéndolo en su títere. ¿Cuánto habrá de verdad y de fantasía en el interesante relato de Bersatti?