Esbozos culturales

A 50 años del PSB e intelectuales revolucionarios e instruidos

“Los valores reconocidos en la nacionalidad y autonomía de la patria por los legítimos socialistas fueron pisoteados y mancillados por la dictadura del MAS”, sostiene el autor.
domingo, 2 de mayo de 2021 · 05:00

Óscar Rivera- Rodas
Escritor

 

El 1 de mayo de 1971 fue fundado el Partido Socialista de Bolivia por un grupo de intelectuales revolucionarios, instruidos en diversas disciplinas políticas y sociales, y con una ideología de absoluta convicción y servicio a la soberanía nacional. Esos intelectuales, que representaban a cuatro organizaciones políticas de ese tiempo, fueron: Marcelo Quiroga Santa Cruz (1931-1980), Mario Miranda Pachaco (1925-2008), Alberto Bailey Gutiérrez (1929-2019) y Guillermo Aponte Burela.

 Cuando apenas habían pasado tres meses de la fundación y organización del Partido Socialista, se produjo el golpe militar encabezado por el bárbaro coronel Banzer, el 21 de agosto de 1971, que inicio de una época de persecución y terror. Miranda Pacheco, que escribió un testimonio de esos hechos en su libro Crisis de poder en Bolivia (La Paz: 1995), ha escrito: “La represión desatada con el golpe de Banzer, obligó el exilio de los cuatro dirigentes nacionales del partido: dos de ellos, Quiroga y Aponte salieron a Chile; Bailey y Miranda se trasladaron a México. Con otros exiliados de la dictadura en ambos países, y no obstante la distancia, impulsaron el trabajo de resistencia” (1995: 39).

Desnacionalización

Quiroga Santa Cruz, dos años después denunciaba las operaciones de “desnacionalización” del régimen dictatorial de Banzer, en el libro titulado El saqueo de Bolivia (La Paz, 1973). Su primera afirmación refería que entre el 21 de agosto de 1971 y el 27 de octubre de 1972, “la dictadura fascista desnacionaliza implacablemente el patrimonio económico de Bolivia” (1979: 15). En esa conducta se manifestaba grotescamente la sumisión con que el colono político se entrega a formas externas de dominio.

 Una declaración similar manifiesta Miranda Pacheco al referirse al surgimiento del Partido Socialista, del que escribió: “sin renunciar a la solidaridad internacional proclamó para sí la autonomía de fijar sus métodos tácticos y sus objetivos estratégicos, definiéndose como un partido nacional no supeditado a ningún centro extranjero de decisión” (1995: 38). 

 Los valores reconocidos en la nacionalidad y autonomía de la patria por los legítimos socialistas bolivianos fueron pisoteados y mancillados por la dictadura actual del MAS, que pretender ser “socialista” en su ignorancia e ineptitud para las ideas y el pensamiento, así como para el respeto que merece el país. 

El cabecilla Morales declaró con descaro que se reunió con los regímenes corruptos los castros y los maduro-cabellistas para “recuperar” la democracia boliviana. Irónica, pero realmente, el caudillo masista tuvo esa reunión destinada a destruir la democracia boliviana con persecuciones, mentiras, corrupción y trampas.

 En esa reunión de la que no cabe duda, Morales ofreció su pongueaje personal político y de su partido a los gobiernos narcotraficantes cubano y venezolano, sin respetar la nacionalidad y autonomía de Bolivia. ¿Pretende este nuevo pongo político, de ridículo servicio internacional, deshonrar nuestra nación para someterla a un coloniaje conducido por los malhechores castristas, maduristas y cabellistas? 

 Semejante pongueaje político ofrecido por Morales claramente fue aceptado por las dictaduras narcotraficantes, pues el pasado sábado 24 de abril de 2021, el canciller venezolano llegó entre gallos y medianoche para reunirse con Morales en el Chapare, sede del empresario cocalero, en circunstancia en que se junta la fauna nocturna. Esperando confundir al pueblo boliviano, los masistas informaron que Arreaza llegó para reunirse y hablar con los masistas, incluido Arce, sobre el Día Internacional de la Madre Tierra. Que no se sorprenda el pueblo boliviano si los masistas, desde Morales y su dedazo Arce, besan las banderas venezolanas y cubanas, como lo hizo el diputado del MAS Rolando Cuéllar, cuando turbado y amorosamente besó la bandera de la embajada cubana.

 

Dictaduras en 50 años

Desafortunadamente, las dictaduras se repiten. Poca diferencia existe entre aquella dictadura temeraria del renacuajo Banzer, que comenzó en agosto de 1971, y la fauna de cacatúas y marionetas que remueven la atmósfera y el espíritu político y social del pueblo boliviano en el 2021.

 Miranda Pacheco, en sus testimonios de la dictadura banzerista escribió: “Con sus prácticas del terror sistematizado, aspira a castrar la capacidad de lucha de los pueblos y a borrar todo vestigio de reorganización de la sociedad. El terror sirve para destruir las organizaciones democráticas, progresistas y revolucionarias. El pensamiento es una actividad prohibida y su libertad un mito propagandístico; la crítica de la sociedad deja de ser una función dialéctica de la razón y la oposición al régimen es una apuesta para perder los derechos humanos” (1995: 47).

 Esa descripción diseña cabalmente al régimen masista actual, así como al anterior de 14 años, en el que se incubó durante más de una década de embustes, engaños y falsedad. En el 2021, el gobierno masista, escudado en el poder y ante la carencia absoluta de ideas y pensamiento propio, tiene como instrumento principal la mentira. Con la mentira despliega el terror, y se enconde cobardemente. 

El actual régimen es manipulado por Morales, a través de su fantoche “procurador del Estado” W. Chávez, persecutor forajido, experto en patrañas y calumnias. Como muy bien define Miranda Pacheco, el terror es el arma de este régimen para  destruir las organizaciones democráticas, progresistas y revolucionarias. En su carencia de pensamiento reprime a toda persona que piensa y razona. No debe sorprender que el Parlamento Europeo haya incluido en una agenda reciente el terror y la persecución desatada por régimen masista en Bolivia.

 
Todos somos iguales

El periodista argentino e historiador político Rogelio García Lupo (1931-2016) entrevistó a Quiroga Santa Cruz, durante su exilio en Buenos Aires, en mayo de 1973, sobre la organización del Partido Socialista Boliviano. Esta entrevista quedó como una introducción al volumen El saqueo de Bolivia. Un aspecto que el entrevistado destacaba de la estructura del nuevo partido era su administración o directiva. 

Muy sensato y lógico con la ideología del partido, Quiroga explicaba: “La alta dirección del PS es colegiada, hemos eliminado la tradición unipersonal y vitalicia en el mando político de los partidos y su inevitable consecuencia deformadora, que es la reducción de una numerosa colectividad democrática, en un minúsculo grupo de amigos personales del jefe”; agregaba: “Por tanto, ninguno de los miembros del Comité Central ni del Secretariado Ejecutivo Nacional es un dirigente “principal”, todos somos iguales en obligaciones y en derechos partidarios”; más aún, recordaba que en “la historia de la fundación de los partidos políticos bolivianos, el PS ofrece el primer ejemplo de organización de un partido… que deliberadamente, y en acto de consecuencia ideológica, se someten a la dirección de la clase trabajadora” (1979: 10).

 

Autoritarismo fascista

 Esa honradez racional del Partido Socialista legítimo jamás se ha visto en el cabecilla del MAS. Por lo contrario, sólo se ha descubierto su megalomanía, es decir, su delirio de grandeza. En su fantasía ególatra él es Adán y Evo, en su paraíso misógino. 

Ese su carácter fantasioso, presumido, vanidoso y maniático, se manifestó plenamente el lunes 19 de abril de 2021, un día después de la concentración del MAS en Cochabamba. Anunció que para lograr la unidad de su partido que se fragmenta consecutivamente iniciaría una purga radical de los “antievistas” aún dentro del Gobierno. 

Esa purga se realizaría mediante medidas disciplinarias para quienes hablen contra su partido, contra él o contra el Gobierno. Según transcripción de sus afirmaciones a la radio cocalera Kawsachun Coca amenazó: “Algunos, inclusive asambleístas, permanente hablando contra algunos exministros, contra Evo y hasta contra el Gobierno. Ya nos damos cuenta que ya no son militantes, porque el militante tiene que tener disciplina y vamos a avanzar en la disciplina, tiene que haber disciplina”. 

 Según el cabecilla Morales, en su organización masista no todos pueden ser iguales, como buscaban los fundadores del Partido Socialista legítimo de hace 50 años. El Adán y Evo es muy claro en manifestar culto y adoración a sí mismo, que deben aprender obligatoriamente sus cófrades masistas, porque no todos son iguales. Adán y Evo es único. De ahí que anunció la modificación el estatuto de su grupo político, para someter a múltiples disciplinas a sus partidarios y al pueblo en general.

 Lo cierto es que Morales, al exigir docilidad, obediencia, sumisión de los masistas, se erige en dictador, déspota, tirano; pero absolutamente fascista. Esto se puede observar claramente: las marionetas del gobierno masista, aferradas a sus mentiras, son esencialmente fascistas que buscan convertirse en una nueva burguesía y clase dominante para disfrutar por mucho tiempo largo de la “casa grande” del pueblo.

 Con mucha razón, Miranda Pacheco escribió: “Todo régimen fascista se propone inaugurar una época de larga duración… Y con la época, el fascismo diseña un modelo de sociedad laminada para estratificar las clases sociales e inmovilizarlas”; más adelante añadió: “Ante todo, es el sistema que buscan los consorcios metropolitanos, y al mismo tiempo es el modelo político para estabilizar las reglas hegemónicas del Estado autoritario” (1995: 47). 

 Dentro de este sistema tiránico y arbitrario el masismo convirtió el sistema judicial en un estuche de marionetas, en el que los jueces son manipulados mediante hilos y palillos. Así completa su organización y fines. Con sabiduría escribió Miranda Pacheco: “Todo modelo fascista funciona con métodos de violencia sistematizada” (1995: 48).

 

Crimen e impunidad

 Han pasado 41 años de impunidad tras el asesinato y la desaparición del cuerpo de Marcelo Quiroga Santa Cruz, planificado y ejecutado por la dictadura militar de los cabecillas sanguinarios Banzer Suárez y García Meza. Aunque la agresión verbal y física, así como el ametrallamiento sufrido por el político socialista, pensador y escritor, fueron públicos en el asalto militar del 17 de julio de 1980 a la Central Obrera Boliviana, en La Paz, la desaparición de su cuerpo se ha convertido impunemente en un secreto militar hasta hoy. Secreto militar compartido por el MAS durante los 14 años de gobierno anterior, y aún en nuestros días. El masismo está recogiendo la negra herencia criminal del banzerismo.

 

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