Vivir es un asunto personal

Rafael Soler es un excelente novelista y un afinado poeta, ambas cosas a la vez y ambas cosas con gran acierto, destaca el autor.
domingo, 28 de noviembre de 2021 · 05:00

Ricardo Bellveser

El poeta español (Valencia, 1948), con vinculaciones literarias con La Paz y Santa Cruz, Rafael Soler, se ha decidido a hacer una selección de su obra que ha titulado Las razones del hombre delgado (Nueva York Poetry Press, 2021), que nos permite un amable recorrido por su poética, una poética de fortísima personalidad, que se manifiesta tanto en su prosa, sus novelas, como en sus versos, sus poemarios, características que le singularizan de un modo inconfundible.

Nos hallamos ante una obra muy atmosférica, y este es uno de los aspectos más relevantes del trabajo de Soler. Cuando se entra en uno de sus libros, el lector ha de cerrar las puertas y quedar preso entre las verjas de sus páginas, por lo que podríamos hablar de que los libros de Soler construyen una “atmósfera total” que es lo que todos los escritores pretendemos conseguir y que en demasiadas ocasiones invita a la imitación.

Existe el hábito, muy hispano, de exigir la especialización total del escritor, de modo que un ensayista no puede ser novelista, ni un novelista, poeta, por ello en nuestro ámbito no se da la existencia de un Umberto Eco. En el caso de Rafael Soler esto no se da, es un excelente novelista y un afinado poeta, ambas cosas a la vez y ambas cosas con gran acierto al que le gusta provocar con la ortografía para reclamar la atención del lector haciendo 

Además Soler es un okupa del lenguaje, por eso utiliza la ortografía que más le gusta y la más llamativa con ánimo de reforzamiento semántico, lo que le lleva a un uso caprichoso de las mayúsculas, a la supresión de los signos de puntuación y a la construcción no siempre comprensible de las estrofas, a lo que hay que añadir  el propósito de tomar frases hechas y cambiarles el sentido al modificar su contenido, como su célebre “Bibir es beber con los que viven”  p.302;  usar metáforas abruptas algunas de las cuales exigen un alto esfuerzo de comprensión por parte del lector como “Atento al vómito lunar del calendario” p.41; o mucho más abundantes, como es lógico, las metáforas llanas, aunque en general aspiran a la originalidad y mayoritariamente lo consiguen. Me interesan, sobre todo, las de intención erótica: “El pan de la merienda y de tu falda”  p.63.

Soler toma referentes mitológicos o bíblicos, digo solo por poner dos casos, para darles un nuevo sentido al servicio de su discurso e incluso para reinterpretarlos en clave irónica.

No olvidemos el valor que la ironía tiene en esta poesía hasta llegar al desarrollo de las nuevas mitologías, principalmente a las de origen atlántico, y aquellas tan pródigas procedentes de los cómics y tebeos de nuestra infancia, de los que Soler dice haber aprendido más que de muchas de las lecciones salidas de los sesudos libros y sobre todo más que de las tediosas sesiones de las aulas, Robin Hood, Peter Pan, Flash Gordon, Sidgrid, Jabato, Crispín, Superman, (p. 13 y 14), y directamente mitos yanquis.

En toda la obra literaria de Rafael Soler, sea en verso como en prosa, los referentes cinematográficos son una constante reiterada decenas de veces, incluso con su lenguaje especializado, y es algo que  se evidencia en este volumen.

En fin, una selección muy original, que no se parece a nadie ni el autor a ningún otro, libro, insisto, de atmósfera total.

 

Ricardo Bellveser / Escritor

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