El restaurante Eat de Nueva York promueve la idea

Comer una vez al mes en total silencio, la nueva tendencia

Para el chef Nick Nauman se trata “un modo de concentrarse en la experiencia de comer, una de las actividades más profundas”.
lunes, 28 de octubre de 2013 · 21:06
ANSA / Nueva York
El restaurante Eat de Greenpoint (Brooklyn) está imponiendo en Nueva York la nueva tendencia de comer una vez al mes en total silencio, como si los comensales estuvieran en un monasterio y no en uno de los barrios más de moda en la Gran Manzana.
La idea se le ocurrió al joven chef Nick Nauman para combatir la "alienación” provocada por las innumerables distracciones que sufren los clientes mientras comen.
De hecho, Eat es un local minimalista: paredes blanqueadas a la cal, vajilla realizada por ceramistas de la zona. Y también la comida, rigurosamente orgánica, cumple  la regla del "kilómetro cero” (por la cual los alimentos no deben ser producidos en un radio superior a los 100 kilómetros).
Pero la peculiaridad de la oferta que hace a este restaurante diferente de los otros miles que hay en esta zona de Brooklyn es la decisión de prohibir todo tipo de conversación.
 "Es un modo -explicó Nauman- de concentrarse en la experiencia de comer, una de las actividades humanas más profundas”.
Nueva York es una de las ciudades más ruidosas del mundo, de modo que en los restaurantes es común no poder escuchar lo que dice el compañero de mesa, hasta tal punto es alto el nivel de ruido que rodea a la gente.
Una de las razones del fenómeno es el "restyling” de muchos locales, que abandonaron las pesadas alfombras y terciopelos de otros tiempos, que tal vez serán anticuados, pero de hecho absorbían los ruidos.
El año pasado, el New York Times descubrió que un tercio de los restaurantes neoyorquinos tiene niveles de ruido peligrosamente altos. En Williamsburg, no muy lejos de Greenpoint, los niveles de ruido de Brooklyn Star rondan los 96 decibeles, los mismos de un taladro eléctrico.
Una cena en Eat dura 90 minutos, y si alguien rompe el silencio resulta "castigado”: su plato es levantado de la mesa y llevado a un banco fuera del local. "La energía de la gente que aprecia lo que está comiendo es palpable y te motiva para crear propuestas cada vez mejores”, dijo Nauman.
Sucede así que durante esa hora y media de actividad gustativa los únicos sonidos audibles son los de una mujer que habla con el teléfono celular por la calle, o las cucharas que pegan contra un plato dentro de la cocina. Esto permite concentrarse en los diversos pasos de la comida, hasta la torta de manzanas que concluye toda la experiencia.
  La idea parece afianzarse: Honi Ryan, una artista australiana que organizó fiestas silenciosas en todo el mundo, ahora está pensando en abrir en octubre un restaurante como Eat en Londres.

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