Letra 7

LA «H» PARLANTE

domingo, 4 de julio de 2021 · 05:00

No nos creas
El 3 de diciembre de 2019, el periodista de The Intercept, Glenn Greenwald, se sentó ante cámaras con Evo Morales. La conversación duró casi una hora. En ella, a menos de un mes de haber renunciado a la jefatura del Estado en Bolivia, Morales ratifica que renunció para evitar “más derramamiento de sangre”. Habla de amenazas, pero la única que narra es la del vicepresidente García Linera, quien a bordo del avión mexicano le advierte por teléfono al Comandante de la Fuerza Aérea Boliviana que si no le dan permiso para despegar, “Chimoré va a arder”. Junto a la aeronave, 10.000 cocaleros protegían la fuga. Morales lanza 5 acusaciones contra el gobierno de Trump. Una de ellas se conecta con la posibilidad de que Jeanine Añez reinstale “la base militar norteamericana” en Bolivia (¿cuál?). En otra, Morales dice que un auto de la embajada gringa hacía campaña contra Evo en las calles (¿hay al menos el número de la placa?). La entrevista profundiza en el litio como posible explicador de la caída. Ahí también todo queda muy difuso. Greenwald acepta todo sin rechistar. No, no nos creas.

“Llevarme donde yo quiera...”
En la entrevista de The Intercept, realizada en la ciudad de México el 3 de diciembre de 2019, Evo Morales soltó una primicia. Dijo que su salida del aeropuerto de Chimoré en noviembre de 2019 fue enteramente controlada por Estados Unidos. 
Acá la cita textual: “El 11 de noviembre, manejó todo Estados Unidos. Para que sepa, Estados Unidos nos ha propuesto un avión para sacarme a mí y llevarme donde yo quiera. Yo solo en término de broma decía tal vez me lleven a Guantánamo. Tengo información que los militares peruanos más obedecieron a Estados Unidos que a sus autoridades (en la negación del permiso de sobrevuelo, NdR). Es para investigar, cómo tiene el control Estados Unidos sobre acontecimientos históricos”.

La comparación
La Guerra del Gas y la Revolución de las Pititas se parecen, aunque no se quiera admitir. En ambos casos, la gente tumbó al Presidente. En 2003, Estados Unidos convenció a Goni de que no usara la carta de la denuncia de un golpe de Estado. En 2019, Evo fue convencido de lo contrario.
 

No hubo golpe
El último golpe de Estado en Bolivia ocurrió la mañana del 17 de julio de 1980. Luego vivimos algunas turbulencias como la caída de Goni, la de Mesa o la de Evo. En las tres, el motor decisivo fueron los civiles movilizados, a lo que le siguió un repliegue anunciado de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, solo para los hechos del 2019 se acuñó la idea de un golpe. No hubo tal.

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