Barroco: Mitos e imaginería

Los primeros textos están dedicados a la vida y obra de José de Mesa y Teresa Gisbert, pioneros en la investigación del arte virreinal en Bolivia.
domingo, 22 de agosto de 2021 · 05:00

Norma Campos Vera, tenaz en la gestión cultural y la investigación de la historia del arte, me ha obsequiado un ejemplar del libro Barroco: Mitos e imaginería (2021), que, en más de 300 páginas, recopila todas las ponencias del X Encuentro Internacional sobre Barroco, y que está editado por la Fundación Visión Cultural y la Universidad Andrés Ibáñez de Chile. El libro es un alarde de refinamiento editorial, además de tener un cuidado de edición de texto notable, e incorpora ilustraciones de pinturas e imágenes a todo color y notas al pie de página de las fuentes consultadas por los investigadores y ponentes. El libro contiene 28 ponencias, así que nosotros comentaremos en esta página solamente algunas.

Los primeros textos, firmados por Carlos D. Mesa Gisbert, están dedicados a la vida y obra de José de Mesa y Teresa Gisbert, pioneros en la investigación del arte virreinal en Bolivia y exhumadores de la técnica y el concepto de la creación artística barroca. El primero, titulado José de Mesa-Teresa Gisbert: una vida, dos vidas, hace un recorrido biográfico de ambos intelectuales, haciéndonos ver el motor que los impulsó, los laureles que recibieron, pero también los retos que enfrentaron en su caminar ambos apasionados por el arte, la historia y la cultura. La primera ponencia, “José de Mesa y Teresa Gisbert: Contribuciones a una teoría del arte andino y la interpretación de la sociedad virreinal”, es un recorrido por los principales aportes historiográficos de los esposos.

De esa manera, Carlos Mesa describe el libro Holguín y la pintura altoperuana del virreinato como, en realidad, la primera historia de la pintura de lo que entonces era la Real Audiencia de Charcas. Sin embargo, los Mesa-Gisbert no se circunscribieron en la pintura únicamente, sino que escudriñaron la arquitectura andina y aun los textiles; así, describieron las particularidades simbólicas y estilísticas del atrio de San Lorenzo y de la basílica de Copacabana, con su atrio, sus posas y su capilla miserere, y Teresa interpretó el lenguaje encriptado en los telares y la urdiembre de los aymaras, los charcas y los caracaras, entre otros pueblos.

Finalmente, Teresa Gisbert coronó su obra con dos libros de tipo más bien ensayístico. El paraíso de los pájaros parlantes y Arte, poder e identidad son, pues, ensayos que tratan de explicar que en el crisol de culturas y razas pueden nacer síntesis que cimientan sociedades con un futuro con sentido.

Otra de las ponencias más interesantes es la de Almerindo Ojeda, que hace una recopilación de varias representaciones de series angélicas pintadas en la iglesia El Sagrario de Quito, Ecuador, por el pintor del siglo XVIII Francisco Albán. Es interesante apreciar cómo en los murales de ese templo se reproducen casi fielmente los grabados a buril del dibujante y grabador neerlandés Crispjin van de Passe (1564-1637). Así, los ángeles de Albán reproducen las posiciones y aún las expresiones faciales de los arcángeles del artista europeo. Ojeda se sirve de las interpretaciones de Gisbert para conceptualizar estas manifestaciones artísticas: “…los evangelizadores de las regiones andinas fueron plenamente conscientes de la vieja identificación de fenómenos celestes con arcángeles, y aprovecharon esta identificación para cristianizar la idolatría andina de los astros”.

La ponencia de Margarita Vila da Vila, por su parte, hace una descripción de la simbiosis entre algunos elementos de la mitología clásica (sirenas y sibilas, precisamente) con los de la evangelización cristiana. Estas obras pueden hallarse en el santuario de Copacabana y en la iglesia de Curahuara de Carangas. En el libro, como en el anterior caso de Ojeda, también se incorporan imágenes comparativas de retablos de la basílica de Copacabana que representan sibilas, por un lado, y estampas que representan las mismas sibilas, con inscripciones en latín, y que sirvieron de modelo para aquéllos. Finalmente, Vila da Vila también hace un análisis de las sirenas aladas y grutescas del techo policromado de la iglesia de Curahuara de Carangas, comparándolas con las que están talladas en la fachada pétrea de la Universidad de Alcalá de Henares.

La última parte del libro está consagrada a la imaginería y la arquitectura. La ponencia de la peruana Sandra Negro está dedicada a la yesería ornamental en algunas capillas de Perú. Lo interesante de este estudio es que su autora no se sirve tanto de fuentes eruditas o libros cuanto de la directa observación y la interpretación por parte de ella misma (decía Goethe: no busquéis la explicación en el fenómeno; ¡el fenómeno es en sí la explicación!). Si bien Negro aborda el concepto de fondo (relativo a la predestinación teológica) que tales ornamentos entrañan, se explaya más en las dimensiones y la descripción técnica y arquitectónica de los mismos. El trabajo contiene fotografías de gran calidad tomadas por ella misma.

La ponencia “El presbiterio en Chiquitos jesuítico”, de Víctor Hugo Limpias, hace un análisis del porqué de las dimensiones y la espacialidad, tanto en los planos horizontales como verticales, de los templos del oriente boliviano. Analiza los pórticos, el altar, la espacialidad, la profundidad y las naves, además de las diferentes características que, a diferencia de las iglesias andinas, poseen las del oriente, como murales y frescos de diferente complejidad, complementados por estatuaria, joyería y lienzos. Pero se enfoca mucho más en el presbiterio.

La ponencia de Vincent Zuriaga hace más bien una interpretación histórica de la devoción latinoamericana a la Virgen de la Merced. Inicia citando versos de Tirso de Molina, en los cuales el vate español canta a cierto padre mercedario que acompañaba la disputa entre pizarristas y almagristas. De una manera similar, De la fiesta barroca a la fiesta patronal, de la peruana Milena Cáceres, hace un recuento histórico, pero más actual, describiendo las particularidades del cambio (sin duda degenerativo para algunos, por haberse desvirtuado del original credo cristiano) de la devoción a la Virgen María. En esta ponencia se adjuntan fotografías de escenificaciones de batallas entre moros y cristianos que se realizan en algunas fiestas.

La parte final del libro la componen ponencias relativas a la música. Incluyendo algunas partituras y análisis de zarabandas, José Ielpi analiza las melodías del barroco, y Luis Menacho explica la notación musical del contrapunto y los juegos de la escritura, sirviéndose de las partituras de Schumann y, sobre todo, de las fugas de Bach. Pero hablar sobre la música debandaría una recensión aparte…

Es ésta una publicación que me encanta y que debería ser muy difundida en universidades y colegios, pues hace honor no solamente a nuestra historia como pueblo latino, o a un arte rico en matices nuevos, expresiones nerviosas, fruto del maridaje de dos razas y culturas, sino, sobre todo, porque hace honor y da gloria a la influencia que sobre el arte, el pensamiento universal, los artistas, la estética y la humanidad en general tiene y seguirá teniendo la Belleza del único Dios Vivo, vuelto carne y naturaleza plenamente humana en Cristo Jesús, el más humano de los dioses, el más divino de los hombres.

Ignacio Vera de Rada  Escritor

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