Guttentag y Urquizo, impulsores de la lectura en el país

La FIL homenajeará al alemán Werner Guttentag y al paceño Gustavo Urquizo Mendoza, responsables de las editoriales Amigos del Libro y Juventud.
jueves, 16 de septiembre de 2021 · 05:00

Erick Ortega  / La Paz

No hay nada más liberador que abrir un libro, hojear páginas para entrar a un mundo nuevo y libre a la imaginación. En Bolivia dos hombres son responsables de una “revolución literaria” que comenzó décadas atrás: Werner Guttentag y Gustavo Urquizo Mendoza.  La labor de ambos será reconocida en la actual edición de la Feria Internacional del Libro de La Paz.

El alemán Guttentag era más conocido como “Don Werner” y nació el 6 de febrero de 1920. Escapó del régimen nazi en Europa y se refugió en la ciudad de Cochabamba, aunque su búnker fueron los libros bolivianos. Llegó con 18 años al país y fundó la librería Los Amigos del Libro en 1945. Allá por 1976 creó el premio Erich Guttentag, en honor a su padre, y se dio el gusto de tener a un jurado internacional y de lujo para elegir a las mejores obras nacionales… ni el premio actual puede darse el placer que se dio el alemán.

Aquellos lejanos años 40, y durante casi medio siglo, era todo un placer libertario la literatura. Se vendían miles y miles de ejemplares, la piratería y las fotocopias no asomaban las narices. Guttentag fue testigo de cómo se agotaban los títulos que sacaba.

Gustavo Urquizo en su hogar repleto de libros, en Miraflores.
Foto: Erick Ortega

El lema de Los Amigos del Libro: “No leer lo que Bolivia produce, es ignorar lo que Bolivia es” con el tiempo se convirtió en un estandarte de la cruzada literaria del alemán. Una vez Guttentag le contó al escritor Wilmer Urrelo que hubo un dirigente que le endilgó la frase a Marcelo Quiroga Santa Cruz a la hora de promocionar un libro del escritor socialista. Y el alemán se reía al rememorar aquello; era él pues una persona de alegría fácil.

Don Werner murió en 2008 pero su legado persiste. Los Amigos del Libro pelean por no sucumbir y ya cumplieron los 75 años de existencia. Ser librero o apostar por los libros hoy es una lucha titánica.

Un titán de los libros es Gustavo Urquizo Mendoza, un hombre que parece hecho de roble. Allá por 1971 se puso al frente de la librería Juventud, aquella que su padre y madre fundaron en los años 40. Sí, desde que se puso detrás de un aparador hasta ahora distan 50 años, medio siglo que él se ha dedicado al buen oficio de librero.

Werner Guttentag, el alemán que se enamoró de Cochabamba.
Foto: Los Tiempos

“Empecé en 1971, mi madre falleció en 1970 y me puse a colaborar a mi padre en la Librería Editorial Juventud. Salí bachiller y empecé a trabajar desde mis 18 años. Antes, mi padre y mi madre trabajaban juntos, entonces hubo un vacío y había que ayudar a mi padre”, cuenta desde la editorial GUM (abreviación de su nombre y apellidos) casi en la avenida Tejada Sorzano.

Allí está su imperio de papel, en su casa se encuentran miles de ejemplares cuidadosamente acomodados en estantes. Los libros clásicos saltan a la vista, por ejemplo La Odisea o La Iliada; los autores nacionales sacan pecho en los libreros, ahí están Medinacelli o Céspedes… los más grandes entre los más grandes tienen su sitio privilegiado en el hogar de Urquizo.

Y, por un momento, vuelve a comienzos de los años 70. Por entonces él estudiaba la carrera de economía en la Universidad Mayor de San Andrés y se daba tiempo para ayudar al negocio de la familia. Pero casi no hay nada menos liberador que una dictadura y cuando el entonces coronel Hugo Banzer Suárez se adueñó del poder cerró la casa  de estudios superiores y él quedó más comprometido con los libros que con los números de su carrera universitaria.

“En esa época mi padre se dedicaba a importar y a editar, entonces comenzamos a expandir un poquito más y a trabajar con editoriales de México, de España y de Argentina. Yo me hice cargo de las importaciones, lógicamente con la experiencia de mi padre, que me asesoraba siempre”.

La Guerra del Chaco era un recuerdo fresco y se vivían los años posteriores de la Revolución del 52, los campesinos luchaban porque la tierra sea de quienes la trabajaban y los libros de Jesús Lara eran un éxito. Hasta hoy, cuando Urquizo debe elegir a un autor de su preferencia, él elige al escritor de Repete.

En el caso de los libros y los libreros, todo tiempo pasado fue mejor. “Las editoriales que no tienen respaldo del público para comprar las obras no puede editar nuevos libros y se pierden muchos títulos y se agotan libros que no se puede reeditar. Nos ha afectado la fotocopia y la piratería”, refiere el economista. Hace un recuento de los daños y cuenta con pena que durante la pandemia hubo librerías en La Paz, Santa Cruz y Cochabamba que han cerrado.

Pero como buen soñador, no quiere rendirse y hoy las obras de su editorial tienen un precio más bajo que la piratería… 40 bolivianos por El presidente colgado, de Augusto Céspedes, es una ganga. En el folleto de su librería los precios son los mejores del mercado literario.

Y se niega a dejar de creer en la publicación de obras. “Abrir un libro y dejar correr la imaginación es lo mejor”, sentencia el hombre que está a punto de cumplir 70 años. Urquizo se ve fuerte y con mucho conocimiento encima, se ve como un buen libro.

 

Celebraciones en el cónclave literario
Gustavo Urquizo Mendoza y Werner Guttentag serán distinguidos en la Feria Internacional del Libro 2021.
Urquizo se enteró del reconocimiento en el diálogo con Página Siete. Una sonrisa se dibujó en su rostro y luego  anotó en su agenda la fecha y el lugar elegidos para homenajearlo: martes 21 a las 18:00 en el salón Óscar Álfaro del campo ferial.
Dijo estar muy orgulloso de este logro y acotó que obviamente será un reconocimiento  a su familia y en especial a sus padres.
La Cámara Departamental del Libro de La Paz  propuso honrar el trabajo de Urquizo, quien se estrenó de librero hace 50 años y hasta la actualidad no concibe su vida lejos de los libros.
La actual versión de la Feria Internacional del Libro  tiene como país invitado a Alemania, y el   Goethe-Institut La Paz preparó  una serie de actividades para presentar en el cónclave literario.
Una de las actividades más importantes es el homenaje a Werner Guttentag, quien habría cumplido 100 años de vida el 6 de febrero de 2020. Y también se honrará a la librería Los Amigos del Libro, que cumplió 75 años de creación. Todas estas actividades estaban planeadas para el año pasado, pero la pandemia atrasó el evento.

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