Aullidos de la calle

Dylan v. Allen y Farrow

El documental Allen v. Farrow cuenta la historia de Dylan Farrow (hija adoptiva de Farrow y Allen) y de los supuestos abusos que sufrió por parte del cineasta.
domingo, 28 de marzo de 2021 · 05:00

Mónica Heinrich V.  Reseñista y cinéfila de corazón

¿Cuál es tu película favorita de Woody Allen? Con esa pregunta, Dylan Farrow (hija adoptiva de Mia Farrow y Woody Allen) daba inicio a una carta abierta publicada el 2014 en un blog del New York Times. Por primera vez, en público y en su fase adulta, relataba los supuestos abusos sexuales cometidos por el cineasta cuando ella era apenas una niña. 

HBO estrenó hace poco el documental Allen v. Farrow, en el que se retoma esta acusación. El documental cuenta con cuatro episodios, y es codirigido por Kirby Dick y Amy Ziering. Estos realizadores se han especializado en trabajos sobre abuso sexual. Por ejemplo, The invisible war (2012) que narraba los abusos sexuales dentro del ejército americano, The hunting ground (2015) enfocado en el abuso sexual dentro de las universidades y On the record (2017) sobre los abusos sexuales en la industria musical. 

Dick y Ziering suelen posicionarse sin medias tintas sobre el tema que tocan, desde esa posición desarrollan el relato y arman la estructura del documental. En Allen v. Farrow, es obvio que creen que Woody Allen es culpable y, por lo tanto, su misión parecer ser desenmascarar al cineasta, mostrar las evidencias que apuntan hacia él y, claro, cuestionar (al igual que en sus anteriores documentales sobre abuso sexual) el sistema social, político y jurídico que ha permitido que Woody Allen se salga con la suya.

El documental, entonces, inserta la letra escarlata en el pecho de Allen. Pero ¿realmente logra probar su punto? ¿este documental que apunta una verdad, la verdad de Dylan, se maneja desde la verdad en todo momento? 

En estos casos públicos, los espectadores solemos también tener una opinión formada al respecto. Dicha opinión se sostiene por un montón de elementos subjetivos que hacen que se crea o no en la acusación de la que es objeto la celebridad. 

Antes de proseguir con esta reseña, diré para mí Dylan dice la verdad. Así que se podría decir que este documental es el material perfecto para los que creemos que Woody Allen es culpable. Sin embargo, hay mucho ruido en el material de Dick y Ziering, un ruido que nace de una manipulación excesiva de la verdad en pro de Mia Farrow, no de Dylan, de Mia.

El Allen v. Farrow como título nos remite a un enfrentamiento, al enfrentamiento jurídico y mediático que aún continúa entre ambos personajes, pero en la pantalla lo que vemos es un Farrow v. Allen. Porque Allen o el lado de Allen no está presente más que en suposiciones, extractos de su audiolibro, llamadas telefónicas cortadas e imágenes de librería. 

Si bien tanto Woody, como Soon Yi, como Moses (el otro hijo que apoya a Woody) declinaron la posibilidad de dar sus testimonios, sí se echa en falta un equilibrio a la hora de contar las vicisitudes de la vida familiar de Farrow o del juicio.

El entramado familiar de Mia no es tan idílico como lo pintan, ni tampoco fue solo la niña luchadora que venció la polio, de hecho uno de sus hermanos está en la cárcel por abuso sexual infantil con una condena de 25 años y otro de sus hermanos Patrick, se suicidó en  2009. 

Ya hablando de las constantes adopciones, en el documental no se menciona que tres de sus hijos adoptivos ya están muertos. Uno por suicidio, otro en circunstancias aún no aclaradas y una tercera murió en la pobreza a raíz de una neumonía producto del sida  que padecía.

¿Cambia el supuesto abuso conocer esos hechos? No, claro que no. Pero si el documental apunta a dar un contexto de dónde y cómo sucedió el abuso, presentar un escenario familia Ingals Benetton está lejos de la realidad. 

En lo que sí es muy hábil es en la disección que hace del caso a nivel de desmontaje. Es decir, tratando de desvirtuar todas las defensas o argumentaciones que ha tenido Woody para asumir su inocencia. Ejemplo: El famoso estudio de  Yale-New Haven Hospital team y los motivos reales por los que el fiscal no siguió con el caso. También, cómo el juez Elliot Wilk falló a favor de Mia, en relación a la custodia de los tres niños más pequeños, con una dura sentencia que buscaba proteger a Dylan del comportamiento inadecuado del cineasta. 

Allen v. Farrow tiene tan solo cuatro episodios y a pesar de ser un caso muy denso y extenso, ya en el episodio cuatro los realizadores parecen estar sin material. Hay una especie de estiramiento narrativo, el tono es más sensiblero, se acerca el final y quieren buscar la lágrima. 

A nivel de repercusión, es interesante escuchar una vez más el debate de separar o no al artista de la obra. Reabrir la mirada a los alcances del linchamiento mediático en la era #metoo. La famosa cultura de la cancelación. 

Quizás a nivel oficial, nunca quede resuelto el entuerto de lo que pasó o no pasó en el ático. Algunos creeremos en Dylan, y esperaremos que encuentre paz y justicia. Otros creerán en Woody, en su versión de la mujer vengativa y despechada. En el mundo, los demás casos de abuso sexual seguirán también en tela de juicio. Habrá la duda, porque sí, siempre hay duda. Y aunque la frase de “todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario” es muy linda, a veces aún demostrando lo contrario no pasa nada.

 

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