Reseña

Yo confieso, entrevistas con Alfred Hitchcock

El libro reúne 19 interviews realizadas por varios autores al director de cine, entre los años 1935 y 1977, incluida la que le hizo Peter Bogdanovich.
domingo, 27 de septiembre de 2020 · 00:00

Ricardo Bellveser
Escritor

Alfred Hitchcock (1899-1980) es, probablemente, el director de cine más entrevistado por compañeros o por periodistas. Pero también es cierto que, si bien son muchas las interviews de que disponemos, hasta conformar varios libros, no lo es menos que se trata de jerarquías diferentes y cada una posee su personalidad. Quiero decir, que una cosa son las grandes e inolvidables entrevistas que se le hicieron en vida, como la de Truffaut, y otra las reseñas a vuelapluma, en las que el realizador tan apenas colaba  unas cuantas frases, las más de las veces, irónicas, sarcásticas y bienhumoradas, cuando no se sentía retado por el reportero y abría con él una discusión que solía acabar en un ejercicio de cínicos juegos de artificio.  

En este orden, el de las entrevistas a famosos, a directores ilustres o a personalidades del espectáculo, el libro de referencia es El cine según Hitchcock de François Truffaut, en el que se reúnen 50 horas de conversaciones entre los dos directores, más un cuestionario de 500 enjundiosas preguntas. 

Hay un par de ediciones en español hechas en Madrid, en el año 2010, por Alianza Editorial y por la editorial Akal, libro imprescindible,  tanto para los seguidores del director londinense, como para los aficionados al cine en general.

Ahora, entonada por el hecho bastante episódico de que se cumplen los primeros 40 años de la muerte del director –40 no es una cifra redonda que sirva de referencia como 50 o 100, mucho más robustas–, la editorial malagueña Cult Books acaba de publicar bajo el título de Yo confieso, con prólogo de Robert E. Kapsis, un conjunto de diecinueve entrevistas y conversaciones mantenidas con el genial director entre los años 1935 y 1977 que, tanto por las fechas en las que fueron editadas, como por la dispersión de los lugares donde vieron la luz, eran difíciles de consultar.

No todo son realmente entrevistas, sino que a veces se trata de meros impromptus intercalados con opiniones del director. Entrevistas o reseñas que no pasan de las diez páginas, hecha la gran excepción de la entrevista que le hizo Peter Bogdanovich y que reprodujo en su Quién diablos la hizo (1997), grabada durante cuatro encuentros mantenidos entre los años 1961 y 1972, que tiene más de 80 páginas y que se convierte en la estrella de esta edición.

 Hitchcock habla de su obra, de toda ella, aunque quizá se centra mayoritariamente en Encadenados (1946), Pero ¿quién mató a Harry (1956), Vértigo (1958), Con la muerte en los talones (1959), Psicosis (1960) y Los pájaros (1963).

Yo confieso, que utiliza el título de la conocida película, viene a competir con Hitchcock por Hitchcock del año 2000, con Hitchcock on Hitchcock: selected writings and interviews de 1997, entre otras recopilaciones que inspiración similar a esta, cuyo propósito es reunir la voz del director, y hacer que suene de la forma más directa, clara y personal, sin especiales disimulos, como su insistencia en desmitificar la tarea del director, pues mas allá de hacer arte, de componer obras admirables o transmitir mensajes concretos, para Hitchcock hacer cine es formar parte de una industria que como tal tiene como primer objetivo ganar dinero. “Para mí, –aseguró– el cine son 400 butacas que llenar”.

No deja de ser extremadamente curioso que no obtuviera, en toda su vida, un Oscar de Hollywood, y no por falta de motivación porque fue presentado decenas de veces, si bien en 1979 la reina Isabel II le nombró Sir, lo que no cambió su visión del cine, la economía industrial y sus protagonistas: “Cuando un actor me viene diciendo que quiere discutir su personaje, –declaró– yo le digo: “Está en el guión”. Si él me dice: “Pero, ¿cuál es mi motivación?”, yo le digo: “Tu sueldo”.