“Llévate un libro, deja un libro” es el leitmotiv de la iniciativa

Bibliotecas “florecen” en los jardines de Washington

Se puede tomar uno o varios libros de la caseta a condición de dejar el mismo número a cambio.
miércoles, 13 de noviembre de 2013 · 20:44
AFP / Washington
Se parecen a los refugios para las aves, pero en vez de pájaros, en su interior hay libros: estas "pequeñas bibliotecas” florecen en los jardines de Washington incitando a la lectura y la convivencia.
El procedimiento es simple: cualquiera puede tomar uno o varios libros de la caseta a condición de dejar el mismo número a cambio.
"Llévate un libro, deja un libro” es el leitmotiv de la iniciativa. "La semana pasada recibimos 11 nuevos libros”, se congratula Kevin Sullivan, que montó su "pequeña biblioteca” en Bethesda, en el noroeste de Washington, el Día de la Madre de 2011.
"Fue un regalo para mi esposa, que es una gran lectora”, explica. Pone una treintena de libros por semana en su pequeña caja de madera sobre un poste rojo. En el tejado, una cita del escritor Oscar Wilde rinde homenaje a sus orígenes irlandeses: "El suspense es intenso, y espero que dure”.
La mitad son obras para niños, ya que Kevin y su esposa viven cerca de una escuela, de forma que padres o alumnos "pueden detenerse y tomar libros”.
El concepto no nació en una gran ciudad intelectual de la costa este de Estados Unidos, sino en pleno medio-oeste del país, en la pequeña localidad de Hudson, Wisconsin (norte) en 2009. Todd Bol buscaba una forma de rendir homenaje a la generosidad de su madre, una profesora recientemente fallecida.
Fue así que construyó la reproducción de una pequeña escuela de madera, roja y blanca, que rellenó con libros de sus padres, con una etiqueta que indicaba "Libros gratuitos”. Poco a poco sus vecinos hicieron lo mismo.
En la actualidad el proyecto se ha extendido hasta Ucrania o Pakistán. A finales de octubre, Bol envió 20 pequeñas bibliotecas a Acra, en Ghana, y de apoyo a la ONG en India Going to school que quiere construirlas para 3.500 escuelas.
"Esta pequeña biblioteca de 2009 habrá crecido hasta alcanzar 15.000 bibliotecas para 2014, en 55 países y 50 estados, a un ritmo de 700 a mil nuevas cada mes”, explica a la AFP Bol, que también lanzó el sitio littlefreelibrary.org.
A menudo construidas como si fueran un refugio para aves, las mini-bibliotecas también toman la forma de un reloj, de un robot e incluso de pequeños teatros, dependiendo de la imaginación de sus propietarios.
Para Philip Vahab, fue menos la lectura. "Mi esposa lee mucho más que yo, dice, y más las ganas de hablar con sus vecinos” lo que lo motivó a involucrarse con el proyecto. "Es como una conversación por el edificio”, afirma. Sus vecinos le ayudaron además a financiar su biblioteca, una de las primeras en ver la luz en la capital de Estados Unidos en enero de 2013.  
 
Zona de  lectores
Idea Elinor Kotchen, que lleva  a su bebé de cuatro meses, encontró un libro para su otro hijo, y se compromete a devolverlo cuando vuelva a pasar por la calle. La responsable de las bibliotecas públicas del distrito federal, Ginnie Cooper, dice estar "encantada” del proyecto, puesto que los barrios crean así una zona "de lectores”.
  Proyecto La iniciativa no deja de recordar al  bookcrossing. El principio consiste en dejar un libro en un lugar público, un banco, por ejemplo, para que alguien lo lea a su vez y lo vuelva a dejar en otro lado, a condición de registrar el préstamo en un sitio especializado de manera de poder rastrear la obra.

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